Ken Robison con Lou Aronica, 'El elemento'

Conocernos por dentro para controlar lo de fuera

¿Cuándo era mejor o más rentable aprender las nuevas competencias para triunfar en la vida?

Conocernos por dentro para controlar lo de fuera

Sir Ken Robinson es un experto mundial en el desarrollo del potencial humano. Ha colaborado con muchos gobiernos europeos y asiáticos, organismos internacionales, empresas de primea línea, sistemas educativos y algunas de las organizaciones culturales de mayor proyección en el mundo.
Británico de nacimiento, vive en Los Ángeles con su esposa, Terry, y sus dos hijos.

Lou Aronica es autor de dos novelas y coautor de varias obras de no ficción. Vive en Connecticut con su esposa, Kelly, y con sus cuatro hijos.

Existe una poderosa fuerza motriz dentro de cada ser humano que, una vez liberada, puede hacer realidad cualquier visión, cualquier sueño. El Elemento captura esa fuerza con pasión y perspicacia.

Anthony Robbins, autor del best seller internacional Poder sin límites.

El Elemento ofrece una perspectiva que permite descubrir al lector lo mejor de sí mismo. Contiene fascinantes anécdotas y casos reales de personas que han encontrado su tesoro más oculto.

Stephen R. Covey, autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

Es muy probable que Ken Robinson, el que más ha insistido en la necesidad de estimular el talento, la creatividad y la vocación artística, el que más claramente apostó contra viento y marea por la no jerarquización de las competencias (no tiene sentido que, en los sistemas educativos, la Física figure siempre en primer lugar y la Danza en el último), intuyera sin ser consciente de ello que los últimos descubrimientos científicos iban a revolucionar los sistemas educativos.

En los últimos años, los investigadores más tenaces pero no necesariamente los más conocidos han sacado a la luz tres tipos de sorpresas.

La primera fue la magnitud insospechada del inconsciente; se acumulaban allí procesos cognitivos de una complejidad inigualada por el pensamiento consciente.
La segunda vino de la mano de una gran científica empeñada en saber por qué la experiencia individual podía incidir o transformar, incluso, las estructuras cerebrales y genéticas.

Y la tercera se la debemos a Walter Mishel (Universidad de Columbia) que pudo descifrar la ventana del tiempo. ¿Cuándo era mejor o más rentable aprender las nuevas competencias para triunfar en la vida? Para, por ejemplo, identificar el llamado «elemento», cuya ejecución le identifica a uno con su razón de ser.

Pues bien, el «elemento» es el mensaje central de este libro. Como explica con enorme claridad el autor, vale la pena invertir el tiempo que haga falta en encontrarlo y el esfuerzo para adecuarlo al nuevo entorno, cuando se constata que no era el habitual.

Es posible que una gran parte del público e instituciones ignoren durante un tiempo el mensaje de Ken Robinson. No porque resulte difícil de asimilar, sino porque profundizar y controlar las nuevas competencias para vivir comporta cambios tan trascendentales que la gente y las instituciones se lo pensarán dos veces antes de cruzar el río.

Hay una cosa de la que estoy seguro: tarde o temprano no tendremos más remedio que cruzarlo e iniciar la revolución más importante de las que ha habido: conocerse por dentro, gestionarse a sí mismo y poder entonces abordar la tarea de controlar lo que está fuera.

Ken Robinson con Lou Aronica, El elemento, Conecta, 2012.

 

 

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Autor

Irene Ramirez

Irene Ramirez. Responsable de campañas en Grand Step. Fue redactora de Periodista Digital entre 2012 y 2013.

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