'ÁVIDAS PRETENSIONES' (PLANETA)

Fernando Aramburu: «Podría escribir acerca del terrorismo de ETA pero tendría que restringir el humor a ciertos implicados en el terrorismo»

"Los españoles tienen prejuicios inducidos de los alemanes porque no han ido a Alemania a documentarse"

Pensé en poétas porque me parece que forman un grupo que es muy provechoso para la literatura

Fernando Aramburu se acercó a Periodista Digital para presentar su nueva novela ‘Ávidas pretensiones’, galardonada al premio a la Biblioteca Breve 2014. Es una novela humorística en la que intervienen un grupo de poetas con intereses comunes, donde la idea va siendo narrada con un estilo libre y gamberro.

Con la llegada de la primavera, el pueblo de Morilla del Pinar se prepara para recibir a lo más granado del panorama lírico español, que acude a las terceras Jornadas Poéticas, celebradas anualmente en el Convento de las Espinosas.

La reunión de tres días se presenta como la oportunidad perfecta para el desvarío de los participantes, que llegan con ganas de juerga y un objetivo común entre ceja y ceja: el sexo, la diversión y la gloria literaria, acompañada preferiblemente de un pisotón al contrario.

Todo es posible en estos encuentros. Si algo puede acabar mal, terminará peor en unas jornadas que difícilmente podrán volver a convocarse. Un recorrido por las miserias del mundillo poético en una comedia de enredos que, a pesar de su mordacidad, no está exenta de cierta dosis de ternura, la auténtica receta del buen humor.

Un perfecto dominio del lenguaje, la brillantez lúdica en el tono solemne del narrador y la parodia gamberra de la trama son los ingredientes que Fernando Aramburu ha puesto al servicio de una novela hilarante que entronca con la tradición satírica de las letras españolas, género capaz de infiltrar con clarividencia la crítica más incisiva en la carcajada más espontánea.

TITULARES

«La idea inicial de la novela preveía encerrar a un grupo considerado de personas en un lugar retirado, pronto pensé en poetas porque me parece que forman un grupo que es muy provechoso para la literatura».

«Yo conozco bastantes personas, entre ellos los suceptibles, que se implican mucho en aquello que hacen y se la juegan en cada poema, en cada estrofa y en cada verso y cuando juzgamos su trabajo los juzgamos a ellos al mismo tiempo».

«A mí no me interesan en sí las debilidades que puedan tener ciertas personas de un gremio, lo que realmente me interesa es que en determinada actividad me generen historias, por eso elegí poétas, porque tienen intereses prácticos».

«En mi primera novela ‘Fuegos con limón’ también había humor, quizás un humor todavía más agrio que éste, puesto que aquella novela estaba contada desde la perspectiva de un narrador rencoroso, mientras que ‘Ávidas pretenciones’ la puse en manos de un narrador muy gamberro, un saboteador de la seriedad, un sin vergüenza literario».

«Yo no he convivido con mi novela como lector, es más, yo no he leído mi novela, he estado un tiempo largo con ella pero a la manera que está un cocinero con sus platos, pero no he tenido el punto de vista del que descifra e interpreta».

«Me veo en desventajas cuando alguien interpreta mi trabajo y veo que es mucho más perspicaz que yo, aunque eso a mí no me importa porque mi tarea ahí se terminó con el punto final».

«Hay tramos en la novela que me parecen muy simpáticos, que por su personalidad o bondad dejan de un lado la parte humorística y esos son mis pasajes favoritos».

«Hay momentos en que el humor fracasa en mi novela y eso me gusta mucho como lector».

«Comprendo la impresión de algunos lectores que reconocen que se lo han pasado bien, que han encontrado pasajes jocosos que incluso han soltado una carcajada, pero hay otros donde se vierte ciertas sombras porque la novela no es solo humor sino que también se encontrarán otros tipos de pasajes».

«Yo tiendo a jugar con mis lectores, en contra de lo que dicen mis compañeros de letras, yo soy partidario de pensar que mis textos van a ser leídos aunque yo no sepa por quien, creo que esto es invitable, el hecho de que uno se exprese con claridad, con presición, presupone que alguien va a decifrar o desentrañar y a dar significado a lo que está haciendo».

«A menudo soy aficionado a crear expectativas y a romperlas de inmediato».

«Podría escribir acerca del terrorismo de ETA pero tendría que restringir el humor a ciertos implicados en el terrorismo, yo podría escribir sin problema un relato, una novela paródica del agresor en la cual lo pondría en ridículo, mostraría en sus actitudes absurdas, su ignorancia, su brutalidad, eso es fácilmente parodiable, además no creo que sea el primero que lo ha hecho, lo que yo no podría hacer es mofarme del que ha sufrido que todavía sufre».

«Para llegar a abordar un asunto de tanta gravedad cuando se han cometido atrocidades, el humor no puede funcionar de ninguna marena hasta que el agresor ha sido desactivado, no solo como agresor sino también en los motivos que lo llevaron a hacer lo que hizo».

«Tarde o temprano, cualquier tirano, cualquier persona malévola termina representado en lo carnavales, es porque ya han sido desactivados, ya no tienen una presencia social y por tanto el humor puede abordarlos sin frenos».

«No soy del todo partidario de que el escritor vaya detrás de los acontecimientos históricos, haciendo su novela sobre el hecho actual. La tarea no es ir como un secretario de la historia, dejando testimonio literario, las funciones son otras y dentro de ellas está la de las palabras perdurables».

«A veces es mejor esperar un poco para dar una versión un poco más compleja y más íntima de lo hechos».

«La compañía de un libro para un escritor es constante, cuando yo escribo una novela tengo un libro en cuestión, el que haya elegido, frente al cual yo defino el estilo que quiero, porque yo no escribo siempre con el mismo estilo».

«Yo soy un apasionado del idioma español y disfruto manejándolo».

«Yo vengo de una familia muy humilde en la que no se hablaba una lengua española de calidad muy contaminada de vasquismos, lo cual me vino bien para darme cuenta de que el idioma no era un amigo mío como yo digo».

«Yo no soy de los escritores que se documentan, yo empiezo desde cero por así decirlo y con cada capítulo que escribo hago notas que también ayudan a la memoria».

«Mis novelas están improvisadas porque son el resultado de la convivencia de personas, yo no empiezo ninguna sin haber adopdato algún registro específico como la música verbal por ejemplo».

«El narrador tiene dos funciones, tiene que narrar pero también tiene que aportar algo de su personalidad a la narración».

«Los ciudadanos alemanes son igual de vulnerables a las limitaciones de información que los españoles».

«Los españoles tienen prejuicios inducidos de los alemanes porque no han ido a Alemania a documentarse».

Fernando Aramburu es licenciado en Filosofía Hispánica por la Universidad de Zaragoza, participó en San Sebastián, su ciudad natal, en la fundación del Grupo CLOC de Arte y Desarte, que entre 1978 y 1981 editó una revista e intervino en la vida cultural del País Vasco, Navarra y Madrid con propuestas de índole surrealista y acciones de todo tipo caracterizadas por una mezcla particular de poesía, contracultura y sentido del humor.

Desde 1985 reside en Alemania, donde ha impartido clases de lengua española a descendientes de emigrantes. En 1996 publicó ‘Fuegos con limón’, novela basada en sus experiencias juveniles con el Grupo CLOC. Sus libros han sido traducidos a diversos idiomas y han obtenido varios premios.

En 2009 abandonó la docencia para dedicarse exclusivamente a la creación literaria. Colabora con frecuencia en la prensa española.

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