Yo deseaba que dentro de ese clima tan oscuro también hubieran chispazos de humor, porque los venezolanos muchas veces nos reímos de nuestras desgracias
El escritor venezolano, Juan Carlos Méndez Guédez presentó en Periodista Digital su última novela ‘Los maletines’, en la cual, sin dejar de lado el humor, descarga su preocupación por los conflictos políticos que vive su país en la actualidad.
Donizetti vive al límite de sus posibilidades: dos hijos, una esposa, una exesposa y dos casas que sostener con sus mermados ingresos. Por eso acepta una enigmática misión: trasladar maletines desde la convulsa Caracas hacia ciudades como Roma, Ginebra, París o Madrid, con la condición de nunca realizar preguntas sobre el sentido de esos viajes o el contenido de los maletines.
Pero el entrañable reencuentro con Manuel, su amigo de juventud, despierta en él la determinación de dar a su existencia el giro que le permita salvar a su familia de una realidad marcada por la violencia.
En medio de un universo personal poblado de delincuentes comunes, paramilitares, traficantes de armas, espías y sicarios, Donizetti emprende un arriesgado plan para obtener una importante suma de dinero y ejecutar el gran golpe que transformará para siempre su vida y la de sus hijos.

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«Hay novelas que nacen de una imagen concreta. Esta novela nace de los maletines, una imagen muy cinematográfica y muy enigmática. Quería contar una historia que tuviese que ver con maletines».
«En mi obra anterior la ciudad de Caracas que aparece, es una ciudad con sus fricciones, sus pasiones pero es una ciudad que yo sentía que tenía una especie de hálito melancólico y entrañable, y Caracas se ha transformado mucho en los último años».
«Quería contar una historia donde se reflejara esa Caracas más reciente. Es una Caracas mucho más convulsa más violenta. Me parecía que para no perder ese ritmo de la ciudad tenía que contar de la ciudad que es hoy en día y no seguir reincidiendo en la de la adolescencia, un poco idílica como lo hacía en otras obras».
«Siento que la apertura de las novelas es el momento en el que estás estableciendo un contrato amable con los lectores. Allí le dices esto es lo que hay, sigue adelante o cierra el libro para siempre».
«Una novela no debe tener el comienzo de un cuento pero debe tener una cierta musculatura. Sentía la necesidad de empezar con cierta contundencia. De manera que el lector decida con conciencia si esa novela merece que él entregue unas cuantas semanas de su tiempo».
«El libro es una obra imaginada pero no hay exageraciones. Lo que hay de brutal es porque en la realidad cotidiana es así. Estamos hablando de un país, Venezuela, en donde el año pasado hubo 22 mil homicidios y se calculan 16 mil secuestros. Con esas cifras ya sabes a que panorama te estás enfrentando».
«Los venezolanos vivimos con una cierta culpabilidad estemos donde estemos. Los que están allí porque estar vivo en este momento en Venezuela es una forma de la culpa. Por saber que a tu alrededor hay mucha destrucción y que de manera muy concreta y con rostros sabes de personas asesinadas y secuestradas y los que estamos fuera porque sabemos que las personas que queremos están sometidas a esa situación».
«Me despierta una cierta culpabilidad saber que de manera tan tranquila yo puedo comprar mantequilla si cruzo la calle y saber que eso puede ser una aventura de horas en la Venezuela actual».
«Uno escribe para dialogar con esos pequeños demonios que llevamos dentro».
«Yo deseaba que dentro de ese clima tan oscuro también hubiera chispazos de humor, porque así somos los venezolanos, muchas veces nos reímos de nuestras desgracias».
«El Lazarillo de Tormes es un libro que me interesa muchísimo y creo que cada tanto se me atraviesa en algún personaje que estoy escribiendo».
«El recurso de cambio de narrador es muy interesante. Puede crear una perplejidad al inicio pero luego termina seduciendo».
«La literatura y la narrativa es un artificio que implica una construcción no inocente sino muy bien pensada».
«Yo voy descubriendo mis novelas poco a poco. Al principio yo no se que va a pasar tengo vagas intuiciones pero luego si trabajo mucho el tema de la estructura».
«Me parecía perturbador crear un personaje que desarrollase la paternidad como lo hago en la historia».
«A mí me encanta soñar. He ido desarrollando con el paso de los tiempos la teoría de que a veces soñamos los sueños de otros».
«Los sueños son las novelas que tenemos constantemente. Allí juntamos tiempo y espacio que en la realidad no se podría y eso es fascinante».
«Escribí ‘Los maletines’ para establecer una relación más efectiva, más real y cotidiana con el escritor argentino Osvaldo Soriano. Quería hacer un tipo de libros como él, que llega un momento que no sabes si estás viendo una película, o viendo en la tele un juego de fútbol».
«El escritor no tiene conciencia plena de las cosas que dejaron huellas en su vida de lector».
«Necesito el ejercicio cotidiano de estar escribiendo algo cada día».
Juan Carlos Méndez Guédez (Barquisimeto, Venezuela, 1967) es doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca y escritor afincado en Madrid. Como novelista es autor de: ‘Arena Negra’ (Libro del Año en Venezuela en 2013), ‘Chulapos mambo’, ‘Tal vez la lluvia’ (Premio Internacional de Novela Ciudad de Barbastro), ‘Una tarde con campanas’, ‘Árbol de luna’, ‘El Libro de Esther’ y ‘Retrato de Abel con isla volcánica al fondo’.
También ha publicado volúmenes de cuentos: ‘Ideogramas’, ‘Hasta luego’, ‘Míster Salinger’ y ‘Tan nítido en el recuerdo’. Varios de sus relatos y novelas han sido traducidos en Suiza y en Francia.

