PERIODISTA DIGITAL ENTREVISTA AL AUTOR DE 'POMPA Y CIRCUNSTANCIA'

Ignacio Peyró: «En el canon inglés los católicos son los malos, son los perdedores, y además son los desleales»

"El cariño que tienen los ingleses a la institución monárquica viene porque han sido los primeros en someterla, dominarla y controlarla"

En la Inglaterra del siglo XIX convertirse al catolicismo, al papismo, era muy fuerte

El reconocido periodista y escritor Ignacio Peyró presentó en Periodista Digital su último trabajo, un auténtico diccionario sentimental de la cultura inglesa que el autor ha recopilado bajo el título ‘Pompa y circunstancia’.

Peyró, amante confeso de las islas británicas, repasa en este manual desde su cultura hasta las estrategias políticas. Esta es una recopilación en un solo libro, de los aspectos más interesantes de Inglaterra y sus vínculos con la cultura española. 

‘Pompa y circunstancia’ nace de una anglofilia serena y ponderada, inmune a la mala nota de lo anglófilo en España, y de un afecto por la cultura inglesa que ha quedado purificado de credulidades y entusiasmos acríticos. Este libro, que desde la erudición no renuncia a la amenidad, pretende ser desde acompañante en un viaje hasta volumen de consulta en el fondo de la biblioteca.

De la galería de retratos a los ensayos parciales o el mero capricho estilístico, ha adoptado la forma concreta de una enciclopedia por permitir muy distintos tipos de aproximación, desde la lectura rigurosa hasta la lúdica y azarosa, sobre lo que se conoce o no se conoce. Lleno de referencias cruzadas, que pueden leerse de modo autónomo, el libro, en el progreso en la lectura, revelará sus cientos de entradas como teselas de un mosaico más amplio, para así afirmar la congruencia y el sentido completo de una obra que busca aportar una cierta idea de lo inglés.

En el amor a Inglaterra siempre se ha hecho presente la estima por una civilización «consagrada al cultivo de la vida interior, hecha de un sentido de la privacidad, un amor por la libertad disciplinada, y el reconocimiento de que la verdad es más importante que la justicia».

Real o elaborada, a lo largo de la historia Inglaterra ha sido admirada hasta el mito, porque en ella «la libertad, el humor y el respeto por la ley prevalecen sobre la búsqueda radical de la perfección humana», sin olvidar sus contradicciones: el país más liberal y el más conservador, Inglaterra, cuna del pragmatismo, nació con el ciclo artúrico. Presa de la globalización y la cultura mediática, al menos todavía alienta nuestra imaginación.

En tiempo de géneros miscibles, Ignacio Peyró recupera la curiosidad intelectual del término «enciclopedia» ámbito tan impuro como hedónico, y no deja de abogar por la glosa, por el encuadre, por la cultura y su crítica a modo de gran conversación, en un elogio de Inglaterra y una reivindicación de lo mejor de su herencia.

TITULARES DE LA ENTREVISTA CON EL AUTOR

Hay diversas anglofilias, por así decirlo, una que puede ser más estética, otra más turística, en un amplio sentido, que puede ser más o menos profundo, es decir viajera. Otra que tiene que ver también con lo que viene desde el principio como gran filón de admiración hacia lo inglés, que es el respeto por sus tradiciones institucionales y políticas y también literarias, que personalmente, es lo que uno más aprecia.

Desde el siglo XVIII, desde los tiempos de Voltaire hasta prácticamente la muerte de Churchill, cuyo cincuentenario se acaba de cumplir, el continente, y por extensión el resto del mundo, admira lo británico. Lo inglés llega a ser una marca de prestigio.

Seguramente el carácter británico se haya ido reduciendo en la última décadas, desde que termina la Segunda Guerra Mundial. Aquella vieja Inglaterra admirada de las grandes casas de campo, los grandes jardines, toda esa pompa y circunstancia va aminorándose. Hay que reconstruir el país en la postguerra. Esto se hace, en buena parte, vía impuestos, por lo tanto, deja de haber liquidez para mantener esas formas de vida antiguas. Y por otra parte hay una perdida del peso geopolítico de Gran Bretaña.

Gran Bretaña es un país muy contradictorio. Es el país que sacraliza la vida doméstica, la privacidad y la intimidad, y sin embargo es el país de los grandes viajeros. Es el país donde en principio más fríos han sido a la hora de expresar los afectos, pero también han sido sinónimo de raros en materia afectiva y sexual.

El genio particular de las islas ha sido no solventar sus contradicciones, sino utilizarlas en definitiva para la política, que ha sido, a lo largo de la historia, el mayor acierto.

Las cabinas telefónicas de Inglaterra son destinadas a durar más que las Pirámides de Egipto por su solidez. Por una vez la administración decidió muy bien en ponerlas de color rojo, como por cierto, también son los autobuses, y los irónicos buzones, para que la gente no se diera un trastazo, en los días de niebla.

A partir de una momento dado, la Corona británica rompe la comunión con Roma y se va imponiendo una religión que con el tiempo se adornará como la religión de la nación. De hecho, hasta nuestros días, hasta hace muy poquito un primado de Inglaterra dijo que la manera de ser católico en Inglaterra era siendo anglicano.

En el canón de lo inglés los católicos son los malos, son los perdedores, y además son los desleales.

En la Inglaterra del siglo XIX convertirse al catolicismo, al papismo, era muy fuerte porque había un sentimiento popular, del pueblo, no solamente instigado por una élite, sino que era un sentimiento real de la gente, muy anticatólico.

Inglaterra ha sido siempre el país de la memoria, y en cuanto al teatro, hay que tener en cuenta que ha sido un país de la palabra. También el teatro tiene seguramente otra lectura, una vez pasas del puritanismo de Cromwell, lo que la gente quería era divertirse popularmente lo más posible.

La pasión por el Quijote es uno de esos, digamos, epígrafes de la historia cultural de Inglaterra, que detona además el nacimiento de lo que va a ser quizás la mayor tradición narrativa.

Todo el mundo merecemos una mirada misericordiosa, porque todos los países, toda la historia es una sucesión de crímenes y demás. Pero yo creo que hay cosas que son muy dignas de admirar, entonces me parece una causa noble ponerlas así.

El humor en Inglaterra es una manera también de velarse una mismo, porque cuando haces ironías, cuando juegas con el lenguaje y demás, te estás velando un poco, te estás guardando la intimidad. Por lo tanto es algo que contribuye en hacer la vida en la sociedad más ligera.

El cariño que tienen los ingleses a la institución monárquica viene porque han sido los primeros en someterla, dominarla y controlarla. Una vez que tu, digamos, castras la posibilidad de que el Rey sea un déspota, un tío que se salte al Parlamento, que se salte el equilibrio de poderes, de la constitución histórica, una vez logras que el Rey no sea un señor que te pone unos tributos excesivos por sus santas narices, es muy fácil quererlo.

Las simpatías humanas de la Reina de Inglaterra han sido muy curiosas. Ella se llevaba muy bien con Harold Wilson, reformista de corte socialdemócrata y sin embargo con Margaret Thatcher menos bien quizás, humanamente. Pero la relación institucional ha sido siempre positiva.

Ignacio Peyró (Madrid, 1980) es periodista y escritor. Ha sido columnista y redactor jefe de Cultura de La Gaceta de los Negocios, y corresponsal político de El Confidencial Digital.

En 2012 fundó y dirigió la publicación Ambos Mundos, un proyecto de periodismo cultural en internet, donde reunió a algunas de las mejores plumas del país.

Habitual como firma de periodismo literario, opinión política y dos áreas de su especial interés: la literatura y la cocina, ha publicado sus trabajos en ABC Cultural, La Razón, Cuadernos de pensamiento político, Nueva Revista, Letras Libres, Época, The Luxonomist o Frontera Digital. Traductor y prologuista de obras de Evelyn Waugh, Louis Auchincloss y J. K. Huysmans, ha dirigido y coordinado la edición de ‘Lo mejor de Ambos Mundos’ (Renacimiento, 2013). En la actualidad es director de la edición digital de Nueva Revista, articulista de The Objective, y forma parte del Gabinete de la Presidencia del Gobierno.

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