PD entrevista al exitoso historiador argentino autor de 'Evita: realidad y mito"

Felipe Pigna: «Evita levantaba el teléfono pidiendo donaciones y al que no lo hacía le caía una inspección de Hacienda»

"Evita alcanzó una empatía con el pueblo argentino que Perón jamás consiguió"

Felipe Pigna reivindica a Eva Perón como sujeto político con entidad propia, más allá de su imagen como icono popular

Eva Perón es, sin duda, uno de los mayores iconos contemporáneos y un personaje fundamental de la historia argentina. En su libro ‘Evita, realidad y mito’ (Editorial Destino), el exitoso historiador argentino Felipe Pigna la presenta en toda su complejidad, desde su infancia hasta su transformación en una de las personalidades de mayor trascendencia política, e incluso después de su muerte, cuando se la convirtió en objeto del rencor de sus enemigos y en bandera de sus seguidores.

TITULARES:

«Evita alcanzó una empatía con el pueblo argentino que Perón jamás consiguió»

«Evita levantaba el teléfono pidiendo donaciones y al que no lo hacía le caía una inspección de Hacienda»

«Nadie puede dudar hoy de que Perón ayudó a los nazis que huían de Alemania pero no hay pruebas de que Evita se reuniera con ellos en Suiza para abrir una cuenta donde le depositaron dinero»

Realidad y mito

« Es saludable volver sobre la pasión de Evita, en las dos acepciones de la palabra, sus contradicciones y aciertos, sus amigos y enemigos, lo que ella dijo y lo que dijeron de ella, de aquella mujer que sólo pidió que la recordaran como Evita y que se convirtió con el tiempo en la argentina más conocida en el mundo entero. Pero también este libro le da la palabra a Evita para que el lector conozca de primera mano sus impresiones y pensamientos en los distintos momentos de su vida. »

Con la ayuda de abundante documentación y testimonios, Felipe Pigna recorre la vida de la mujer más amada y más odiada de la Argentina, las verdades, leyendas, mitos, amores y odios que se tejieron alrededor de su controvertida figura en las múltiples facetas públicas y privadas, la dimensión del mito que se inició con su temprana y trágica muerte y las polémicas que aún despierta, sesenta años después de su fallecimiento, una muestra más de la profunda huella que dejó en la memoria popular argentina y del mundo entero quien había pedido que se la recordara como a esa mujer a la que el pueblo argentino llamó Evita.

«Comprender no quiere decir justificar, sino exactamente entender la complejidad de un período que cambió la historia y atravesó la producción política contemporánea.»

La realidad detrás del mito

Durante los años del peronismo se creó una división en la sociedad argentina que parecía irreconciliable. O se era peronista o se era antiperonista.

«En Eva Perón se depositaron amores y odios añejos y nuevos que seguramente la excedían, que no tenían que ver necesariamente con ella, sino con su condición de mujer en una sociedad machista; con la historia de una sociedad dinámica y conservadora a la vez; con su discurso rupturista y de barricada; con su reconocido –hasta por sus enemigos– compromiso con sus ideas; con su intransigencia y su obsesión por la justicia social, que quienes no la querían llamaban resentimiento.»

«Evita, sin dudas, reúne todas las condiciones para ser un mito: llegó a lo más alto partiendo desde muy abajo, murió joven y en el esplendor de una vida donde la historia se tiñe con el rosa y el negro de las respectivas leyendas. Despertó hacia ella todos los sentimientos menos uno: la indiferencia.»

Cholita, Eva Duarte, Eva Perón y Evita: «Sin Perón, Eva no habría existido: pero sin Eva, Perón no habría sido el mismo.»

Hija de una costurera y de un estanciero que nunca la reconoció, su infancia estuvo marcada por la pobreza. A los 14 años, sin más equipaje que una maleta de cartón, se trasladó de Junín a Buenos Aires y pocos años después debutó como actriz en un modesto teatro. A continuación llegaron pequeñas colaboraciones en radio y en cine con las que se pagaba la pensión, y más adelante un apartamento propio.

En 1944 todo cambió: el coronel Perón entra en escena y Eva Duarte se convierte en Eva Perón.

«Nos casamos porque nos quisimos y nos quisimos porque queríamos la misma cosa. De distinta manera los dos habíamos deseado hacer lo mismo: él sabiendo bien lo que quería hacer, yo, por sólo presentirlo; él, con la inteligencia; yo, con el corazón; él, preparado para la lucha; yo, dispuesta a todo sin saber nada; él culto, y yo sencilla; él, enorme, y yo, pequeña; él, maestro, y yo, alumna. Él, la figura y yo la sombra. ¡Él, seguro de sí mismo, y yo, únicamente segura de él!»

Perón siempre se atribuirá el mérito de que Eva se convirtiera en la mujer más popular de Argentina. Queda claro en una entrevista realizada en marzo de 1970 en Madrid a Perón por Tomás Eloy Martínez:

«”General, usted se da cuenta que Eva Perón como mito es más fuerte ahora que usted en Argentina”. Él se ofendió, se molestó y dio un golpazo sobre la mesa y dijo: “Eva Perón es un producto mío, yo la hice, yo la preparé para que fuera lo que ella fue”.»

«Pero Evita demostraría que no era sólo un “instrumento maravilloso”, producto del proceso técnico de la conducción” del general; no estaba dispuesta a ser una primera dama más, decorativa como todas las que la habían antecedido. Nunca estuvieron en duda su fidelidad y obediencia a la estrategia y los proyectos de Perón, pero probablemente él no era del todo consciente del lugar que ocuparía aquel “invento” suyo en el corazón y la mente de los argentinos. A partir de su regreso, el peronismo tendría claramente un conductor pero también dos referentes carismáticos que no dejaron de construir poder, muchas veces juntos y cordialmente y otras veces según los deseos, las necesidades y los impulsos de Evita, que no dejó hasta su muerte de construir en torno suyo uno de los aparatos de poder y propaganda más sólidos y eficientes del peronismo.»

El viaje de Evita a España

La invitación de Franco a Perón en 1946 En 1946, Argentina y el Gobierno de Franco habían firmado un convenio bilateral, comercial y de pagos, en el cual se aseguraba el abastecimiento de cereales a España. Con la firma de esos acuerdos y como reconocimiento al apoyo económico argentino, la España franquista invitó a través de su embajador en Buenos Aires al presidente Perón a visitar la península. El presidente decidió enviar en su nombre y en representación de la “Nueva Argentina” a la primera dama, Evita Perón.

«Evita le pidió a Carmen Polo de Franco que la llevara a recorrer los barrios pobres de Madrid. Doña Carmen pensó que se trataba de un paseo en automóvil; pero no conocía a Evita, que no paró hasta recorrer a pie las callejuelas y entrar a decenas de casas donde se interiorizó de los problemas de sus habitantes y les dejó miles de pesetas en donaciones.»

Pigna recuerda también en palabras de la propia Eva Perón sus momentos menos diplomáticos durante su visita en España:

«Una vez casi nos peleamos con la mujer de Franco. No le gustaba ir a los barrios obreros, y casa vez que podía los tildaba de “rojos” porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces, hasta que no pude callarme más y le respondí que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo, sino por imposición de una victoria. […] Le comenté cómo ganaba Perón las elecciones y cómo gobernaba, porque la mayoría del pueblo así lo había determinado. A la gorda no le gustó para nada, y yo seguí alegremente contando todo lo bueno que habíamos logrado.»

El libro narra también el episodio donde, gracias a Evita, el general Franco retira la pena de muerte a “la segunda Pasionaria”.

«En cada lugar Evita se reunía con obreros españoles, entregaba donaciones y recibía obsequios y homenajes. Logró que el “Caudillo” le perdonara la vida a la militante comunista Juana Doña Jiménez, conocida como “la segunda Pasionaria”. […] Luego de más de 50 años, Juana Doña recordó la situación y reconoció la labor de Evita para salvar su vida: Quien le escribió a Evita fue mi hijo Alexis. Yo ya estaba condenada, presa en Madrid, con visitas restringidas. A mi hermana se le ocurrió que el niño escribiera un cablegrama a Eva pidiéndole por mi vida […]. Empezaba así: «Señora Eva Perón, por favor, a mí me han fusilado a mi padre y ahora van a fusilar a mi madre». Él mismo lo escribió con su letra […]. Un día de agosto un funcionario me avisa: le traigo una alegría, la han conmutado. […] Evita se lo pidió a Franco y Franco no le pudo decir que no […]. No tuvimos relación. Ni le di las gracias. Quedamos en paz. Para mí fue la vida.»

Eva Perón completó su gira en España con el siguiente mensaje ante los micrófonos de la Radio Nacional de España:

«Recojo vuestro clamoreo apoteótico, porque en mí no se ha glorificado a una mujer, sino a la mujer popular, hasta ahora siempre sojuzgada, siempre excluida y siempre censurada. Os habéis exaltado a vosotras mismas, trabajadoras españolas, quienes reclamáis con todo derecho que no vuelva jamás a implantarse la vieja sociedad en la que unos seres, por el mérito de haber nacido en la opulencia, gozan de todos los privilegios, y otros seres, por el pecado de haber nacido en la pobreza, habían de padecer todas las injusticias.»

EL AUTOR

El autor Felipe Pigna (Mercedes, Buenos Aires, 1959) es profesor de Historia y director del Centro de Difusión de la Historia Argentina de la Universidad Nacional de San Martín. Ha presentado numerosos programas de radio y televisión relacionados con la historia, algunos de ellos basados en sus libros, entre los que se cuentan Los mitos de la historia argentina (2004), que encabezó durante más de dos años la lista de libros más vendidos del país, Los mitos de la historia argentina 2 (2005), Lo pasado pensado (2006), Los mitos de la historia argentina 3 (2006), La historieta argentina (2007), Evita (2007), Los mitos de la historia argentina 4 (2008), 1810, La otra historia de nuestra Revolución fundadora (2010), Libertadores de América (Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2010) y Mujeres tenían que ser (2011). Es consultor para América latina de The History Channel, director de la revista Caras y Caretas y de www.elhistoriador.com.ar, la web de historia más visitada de Argentina.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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