Abel Hernández presenta 'Despídete de tu madre, y serás rey de España' (Ed. Espasa)

«Cuando Franco designó a Juan Carlos sucesor Don Juan se sintió engañado»

"Le marcó el momento del colegio de Friburgo. Allí lo pasó muy mal, con un desamparo tremendo cuando sus padres se van a Estoril"

Apartado de la convivencia con sus padres y hermanos, abrumado por la dureza de la educación que don Juan quiso darle, don Juan Carlos mantuvo durante su juventud una peculiar relación con su padre, siempre mediatizada por la hipótesis de la restauración monárquica de España. Abel Hernández recoge numerosos testimonios de personas cercanas al Rey para plasmar su historia en el libro ‘Despídete de tu madre, y serás rey de España’ (Ed. Espasa).

El autor remarca la niñez complicada que vive don Juan Carlos por la dureza con la que le trata su padre:

Es un niño con una infancia muy difícil, está sometido con una enorme dureza a la voluntad de su padre, aunque nunca se rompió el afecto entre ellos a pesar de las crisis políticas. Tiene el peso de la historia encima.

Es una transhumancia permanente con la maleta a cuestas, en todo momento, y su madre es la que le acoge afectivamente y Don Juan lo trata con una especial dureza porque cree que así se forja el carácter.

Varios periodos de soledad marcan la vida del Rey a una edad muy temprana:

Le marcó el momento del colegio de Friburgo. Allí lo pasó muy mal, con un desamparo tremendo cuando sus padres se van a Estoril. Tenía el consuelo de que los fines de semana iba con su abuela. Su hermana Pilar me cuenta como ella y su madre veían que estaba sucio, no se lavaba mucho.

Otro momento muy duro, cuando se da cuenta de que está solo y que está siendo un instrumento a los servicios que no entiende, es cuando llega a la estación de Villaverde, le llevan al cerro de los Ángeles a que renueve la consagración de España con un ambiente hostil.

Hernández asegura que la educación de don Juan Carlos fue tan dura porque su deber era recuperar la corona:

Don Juan lo que quería era endurecerle y hacerle jefe de la monarquía. Como padre creía que endurecer el carácter le vendría bien en su vida. Don Juan lo que quería era recuperar la corona, y Juan Carlos estaba convencido de que quien tenía que recuperarla era su padre, pero luego se dio cuenta de que no tenía nada que hacer.

Su padre acepta de buen grado que su hijo sea Rey de España en el momento que se da cuenta de que su hijo cumple el papel que él pensaba hacer: va a ser rey de todos los españoles, va a establecer un sistema democrático, y de hecho abdica en su hijo cuando ya están convocadas las primeras elecciones generales. Después su padre reconoce que es el Rey que más quieren los españoles después de Felipe II.

La difícil situación ponía continuamente al Rey entre Franco y don Juan:

Estaba siempre entre dos fuegos, lo pasó muy mal con su padre cuando en el 69 Franco le designa sucesor, Don Juan se siente engañado, no se pone al teléfono y Doña María hacía de mediadora y evita la ruptura. Los asesores de Don Juan quieren que rompa con su hijo y Franco quería que rompiera con su padre. La suerte es que son una familia muy afectuosa.

Autor

Irene Ramirez

Irene Ramirez. Responsable de campañas en Grand Step. Fue redactora de Periodista Digital entre 2012 y 2013.

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