Centenario de "Un año en el otro mundo", de Julio Camba

En torno a los récords

Cuarta parte

En torno a los récords
Maqueta del nuevo edificio de Facebook Manuel Ríos

Julio Camba viaja a Nueva York desde Cádiz en el «Antonio López». Y como cabe esperar, a su llegada describe lo que ve, la estatua de la Libertad, los rascacielos del bajo Manhattan, la presencia de buques alemanes detenidos en el puerto y el puente de Brooklyn, «… que, además de ser el más grande del mundo, es airoso, esbelto, ligero y elegante». Y sintetiza escribiendo que «Todo es aquí grande, enorme, colosal».

¡Colosal! No la cita nuestro periodista, pero treinta años antes de su visita, a petición de los vecinos, el Ayuntamiento de San Francisco inicia la titánica tarea de transformar 412 hectáreas de dunas en el parque más extenso del mundo creado por la mano del hombre, hoy conocido como Golden Gate Park.

Otra muestra de ese colosalismo estaría para nuestro autor en la propia ciudad de Nueva York; en realidad, estima él que Nueva York no es una ciudad, y le aplica imaginación: «Para mí que la han construido toda entera fuera de aquí, a la medida de la isla de Manhattan, y que un día, valiéndose de unas grúas gigantescas, la han colocado en su plataforma, con vecinos y todo». Y en unos pocos días ya se da cuenta de que Nueva York no es ciudad para vivir: «Es una demostración práctica de cómo se puede vivir mal con muchos trenes y muchos tranvías y muchos teléfonos y muchos ascensores y mucha calefacción».

Camba, para componer algunos de sus artículos, parte de cifras que incluso hoy nos resultan llamativas. Y así, relata que hace un siglo la universidad de Columbia matricula a más de 16.000 alumnos: «Jamás en universidad alguna el número de matriculados había sido tan alto». Y es que el estadounidense de aquel tiempo se siente seducido por los récords. Y nuestro autor, para no quedarse atrás, aporta el suyo: España presenta en esos momentos un 30% de analfabetismo, lo que parece causar envidia a su real o imaginario interlocutor estadounidense. Mas, el periodista vuelve a la realidad de la calle y escribe: «Muchos incendios y muchas matrículas universitarias, mucho dinero y muchos criminales. Los puentes más grandes del mundo, las casas más altas del mundo, las calles más largas del mundo, la mayor plutocracia del mundo, la miseria más horrorosa del mundo…».

Pabellón del museo de arte J. Paul Getty, en Los Ángeles / Manuel Ríos

Y vuelve a contrastar cifras estadounidenses con cifras españolas: «Mascar goma: he aquí el gran vicio nacional de los Estados Unidos de Norteamérica. El año pasado, los norteamericanos han mascado goma por valor de treinta millones de dólares». ¿Nos hacemos idea del auténtico valor monetario de tal cantidad? Una vez más, Camba tiene la respuesta: «Es decir que han gastado en mascar muy poco menos de lo que un pueblo como España gasta en comer».

Nueva York es también excepcional en cuanto a catástrofes, número y coste, pero no siempre auténticamente reales, sino inducidas. Una nevada en Madrid, dice Camba, tiene su repercusión literaria en los periódicos, mientras que en Nueva York «… lo único que interesa es el aspecto catastrófico». Y finaliza así: «… y la guerra europea parece un juego de niños comparada a las catástrofes de este Nueva York, especie de «Grand Guignol», dedicado a darle emociones fuertes al mundo…».

Y hoy, ¿qué sucede?, ¿cuál es el sentir del americano?, ¿qué escribiría Camba? Seguro que lo que viese, como siempre. Por mi parte, en Los Ángeles he tenido oportunidad de visitar el museo de arte J. Paul Getty, debido a la acción del empresario y filántropo de igual nombre. Una de sus sedes, conocida como Getty Center y terminada en 1997 ocupa una superficie de 44 hectáreas, de las que diez se encuentran ocupadas por los edificios que lo integran, al estilo de un campus. La obra se presupuestó en 1.300 millones de dólares de hace más de veinte años. En las galerías de pintura pueden admirarse obras de nombres tan conocidos como Rembrandt, Manet, Cézanne, Van Gogh o Goya. Recibe a 1,3 millones de visitantes anualmente y el acceso resulta gratuito.

De igual modo, me fue dado conocer el nuevo edificio de Facebook recientemente puesto en marcha en Menlo Park, lindante con la autopista 101 y la bahía de San Francisco. ¿Qué me lleva a este edificio? Entre otras razones, que se trata del mayor edificio del orbe en superficie diáfana. ¡Asombroso, gigantesco! Pero, hay más. Me dicen que en su terraza existe un jardín, y no me sorprende porque esta es una tendencia que gana adeptos; aun así, accedo al «jardín» y me encuentro con un auténtico bosque de varias hectáreas; un bosque-bosque de árboles frondosos y flora y fauna autóctonas.

Luego, EE. UU., el país de la innovación, continúa persiguiendo lo colosal.

Unas líneas para los más jóvenes (I) | De esto y de lo otro (II) | En torno al valor del dinero y a las clases sociales (III) | En torno a los récords (IV)| Las elecciones en EE. UU. (V)

Twitter: @boiro10 / Email: centenariolibrocamba [arroba] gmail.com

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