Periodista Digital entrevista al autor de 'Ahogada en llamas'

Jesús Ruiz Mantilla: «Me da rabia que Galdós esté borrado de la memoria de Santander»

"Santader es una ciudad donde hay personajes que todo el mundo ha conocido con unos rasgos borbónicos bastante reconocibles"

Mar y tierra explotaron y la ciudad quedó ahogada en llamas. Sólo quienes en ese momento fueron arrastrados hacia el fin saben si aquel aullido mortal que partió el tiempo y las almas vino enviado por Dios o por expreso deseo del diablo.

El sol, levemente radiante, quedó fundido; el agua, salpicada por su propio cuerpo convertido en dinamita y, acto seguido, el fuego engulló a todos sus hijos. Así comienza ‘Ahogada en llamas’ (Planeta) de Jesús Ruiz Mantilla una historia de amor, ambición, sueños depuestos, anhelos, venganza, esplendor y decadencia de una ciudad y sus hijos en una saga que navega por episodios cruciales de nuestra historia.

La historia de una ciudad de la cual el autor reivindica su espíritu heroico

Las dos mayores catástrofes de la ciudad se han contado de una manera bastante superficial en la literatura. Y piensa que como nunca nadie ha hecho una novela sobre el punto de partida de ‘Ahogada en llamas’, que es la catástrofe del Machichaco en la que murieron 500 personas y explotó un barco sin aviso previo de una dinamita que portaba ilegalmente y luego, la ciudad se incendio en 1941, piensas y tampoco hay mucha literatura sobre eso, muy poca. Dices yo creo que te estás autoseñalando para tener que hacer una novela sobre eso, no?

Y es una responsabilidad que se te ocurra eso y es una suerte que a nadie se le haya  ocurrido antes, porque son dos episodios absolutamente épicos y heroicos de la ciudad, no? entonces eso también sirve para el espíritu, muy heroico, callado, discreto, pero heroico y épico que tiene Santander cuando la gente piensa que es una ciudad calmada, tranquila, apaciguada; y es todo lo contrario o es así porque se lo ha ganado a pulso después de haber padecido a sangre y fuego muchísimos avatares.

Uno de los cimientos de ‘Ahogada en llamas’ es Benito Pérez Galdós.

Era una de las razones por la yo escribí ‘Ahogada en Llamas’. Es decir, Galdós veraneó  40 años de su vida en mi ciudad, se construyó una casa allí, y está absolutamente borrado en la memoria de Santander. es como si no hubieses existido, como si no hubiese pasado. Y a mi me daba tanta rabia que el gran escritor del S. XIX hubiese pasado por mi ciudad, hubiese vivido, se hubiese sentido parte de mi ciudad y que se le hubiese despreciado que yo necesitaba escribir una novela en la que él tuviese una presencia fundamental, necesitaba escribir una novela que no sólo en cubierto estuviera sino en alma y en cimiento; porque el cimiento de ‘Ahogada en Llamas’ es la gran novela del XIX pero vista a través de un lector del XX. Y por eso decidí incorporar a Galdós a la historia, incorporar también a Menéndez Pelayo y a Pereda; porque son dos representantes de las dos Españas que acaban en enfrentamiento civil; por contra ellos eran amigos, tertuliaban, eran unos maravillosos compañeros; y tenían entre ellos una maravillosa amistad que no pudo romper, ni siquiera la aspiración que los dos tuvieron al Premio Nobel pero que no influyó para que rompieran su amistad de ninguna manera, pese a que muchos los intentaron. Son las dos Españas unidas, fraternas, tertuliando, muy tolerantes… y un gran ejemplo para nuestro país.

En cuanto a los temas tabú de la época que refleja en su libro, Ruiz Mantilla asegura son en sí un conflicto

Lo que es en sí es un conflicto interior y exterior; entonces todos los personajes están en conflicto, y tratan de estar en conflicto; y es una de las cosas que yo me metí en la cabeza para escribir ‘Ahogada en Llamas’ que todos los personajes empezaran de una manera y acabaran de la contraria.
No es que sean, son tabús y precisamente por eso se practican más que otra cosa, porque tenemos una atracción a lo prohibido, hacia los territorios prohibidos; no por ser tabús dejar de ser reales, al contrario son mucho más reales, mucho más carnales, mucho más viscerales que otra cosa. Mi deber y mi placer era escarbar en eso, exponerlo, expresarlo y ver hasta dónde te podía conducir y, bueno, esa es la gracia, de la sal de la historia.

Entrevista de Marina López Fernández.

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