PERIODISTA DIGITAL ENTREVISTA AL AUTOR DE 'DESCENSO BRUSCO' (CAZADOR DE RATAS)

Juan Guinot: «Yo trabajé en el Estado y en una corporación y realmente es patético, son maquinas de destrucción humana»

"Una cosa interesantísima es que de la peor tragedia, brota el mayor humor"

De la crisis fuerte se sale enseguida con la solidaridad del que está al lado, o del que está emparentado, o acoplado por intereses comunes

El conocido autor argentino Juan Guinot visitó el plató de Periodista Digital para hablar sobre su último libro ‘Descenso brusco’. Tras un largo trayecto como periodista y guionista, Guinot pasa a la escritura de ficción.

‘Descenso brusco’ es una novela «definitivamente negra», como dice el mismo autor, pero que mezcla con gran maestría la ciencia ficción, el humor negro y los problemas sociales y psicológicos a los que se enfrenta el protagonista.

Un argentino que lleva 12 meses compartiendo piso en Madrid, regresa a Barajas, en un vuelo de bajo coste, procedente de Roma. A mitad del vuelo, una niña de llanto insoportable, desata la primera reacción colectiva: hay que callarla. La aparición de un misterioso pasajero de jersey marrón y su mano providencial logran silenciarla.

Tras llegar a la Terminal 3, y despedir al héroe del jersey marrón, la tercera parte del pasaje se entera de que su equipaje ha sido extraviado. La crisis recrea al colectivo espontáneo de pasajeros para reclamar por las maletas perdidas. La acción los lleva a enfrentar a la mismísima policía con perro antidroga incluido. Es, en medio de esa operación, que descubren algo: la niña, antes gritona, no despierta ni con el barullo que montan en la T3. El colectivo espontáneo decide que hay que ir por el tipo del jersey marrón que la durmió para que la despierte.

El narrador de esta historia (argentino y metamorfoseado europeo-italiano) toma esa posta. Inicia, entonces, una aventura por Madrid que lo meterá, sin anestesia, en el submundo del hampa y la corrupción, respirando el aire del descenso brusco de una sociedad española, recién salida del dulce sueño capitalista que ya no volverá a soñar.

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Mi libro es una novela negra, definitivamente negra, que no responde al canon o decálogo de la novela negra, o sea va contra el molde, pero es negra.

En el caso de ‘Descenso brusco’ no me fui tanto por el lado de la ciencia ficción pero no dejaron de entrar pinceladas fantásticas, o aspectos vinculados al terror en la trama. De hecho hago un homenaje concreto: hay un personaje, un perro, que se llama Darth Vader.

Yo viajo bastante seguido a España. No vivo aquí, me encantaría vivir más tiempo aquí, pero en 2007 compartí un almuerzo, y una persona contó algo referido a que había tenido que mudarse y que no le entraban los libros, que no iba a comprar más y que iba a ver donde los colocaba. Yo ahí tomé el primer chispazo de que aquí está pasando algo con la economía.

En mi libro evoco la anécdota de los libros. El protagonista duerme en una cama de libros porque se va mudando y no tiene qué hacer con los libros. Ya lleva un año viviendo en Madrid, en un piso compartido con una chica vasca y un holandés. Un piso compartido, con reglas, como corresponde, como me a tocado vivir también.

El protagonista tiene como penalización cuidar de un perro antidrogas de Barajas que él agredió la noche anterior.

En el libro, cuando parece que ya hemos solucionado una trama, tiene subtramas que parecen autónomas, pero que se van encadenando según avanza la novela. De hecho, da la sensación de muchos cursos de río que se abren, pero en realidad estamos hablando del río visto en distintas trazas. La novela va a un solo cauce.

Yo me entretuve mucho escribiendo la novela, la pasé muy bien. Hubo momentos duros para escribirla, para resolver situaciones, pero lo pasé bien.

La morcilla es un elemento de rehabilitación comprobado científicamente que son, pobrecitos, adictos.

El vecino de Juan es un loco que está todo el día mirando su ordenador por las cotizaciones en la Bolsa, porque juega y tiene una obsesión. Y aparte, tiene el ordenador conectado a la cámara de la planta baja y controla a todo el mundo. Transporta esta cultura que es abominable de las corporaciones, donde parece que yo pico al de abajo y el de arriba me pica a mí, y le pica la carne, como hacía la empresa que lo dejó fuera, a este chico a quien tienen seco.

La influencia narrativa que tengo yo tiene que ver con lo audiovisual, porque tengo 45 años y me he nutrido de la tele, así con tele blanco y negro y mucho cine.

El narrador cuenta en primera persona, tiempo presente, entonces todo lo que vemos tiene que ver con lo que él ve. Todo lo que sentimos es todo lo que él siente y las ideas que nos podemos hacer de la realidad son sus propias deducciones.

Con el perro hay también otra cosa interesante. El protagonista está solo, él ha querido mantenerse distante de todo el mundo. No tenía relaciones, no tenía novia, no quería saber nada. Y finalmente, cuando el perro parecía una carga pesada, en él encontró un vinculo de compañero y de ahí empieza a construir vínculos con otras personas.

De la crisis fuerte se sale enseguida con la solidaridad del que está al lado, o del que está emparentado, o acoplado por intereses comunes.

El personaje principal tiene que buscar cierta inteligencia emocional, psicológica que te prepara para abordar lo que te rodea y poder empezar a moverte hacia algún objetivo.

No hay forma de salir de un acto creativo sin pasar por un problema. Porque tu acto creativo es la solución de un problema.

Otra cosa interesantísima es que de la peor tragedia, brota el mayor humor. Y esto es también bueno verlo.

Esta ahí el juego de los polos de la planificación y de la improvisación y el protagonista está jugando. Él quiere planificar con las cosas que le van improvisadas y hay otras que están planificadas por él y ese plan también lo va tocando.

También hay una ingenuidad de la crisis que está viviendo el personaje, porque pienso que en el caso de Argentina, donde llevo 45 años y cuatro crisis de las que me acuerdo. Parece ser ingenuo porque en definitiva cuando el bienestar individual se acomoda, nos olvidamos.

Yo trabajé mucho tiempo en marketing y he hablado con consultores de mercado. Y lo que es una gran degeneración de la política actual, por lo menos en mi país, no quiero hablar de España, es seguir de minuto a minuto la encuesta de la gente. Y la gente pasa a ser un genérico, cuando la gente realmente son personas en carne y hueso que sufren y disfrutan el día a día.

Que una empresa te decida la conducta de consumo también se debería revisar. Es una desconsideración del ser humano. Pero también tiene que ver con la aceptación de uno que lo ha consumido.

Yo trabajé en el Estado 5 años y 6 años en una corporación y realmente es patético, son maquinas de destrucción humana.

Juan Guinot nació en Mercedes en 1969. Fue columnista de diario, guionista y locutor. Se licenció en Administración, Psicólogo Social y es Master en Dirección de Empresas. Trabajó cinco años en el Estado para recaudar dinero y luego lo hizo en una conocida empresa de golosinas. Asistió al taller de Alberto Laiseca. Se formó en dramaturgia con Alejandro Tantanián.

Su novela ‘2022 La Guerra del Gallo’ (Talentura, España) fue finalista del premio Celsius Semana Negra de Gijón 2012. La adaptó a teatro y se representó en BA. En 2014 se publicó su novela ‘Misión Kenobi’ (Expo-Argentina y Tambo Quemado-Chile) y ‘Descenso brusco’ (Cazador de ratas-España). Colabora en radios y periódicos. Recibió distinciones literarias en Argentina, España y Cuba. Relatos de su autoría se publicaron en libros y revistas de España, Argentina, Brasil, Francia, Bolivia, México y Cuba. La Asociación Española de Ciencia Ficción eligió su cuento Tripas Reduction entre los 12 mejores publicados en 2011/12.

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