'ESE INSTANTE DE FELICIDAD' (PLANETA)

Federico Moccia regresa con una protagonista española y busca un pueblo en nuestro país como escenario

"Deseo desesperadamente un sueño, porque sin un sueño no se va a ninguna parte"

Federico Moccia regresa con una protagonista española y busca un pueblo en nuestro país como escenario

Nicco está pasando por una época difícil: su novia le ha dejado y desde que su padre falleció tiene que ocuparse de la familia, que parece haber perdido el norte: su madre no levanta cabeza, su hermana menor cambia de novio cada noche, y la mayor, madre de un niño de tres años, se ha vuelto a enamorar de un antiguo amor.

Por si fuera poco, tiene dos trabajos: en el quiosco de periódicos familiar por las mañanas y como agente inmobiliario por las tardes. Además, su mejor amigo no puede decidirse entre dos chicas que van tras de él.

Pronto conocen a dos jóvenes españolas en Roma y se dan cuenta que la vida es demasiado corta para desperdiciarla pensando en el pasado, así que deciden pasárselo bien junto a las dos extranjeras. Cuando Nicco se da cuenta de que sus sentimientos son más fuertes que una simple atracción física, su chica desaparece sin dejar rastro. ¿Qué debe hacer?

Federico Moccia nos visitará para presentarlo y aprovechará el viaje para decidir el pueblo de España donde se ubicará la segunda parte de esta novela. Por eso, visitará HONDARRIBIA (País Vasco), VIC (Barcelona) y VEJER DE LA FRONTERA (Cádiz), las tres localidades elegidas de entre todas las que le han propuesto sus fans en www.federicomoccia.es.

Federico Moccia, el escritor que reinventó la novela de amor con «A tres metros sobre el cielo» y «Perdona si te llamo amor», relata en esta nueva historia el momento en el que se descubre la necesidad de decir «te amo»; ese instante de felicidad que convierte la vida en algo maravilloso. Nico es joven, sensato y divertido, pero está triste. Su padre ha muerto hace poco y su novia, Alessia, le ha dejado sin ninguna explicación tras unas lágrimas y una sola frase: «Lo siento». Nicco no es capaz de entender qué ha sucedido.

El año que han pasado juntos ha sido maravilloso, alegre, intenso y todo ha acabado en un instante. Afortunadamente, ahí está Gio, el mejor amigo de Nico, un joven lleno de recursos que hace lo imposible para animarlo arrastrándolo por todo Roma de comida en comida y de fiesta en fiesta. Pero Nicco no levanta cabeza: echa mucho de menos a su padre y se arrepiente de no haber sido capaz de decir a Alessia «te amo» cuando pudo hacerlo.

A Nicco le gustaría ser otro tipo de hombre, de esos a los que las cosas no les importan, que se ríen de los fracasos amorosos y van a otra cosa, pero no es así. No puede dejar de pensar en Alessia, de ir a su casa, de mirar su balcón, de repasar una y otra vez los momentos vividos con ella, lo que hizo mal y lo que debió hacer y no hizo.

Desde que murió su padre, Nicco comparte con su tío la gestión de un quiosco de prensa y además, trabaja en una inmobiliaria y estudia, con retraso, ciencias de la comunicación. Además, está su casa; se siente responsable de sus dos hermanas, a cual más exasperante: Valeria, la pequeña, tiene dificultades para romper con un novio delincuente y macarra y pretende que sea Nicco quien la saque del apuro y la otra, Fabiola, casada y con un niño pequeño, se ha reencontrado con su novio del instituto y quiere que Nicco se lo cuente a su marido. Está claro que la vida de Nicco no pasa por su mejor momento.

«La realidad es que necesito un sueño, necesito desesperadamente un sueño, porque todo lo que me rodea ahora no lo es, he perdido algo que me ha hecho dejar de soñar, y de una cosa estoy seguro: sin un sueño no se va a ninguna parte.»

Todo lo que Nicco tiene de joven responsable lo tiene Gio de alocado. Desde hace un año sale con dos chicas a la vez, aunque no desperdicia ninguna ocasión para enrollarse con otra, ya sea una camarera o una turista. Trabaja con internet y comercia con descargas ilegales de cine y música. Y todo esto lo hace como si fuera lo más normal del mundo. Nada se le pone por delante. Al contrario que Nicco, aprovecha todas las ocasiones que le ofrece la vida.

Pero una tarde todo va a cambiar. Nicco ha quedado con Gio en un restaurante y allí conocen a Paula y María, dos turistas españolas a las que Nicco y, sobre todo, Gio echan el lazo como solo los italianos saben hacerlo. Es verano, hace calor, las tardes son largas y perfumadas y Paula y María son muy guapas y tienen ganas de divertirse. Qué más se puede pedir. Desde el principio, Nicco se siente atraído por María, una atracción que es mutua y Gio se lanza sin problemas a la conquista de Paula. Y los cuatro jóvenes se embarcan en un viaje por Italia en el que visitan Nápoles, Florencia y Venecia, y en el que Nicco y María comienzan una relación que les hace cada vez más felices. Nicco se acuerda menos de Alessia y al encontrársela en un concierto al que acude con María, comprende que su relación pertenece al pasado. Pero, cuando Nicco asume que sus sentimientos por María son más fuertes que una simple aventura de verano, ésta desaparece sin dejar rastro, solo deja atrás una piedra en forma de corazón que Nicco le regaló una tarde muy especial.

«El amor está hecho de cosas estúpidas, de cosas que no tienen sentido, quizá, que hacen sonreír o negar con la cabeza, pero que en esos momentos parecen preciosas. El amor son esos mensajes que no quieren decir nada pero que lo dicen todo, a los que no prestas atención cuando llegan a diario pero que se convierten en una obsesión cuando empiezan a faltar.»

Federico Moccia (Roma, 1963) ha trabajado como escenógrafo en el cine y como guionista de televisión. Es autor de ‘Perdona si te llamo amor’ (Planeta, 2008), ‘A tres metros sobre el cielo’ (Planeta, 2008), ‘Tengo ganas de ti’ (Planeta, 2009) y ‘Perdona pero quiero casarme contigo’ (Planeta, 2010). De todas ellas se ha hecho la versión cinematográfica y algunas ya se han estrenado en España.

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Autor

Marian García Álvarez

Redactora experta en televisión de Periodista Digital entre 2013 y 2016.

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