La maravillosa historia del español

Una interesante y amena 'biografía' del idioma que nos da identidad y presencia en el mundo global

La maravillosa historia del español
La Maravillosa historia del Español Editorial Espasa

La epopeya de una modesta lengua romance que en el siglo IX hablaban los apenas 20.000 habitantes del condado de Castilla, dependiente aún del reino Astur-leonés, y que en el siglo XXI es idioma común de cientos de millones de personas en todo el mundo, es notable y digna de ser contada. A este biografía sorprendente, -pero sin tentaciones hagiográficas porque, al fin y al cabo, la historia de todas las lenguas es maravillosa-, ha dedicado su libro Francisco Moreno Fernández, catedrático de Lengua Española de la Universidad de Alcalá, y ex director académico del Instituto Cervantes, que es la institución que lo publica.

El libro relata en poco más de 300 páginas el nacimiento, desarrollo y expansión fulgurante del idioma que compartimos los españoles y cientos de millones de  habitantes del planeta en los cinco continentes. La segunda lengua más hablada del mundo, después del chino mandarín, y la segunda más estudiada, por detrás del inglés.

Moreno Fernández construye su obra casi como una historia de aventuras. Nos presenta ese núcleo casi despoblado del señorío y condado de Castilla -empobrecido e insignificante- dentro del territorio del reino Astur-leonés, donde surgirá el castellano o español, a través de algunos personajes, mitad reales, mitad inventados, y de algunas palabras cuyo nacimiento y uso se analiza. El condado de Castilla  englobaba buena parte de las actuales provincias vascófonas, y el idioma que hablaban aquellos castellanos tenía dos peculiaridades: era una lengua romance poco arabizada porque los árabes que invadieron la península en el años 711 apenas habían llegado al territorio castellano; y, curiosamente, tenía una fuerte impronta vasca, un idioma de origen desconocido y una de las escasas lenguas europeas de raíz no indoeuropea. El autor comienza su historia explicando, precisamente, que las lenguas europeas proceden de un tronco común que se ha denominado históricamente indoeuropeo, aunque la India poco tiene que ver en esta historia. De ese tronco común proceden las cuatro grandes familias lingüísticas europeas: las lenguas itálicas, las germánicas, celtas y eslavas.

Sabemos que la persona que escribió uno de los primeros textos en español sabía también euskera, porque dejó escritas en el mismo documento palabras en esa lengua. Puede que esa persona fuera Muño, uno de los personajes, en este caso inventado, que pueblan el libro y cuyo nombre en latín figura en algunas de las glosas emilianenses consideradas como uno de los primeros ejemplos de español escrito, allá por el siglo X, donde se incluyen, precisamente, palabras en euskera. 

Nos habla el autor de algunos personajes clave en la historia del castellano, como el conde Fernán González, y de otros menos importantes pero curiosos ‘personajillos’. En su listado caben el capitán Vanegas,  Sem Tob de Carrión, el escritor Francisco Delgado, Antonio de Nebrija, María Moliner, Andrés Bello, Matías Prats Cañete o la cantante argentina Mercedes Sosa. Nos habla de palabras como ‘leche’ que, procedente del latín, ‘lactem’, se usa en español con una variedad de sentidos asombrosa. O ‘ajedrez’, término que procede del árabe hispano, aunque el juego venga de la India.

El salto del humilde castellano al español universal se produce, obviamente, con el descubrimiento de América, un vasto territorio del que los españoles ‘importaron’ también cantidad de palabras de los idiomas que allí se hablaban, especialmente del taíno y del náhuatl del imperio azteca. El profesor Moreno que repasa las aportaciones de otras lenguas al español (ingente cantidad de vocablos del árabe que a veces denominan objetos o realidades nuevas y a veces crean un duplicado léxico con el vocabulario romance) asegura que los dos principales idiomas de los que el español toma vocablos son el francés, en el caso de Europa, y el náhuatl en el de América.

En su libro nos cuenta cómo el idioma del vulgo se fue enriqueciendo, a partir del siglo XIII, gracias a las pesquisas llevadas a cabo por orden del rey para dirimir asuntos menores entre las comunidades de regantes o los agricultores de los pueblos. Existen multitud de documentos medievales de este tipo en los que el castellano se desenvuelve ya con términos más o menos jurídicos.

No menos importante el papel de reyes como Alfonso X que potenciaron la cultura y contribuyeron así a fijar los usos escritos de un idioma cada vez más culto. En una España plural como la de la de Edad Media, la traducción de textos al castellano, desde el árabe o el hebreo o las lenguas romances, sirvió para fijar también la sintaxis y la ortografía, mucho antes de que se inaugurara en el siglo XVIII la Real Academia de la lengua.

No hay lengua dominante ni capaz de expandirse si no se asienta sobre un territorio económicamente sólido y sobre una base demográfica importante. Castilla, como reino independiente, desarrolló un enorme potencial económico gracias a la Mesta, y su población aumentó exponencialmente. En los siglos XVI y XVII, como lengua del Imperio, el español se convertiría en idioma admirado e influyente en las cancillerías europeas, mientras cobraba fuerza en América. Lo que no impidió que la imprenta tardara 23 años en llegar a España. El primer libro en español se imprimió en Segovia.

La importancia económica de ese efímero imperio español será tal, que en la Guerra de la Independencia americana, los billetes se apoyaban aún en el valor del dólar (así se llamaba) de plata del imperio español. Y hasta el símbolo del dólar americano, y del dinero por antonomasia, el $, es un símbolo hispánico.

Un apartado particularmente interesante del libro es la peripecia del idioma en el siglo XIX cuando las colonias americanas se independizan y se dirime si mantener el idioma imperial en las nuevas repúblicas o ‘recrearlo’ en cada una de ellas. El azar, el destino, y algunas cabezas preclaras que impusieron sus criterios sobre las demagogias separatistas, lograron que precisamente la independencia de las repúblicas de Hispanoamérica coronara al español como lengua de los nuevos países lo que sirvió para mantener un nexo de unión entre ellos, y un nexo vital con España.

En definitiva, La maravillosa historia del español que el Instituto Cervantes y Francisco Moreno Fernández nos presentan, quiere responder a una simple pregunta: ¿Cómo una lengua que nació en unas aldeas perdidas del norte de España ha llegado a convertirse en la segunda del mundo, con más de 500 millones de hablantes en los cinco continentes?

El Instituto Cervantes es la institución pública creada por España en 1991 para la promoción y la enseñanza de la lengua española y de las lenguas cooficiales, y para la difusión de la cultura española e hispanoamericana. Está presente en 90 ciudades de 43 países en los cinco continentes. Francisco Moreno Fernández, autor del texto, en la actualidad es director ejecutivo del Observatorio de la lengua española y las culturas hispánicas en los Estados Unidos, centro del Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard.

Aproximación al libro (del 1 al 10)
Interés, 9
Texto, 7
Edición, 8
Información complementaria, 5

La maravillosa historia del español
Francisco Moreno Fernández
Editorial Espasa
Colección GUÍAS PRÁCTICAS DEL INSTITUTO CERVANTES
Tapa dura con sobrecubierta, 21.90 €
Libro Electrónico (Epub 2), 12.99 €
Fecha de publicación: 27/10/2015
336 páginas
ISBN: 978-84-670-4427-0
Código: 10122676
Formato: 15 x 23 cm.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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