Periodista Digital entrevista al autor de 'Mi hijo era de ETA'

Goñi Tirapu: «Los que mandan ahora en ETA tienen coches oficiales, VISA, pisan moqueta y buenos sueldos, ya no les interesa matar»

"Los terroristas intentaron matarme cuatro veces y mi hijo era amigo de ellos"

La historia de José Ramón Goñi Tirapu es una donde la realidad supera a la ficción. Fue gobernador civil de Guipúzcoa entre 1987 y 1990, en uno de los momentos más duros del terrorismo en una provincia que se ha caracterizado desde los ‘años de plomo’ por ser un bastión de Batasuna.

Durante el mandato de Goñi Tirapu se desarticularon importantes comando como el ‘comando Donosti’ de Ignacio Erro, el ‘comando Goyerri-Cosa’ (responsables del asesinato de Yoyes o la familia Garrido) y el ‘comando Eibar’. Goñi Tirapu padeció varios intentos de asesinato y campañas de desprestigio, varios de esos provenientes de miembros de su propia familia.

Cinco de sus hermanos encabezados por Alfredo Goñi Tirapu (de Herri Batasuna) le demandaron sin pruebas por malversación y su propio hijo fuera descubierto como colaborador de un comando terrorista de la misma banda a la que Goñi había combatido con todas sus fuerzas.

En su libro ‘Mi hijo era de ETA’, Goñi Tirapu recuerda la tragedia de descubrir aquella noticia:

Ese momento fue muy duro, muy duro; seguramente el más duro de mi vida. Yo había sido gobernador, y me llaman… me comunico con mi casa de Irún, en ese momento me dicen que quieren hablar conmigo de la Guardia Civil, tengo unas malas sensaciones.

La Guardia Civil me dice que están buscando a mi hijo, que tienen constancia de que pertenece a un comando de ETA. En ese momento, se me produce todo el dolor que uno puede imaginar y que no se puede soportar. Mi hijo, que es querido por mí, pasa a fomar parte de lo que que yo más he rechazado en mi vida, que es  ese terrorismo.

«ETA HA DESTROZADO A MI FAMILIA, COMO A TANTAS OTRAS»

Goñi Tirapu explica cómo el terrorismo y su discurso de odio ha destrozado a su familia. Ya había vivido momentos trágicos cuando en el año 1989, cinco de sus hermanos  -todos de Herri Batasuna- dieron una rueda de prensa para acusarle de delitos criminales cuando era gobernador.

Todo ello, según explica el ex gobernador, «destrozó» su familia para siempre. Y añade que son muchas las familias vascas que han sufrido esa tragedia.

«Mi hijo no estaba manchado de sangre, no había cometido ningún asesinato pero estaba junto a los que sí lo hacían; y eso para mí era muy doloroso. Es una contradicción que tengo en ese momento, trato de explicarlo con todo detalle en el libro: por un lado, mi amor por mi hijo y por otro lado, el terrorismo, la necesidad de que esto termine y que la policía intervenga».

«El amor entre los hermanos es totalmente distinto, todos son amores distintos y cada uno tiene unas circunstancias que lo diferencian. Pero el amor de un padre a un hijo es el más puro que existe, es eterno; yo no puedo dejar de amar a mi hijo nunca».

INTENTO DE LINCHAMIENTO EN UNA IGLESIA

Uno de los hermanos batasunos del gobernador, Alfredo Goñi Tirapu, llegó incluso a participar en un intento de linchamiento público contra él ese mismo año a la salida de una Iglesia.

Goñi Tirapu había ido precísamente a solidarizarse en el funeral de un asesinado. Pero a la salida las milicias batasunas se prepararon para lincharles. Alfredo le hizo la primera herida al arrojarle un vaso a la cabeza, pero otros tenían cuchillos y piedras.

«Por poco me cuesta la vida. El vaso a la cabeza que me tira mi hermano en aquel momento no es más que un símbolo de odio nada más. Allí había mil personas tratando de lincharme y, cuando digo lincharme es que ETA, durante los tres años que yo fui gobernador intentó asesinarme cuatro veces, y mi hijo era amigo de ellos, esa es mi gran contradicción».

«Iban para lincharme y el juez, que después instruyó aquellos delitos metió a unos cuantos en la cárcel. Ese fue, seguramente, el momento de más riesgo que yo he tenido mientras he sido gobernador. Las otras tres veces he tenido menos riesgo porque han funcionado bien los sistemas de seguridad que yo llevaba necesariamente. Evidentemente, yo era objetivo número uno de ETA en Guipúzcoa».

«¿CÓMO UN PAÍS DEMOCRÁTICO PERMITÍA QUE EXISTIERA UN PERIÓDICO COMO EGIN?»

El Gobernador Civil de Guipúzcoa recuerda la particular actuación de uno de los periódicos de más tirada en Guipuzcoa: Egin, que estaba considerado el medio más próximo a la banda terrorista y que daba coberturas siempre negativas a la policía, a la Guardia Civil y a los gobernadores y en cambio favorables al terrorismo.

Goñi Tirapu es muy crítico con aquel medio:

«Evidentemente el Egin era su vocero oficial, es decir, aquellos que tapaban cosas, ayudaban a ellos; porque claro, hay que recordar el Egin estaba al servicio de ellos y así lo dijeron los tribunales y lo cerraron por eso».

«Nosotros hemos sido, entre comillas, ingenuos; ¿en qué país del mundo democrático se permite que una banda terrorista tenga un medio de comunicación que se venda libremente en las tiendas? Ni Inglaterra, ni Alemania, ni Francia, ni EEUU, por supuesto. Dirían «Esto es una locura ¿Cómo van a vender por las tiendas, por las librerías, un periódico de la banda terrorista?».Es que era una sociedad muy complicada de poder entender aquello.

MATAR YA NO COMPENSA

José Ramón Goñi Tirapu considera que los terroristas no volverán a matar. Pero no lo ve como una cuestión de arrepentimiento, sino como una cuestión económica de sus actuales dirigentes. Y es que el entorno abertzale controla en estos momentos multitud de ayuntamientos como la poderosa Diputación de Guipúzcoa o el ayuntamiento de San Sebastián.

«¿Quién manda en ETA? Hasta ahora, en ETA había mandado el odio de mucha gente. (…) mandaba el que más odiaba. Para poder solucionar esto para siempre, hay que eliminar el odio y, sobre todo, evitar que se siga enseñando a odiar a los niños. Eso, desgraciadamente, se ha hecho e intuyo que se sigue haciendo en algún caso».

«¿Qué es lo que ocurre ahora? ¿Por qué se ha dado un giro importante? Porque aquellos que mandaban hasta ahora han sido sustituidos por aquellos que quizás odien, pero anteponen otra cuestión por delante, que es su interés económico. La diputación de Guipúzcoa es, económicamente, una de las diputaciones que son independientes, tanto hablar de independencia pues vamos a hablar claro, son independientes».

«Todo lo que se recauda en la provincia lo recauda la diputación de Guipúzcoa, excepto unos pequeñitos impuestos; es decir, todo, un 99%. Y Guipúzcoa no es una provincia pobre, es una provincia con muchísimos recursos».

«Hacer extorsión y cobrar a los empresarios cometiendo delitos y pudiendo ir, luego, a la cárcel, es mucho más complicado que decidir desde una institución pública, yo en vez de hacer una autopista que cuesta tantos miles de millones, yo doy subvenciones a estas asociaciones de esa diputación o ese ayuntamiento, por ejemplo el de San Sebastián, por ejemplo 100 ayuntamientos que hay en el País Vasco gobernados por Bildu o las siglas o las marcas que pongan».

«Ese ha sido el gran cambio que se ha producido en este momento, los que mandan ahora tienen coche oficial, pisan moqueta, tienen VISA y, por supuesto, gastos pagados y buenos sueldos».

«¿Todos esos y todos los que reciben el dinero a través de fundaciones, asociaciones o lo que sea, desde esas instituciones, legalmente, sin tener que ir a la cárcel, con independencia económica real, van a permitir que un chaval de 22 años les arruine económicamente cometiendo un asesinato?»

«La lógica dice que no; por mucho odio que puedan tener… el odio, pasa a un segundo lugar cuando hay hambre y eso es lo que ha pasado. Tanto la eliminación desde la policía de todos los aparatos de la recaudación, como el haber impedido que estuvieran en las instituciones con la Ley de Partidos – los que los jueces mismos han dicho que eran ETA – eso les ha mermado muchísimo la capacidad económica, muchísimo no, les arruinó».

«Luego, el Tribunal Constitucional les da la posibilidad de poder volver a rehacerse institucionalmente y estar en las instituciones y pertenecer a la democracia; ese ha sido el paso».

«Yo tengo una cierta esperanza que esto ha terminado. Es cierto que esto lo han dicho muchas veces y que hay mucha gente que no se fía, también lo entiendo; lo que pasa es que yo conozco aquello, sé cómo actúan, fíjate si se cómo actúan si en mi propia familia ha habido bastante gente involucrada».

Con la colaboración de Marina López y Esther Tristán

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