PD entrevista a la autora de 'Por si se va la luz' (Lumen)

Lara Moreno: «Escribí esta novela como si fuera una isla, desde donde ya no se vuelve»

El regreso al campo como forma de supervivencia es el motor que arroja luz y nostalgia al futuro de los protagonistas

Martín y Nadia tienen que reconstruir su mundo desde el principio, tienen que aprender a vivir de la tierra y olvidarse de la frustración y los miedos del pasado

A un pueblo casi abandonado, situado en algún lugar de este país, llegan Martín y Nadia, una pareja de treintañeros urbanitas que han decidido romper con todo para intentar sobrevivir lejos del complejo sistema urbano y neoliberal en decadencia en el que se han convertido las ciudades.

En un momento de revulsión, con un clima cada vez más árido, la pareja huye de la vida que conocían auspiciados por una organización que se encarga de repoblar lugares rurales. Martín es un investigador atormentado por la extinción de los recursos y Nadia una artista plástica escéptica y ensimismada. En la ciudad, la vida ya no funciona: caos, restricciones, paro, indigencia.

Sin tener demasiada información acerca del lugar adonde han ido a parar, y llenos de dudas sobre si han tomado la decisión adecuada, se enfrentan al pequeño pueblo como si hubiesen retrocedido un siglo: hay luz eléctrica y hay agua corriente, todavía, pero no hay mucho más.

En el pueblo desde hace mucho tiempo solo viven tres personas: Enrique, un cincuentón con aires de filósofo que escapó de la ciudad y de su pasado hace años; Damián, un viejo que gasta sus últimas energías en un proyecto hermoso y utópico; y Elena, una desconcertante mujer, criadora de cerdos y hortelana.

Poco a poco las relaciones entre ellos se van fortaleciendo y crean un sistema nuevo de necesidades, obligaciones y jerarquías, contaminado por la metamorfosis y la evolución personal de cada uno.

Martín y Nadia tienen que reconstruir su mundo desde el principio, tienen que aprender a vivir de la tierra y olvidarse de la frustración y los miedos del pasado para salir adelante en el pequeño círculo donde han ido a parar, un círculo cada vez más cerrado y desde el que cada vez tienen menos perspectiva de la realidad. Un círculo al que, inevitablemente, también alcanza la forma más natural de la devastación.

La llegada de dos nuevas figuras, Ivana, antigua amiga de Enrique, y Zhenia, una niña de la que sus padres, inmigrantes rusos, no pueden hacerse cargo, traerá luces y sombras a los habitantes de la comunidad, hasta llegar a un sorprendente final.

Por si se va la luz no es una novela de actualidad latente, no profundiza en las razones y en los detalles tanto económicos como políticos y medioambientales que han hecho de las ciudades lugares inhóspitos.

El regreso al campo como forma de supervivencia es el motor que arroja luz y nostalgia al futuro de los protagonistas. Es una novela hecha de personajes, figuras inolvidables, y es la relación entre ellos, sus sistemas de dependencia humana y la transformación que inevitablemente sufren al convivir unos con otros nos reconcilia con lo mejor y peor que hay en el ser humano.

Lara Moreno nación en Sevilla en 1978 y creció en Huelva. Ha publicado los libros de relatos Casi todas las tijeras (Quórum, 2004) y Cuatro veces fuego (Tropo, 2008), y los poemarios La herida costumbre (Puerta del Mar, 2008) y Después de la apnea (Ediciones del 4 de Agosto, 2013). Su obra está recogida en numerosas antologías, entre las que se encuentran Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (Menoscuarto, 2010) y Antología del microrrelato español. El cuarto género narrativo (Cátedra, 2012). Con Igriega Movimiento Cultural ha sido editora del libro de microrelatos Los vicios solitarios (2003) y la antología Aquí y ahora. Voces de poesía (2008).

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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