A. C. Grayling: una biblia para quienes no leen la Biblia

El filósofo A. C. Grayling intenta compendiar todo el saber secular atesorado por la humanidad

A. C. Grayling: una biblia para quienes no leen la Biblia
El autor, A.C. Grayling

'Quienes acudan, hambrientos, a los frutos de esta cosecha de sus iguales y antecesores, encontrarán aquí alimento'

El buen libro’ es una obra muy ambiciosa, escrita por un filósofo ateo con la intención de recopilar todo el conocimiento humanista de la historia en un solo volumen, demostrando que puede existir una ‘biblia humanista’ que supere al libro de los libros, la biblia cristiana. Quiere ser un compendio de lo que los humanos hemos aprendido en los últimos miles de años.

Para que se hagan una idea rápida, el índice nos lleva por 16 apartados que se llaman Génesis, Sabiduría, Parábolas, Concordia, Lamentaciones, Consolaciones y así sucesivamente. A. C. Grayling afirma haber recopilado lo más granado de las tradiciones humanistas occidental y oriental, de la mano de sus más notables representantes, y cita a Herodoto, Aristóteles, Plutarco, Cicerón, Lucrecio, Séneca, Confucio, Newton, Voltaire, Locke, Mencio, entre muchos otros. Y lo hace de la manera en que los antiguos estudiosos judíos compusieron la Biblia: refundiendo, adaptando y editando los textos más importantes, y distribuyéndolos en libros y versículos, para una mayor facilidad de lectura.

Así pues, el autor ha ‘cocinado’ el texto como un compendio, cóctel, selección de autores y libros, sin especificar qué viene de dónde, sin enumerar fuentes, sin citar orígenes. Conocemos al cocinero pero ignoramos su receta. Él se defiende diciendo que así se confeccionó su modelo, la misma Biblia,  suma y resta de influencias y procedencias diversas a lo largo de los siglos, amalgamada por anónimos expertos, fusionada en un todo orgánico procedente de un laberinto de orígenes que abarca la historia humana al completo.

Por todo ello, no deberemos dejarnos influir por la supuesta bondad de las fuentes, sino juzgar el libro por la real aportación de un texto que finalmente sólo a su autor pertenece. En la Epístola al lector con la que abre tan ambiciosa obra, Grayling reconoce: ‘Puede pensarse que es vanidad ofrecer una obra como ésta a la humanidad con la esperanza de que sea útil, dado que la diversidad de principios, ideas y gustos entre la gente es muy grande, como lo son también la inmutabilidad de nuestras ideas y nuestro rechazo al cambio’.  Con ella se pretende ‘buscar sinceramente la verdad y la utilidad, y hacerlo siguiendo la senda de los sabios’. Y ‘quienes acudan, hambrientos, a los frutos de esta cosecha de sus iguales y antecesores, encontrarán aquí alimento’.

Según Grayling, todo arte y toda indagación, toda acción y toda búsqueda, aspiran a algún bien; por ello, se ha descrito el bien definitivo como aquello a lo que aspiran todas las cosas. Determinar qué es el bien, y cuáles las mejores maneras de conocerlo, es el arte supremo de la vida. Todo aquél que se eleve por encima de sus preocupaciones cotidianas esperando buscar y seguir la verdad, podrá descubrirla en su libro. Se han escrito otros libros similares: escritos realizados por muchas manos, de antaño y contemporáneas; tomados, refundidos, dispuestos, editados, complementados, cambiados y ofrecidos con un propósito definido. En este caso el procedimiento ha sido el mismo, pero el propósito es diferente: no se exige la aceptación de creencias, ni la obediencia a mandamientos; no se imponen obligaciones ni se amenaza con castigos, sino que se guía y auxilia, se sugiere, informa, advierte y consuela; y por encima de todo se sostiene en alto la antorcha de la mente y el corazón humanos por encima de las sombras de la vida. Todo momento es bueno para aumentar nuestra sabiduría, y nunca se pierde el tiempo cuando se pasa en el tipo de compañía que aquí reside. ‘Pues éste es un buen libro además de un libro sobre el bien; sus palabras proceden de poderosas plumas; sus pensamientos, de seguidores de la verdad. Es un texto escrito desde todas las épocas para todas las épocas; su aspiración: el bien para la humanidad y las buenas personas del mundo’, resume Grayling su propósito. No es cualquier cosa. Deja un tanto anodadado. Y empuja a comprobar inmediatamente en sus 600 páginas cuánto de todo ello ha conseguido.

Como ejemplo de su estilo, así comienza un capítulo cualquiera:

‘Capítulo 15
1. Había sólo un camino, en el alba
de la verdadera ciencia:
2. Intentarlo todo nuevamente de
manera mejor, y comenzar una
reconstrucción del conocimiento
humano sobre cimientos
adecuados.
3. Y esto, aunque sobre el papel y a
la hora de realizarlo pueda parecer
una tarea infinita y más allá de los
poderes del hombre,
4. Cuando se tuvo que llevar a cabo
se halló que era razonable y
sobrio, mucho más que lo que
se había hecho antes’.

Estamos sin duda ante un paso más en la construcción de una alternativa secular a las influencias religiosas del pasado, un clavo más en el ataúd en el que nuestra sociedad parece empeñada en meter toda influencia religiosa y más aún, toda idea de Dios. Pero el impulso religioso es mucho más que las supersticiones primitivas de donde parte, y el ansia espiritual se resiste a ser erradicada por un materialismo desaforado. Dialéctica creativa. Síntesis imperfecta.

Un libro ambicioso para un reposo veraniego estimulante, para un nuevo curso optimista, ojalá que para toda una década positiva. Un autor de mente potente a respetar sin duda. Como antesala, quien pueda y quiera, lea estas dos magníficas críticas del libro aparecidas en la prensa británica, donde el nivel intelectual del debate religioso-humanista, trascendente-ateo, espiritual-materialista es algo más alto que en la nuestra.

Un libro de cabecera de los que no se leen de un tirón. Un libro que se presta a pequeñas y metódicas incursiones que sosieguen el fin de la jornada. Quizás hasta es posible que algunos encuentren en él un compañero estable para un tramo del camino de la vida.

Reseña en el diario The Guardian (en inglés)

Reseña en el diario ‘The Telegraph’ (en inglés)

Página del autor

Página de la editorial

El buen libro
Una Biblia humanista
A.C. Grayling
Ariel, 2012
Traductor: Joan Andreano Weyland
Tapa dura –  32 €  –  Ariel  –  592 pág. – 15 x 23 cm.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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