PERIODISTA DIGITAL ENTREVISTA A LA AUTORA DE 'LA TRABAJADORA' (MONDADORI)

Elvira Navarro: «Un país que niega su tradición es un país culturalmente muerto y eso nos pasó durante la Transición»

"Parece que situar una novela en Albacete, es antiliterario y en realidad es vanguardista porque nadie lo hace"

La escritora Elvira Navarro visita la redacción de Periodista Digital para acercarnos y enseñarnos algunos de los entresijos de su nueva novela, ‘La trabajadora’ (Ed.Mondadori, 2014).

Esta obra, que confirma a Elvira Navarro como una de las voces más singulares de su generación, es quizá una de las pocas de la literatura española reciente que indaga en la patología mental sin desligarla del contexto social en el que se produce.

Elisa corrige libros para un gran grupo editorial que retrasa los pagos durante meses. La precariedad económica la obliga a compartir piso con una extraña mujer sin pasado.

Un asfixiante silencio sobre lo que concierne al trabajo y a la vida de esta insólita inquilina lleva a Elisa a obsesionarse por saber quién es la persona que convive con ella.

Sus preguntas obtienen por toda respuesta una serie de ficciones con las que su compañera de piso sabotea cualquier posibilidad de que alguien la conozca, o al menos eso es lo que cree Elisa, quien no concibe que la locura sea un lugar desde el que construirse voluntariamente.

En estas páginas la enfermedad acaba por ofrecerse como signo de la normalidad. Tras su lectura surge la inevitable cuestión de si en un escenario como el actual, donde los proyectos comunes parecen haberse desvanecido, es posible vivir fuera de lo patológico y contar algo que no sea patología.

Titulares:

«La trabajadora trata sobre la patología mental asociada a unas condiciones precarias de vida prolongadas en el tiempo, algo que estamos viendo todos los días en medios de comunicación».

«En general los escritores no elegimos los temas, entre comillas, si no que los temas más bien se imponen, bien por condicionantes biográficos o cualquier otro motivo».

«La trabajadora parte de un texto que yo había escrito en 2003, hacía poco que había acabado la universidad y estaba buscando trabajo… hacía poco que se había cambiado al euro y había subido todo. Recuerdo que los alquileres eran altísimos y los trabajos al principio eran precarios. La novela arranca en mi cabeza mucho antes de que se empezara a hablar de la crisis».

«El título hace pensar que te vas a encontrar una novela social, y lo es pero no tiene el enfoque típico de una novela social. El tema del trabajo está todo el rato presente. Todo el rato está esa precariedad, hay una parte que habla de cómo está el mundo editorial. Ese es el mundo del trabajo que se ve».

«Mi idea es hacer un personaje que fuera consciente de que la identidad era una mera construcción y por lo tanto borrar todo rastro biográfico. La protagonista utiliza un poco la locura, como personaje, para construirse desde ahí».

«Hay una procedencia de materiales diversos que no estaba a priori pensada. Por ejemplo el texto que aparece ahí y que se publicó en ‘Público’, no lo escribí para ellos. Lo saqué de ‘La trabajadora’ y se lo di a ellos. ‘Público’ me pidió un cuento y soy incapaz de enviar ficciones por encargo».

«Si armas una ficción en un espacio que no conoces, que puede ser cualquier lugar, aunque por otro lado también es interesante escribir desde ahí pero a mi como lectora hay un momento en que me cansa».

«Se ha abusado de tanta universalidad con los lugares, de no nombrarlos y al final forjas una especie de escenario de cartón piedra».

«Durante unos años, en el circuito en que yo me muevo, la literatura española como que ha tenido verguenza de sí misma. Cuando se le pregunta a autores españoles por su referente la mayoría da una pila de autores extranjeros que parece que no han leído españoles, parece que hay una verguenza de situar en España, en sus lugares, una ficción concreta».

«Parece que situar una novela en Albacete, es antiliterario y en realidad es vanguardista porque nadie lo hace. La vanguardia depende de lo que se haga en un contexto «.

«‘La trabajadora’ era una nouvelle que tendría que salir con otras dos que ya están escritas. A ellas he dedicado estos cuatro años, hasta que empezó a crecer y crecer y ya no era una nouvelle, era una novela».

«En ‘La Transición’, hubo una cosa muy mala, a nivel cultural, que es que fue asociar toda la cultura española al franquismo. El discurso de Transición era ‘vamos a ser modernos’ y eso suponía copiar todo lo que había fuera».

«El cine español, y no solo la literatura, durante los años de la Transición, fue inmenso, pero nadie lo mencionaba. Se generó una especie de mantra de que ‘el cine español es casposo’, sin pararse a considerar más. Un país que niega su tradición es un país culturalmente muerto».

Elvira Navarro (Huelva, 1978) estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado dos novelas complementarias: La ciudad en invierno (2007, Caballo de Troya) y La ciudad feliz (2009, Literatura Random House), que fue Premio Jaén de Novela, Premio Tormenta al mejor nuevo autor y finalista del Premio Dulce Chacón de Narrativa Española.

Es también autora del blog Periferia (www.madridesperiferia.blogspot.com), un work in progress sobre los barrios de Madrid que explora los espacios limítrofes e indefinidos. En 2010 fue incluida en la lista de los 22 mejores narradores en lengua española menores de 35 años de la prestigiosa revista Granta.

En 2013 fue elegida como una de las voces españolas con mayor futuro por la revista El Cultural.

 

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Autor

Marian García Álvarez

Redactora experta en televisión de Periodista Digital entre 2013 y 2016.

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