AUTOR DE 'CHINA FAST FOWARD'

Sergi Vicente: «A la que te pasas de la raya, el Partido Comunista chino no tiene piedad contigo»

"En Occidente hemos cometido la ingenuidad de creer que la reforma económica china iba a traer la democracia a largo plazo"

Sergi Vicente: "A la que te pasas de la raya, el Partido Comunista chino no tiene piedad contigo"

¿Qué sabemos de la China de hoy? No, de verdad: ¿qué sabemos? Seguramente tan poco como cuando Sergi Vicente aterrizó allí en 2002 con algunas nociones de mandarín y la idea de dar clases de inglés durante tres semanas.

No llegó a utilizar el billete de vuelta. A lo largo de los más de doce años que siguieron amplió sus conocimientos del país, del idioma y de sus habitantes y, convertido ya en corresponsal de televisión, recorrió todas las provincias chinas en busca de la noticia.

Su periplo coincidió con una época de profundos cambios en el país asiático que han catapultado a China a la primera línea informativa. En muy pocos años, la población china, más del doble de la europea, ha pasado de las estrecheces a una confortable existencia de clase media.

Como contrapunto, están ahora en primer término el replanteamiento de prioridades político – económicas y las urgencias medioambientales y de seguridad alimentaria de un país demográficamente al límite. Es el precio de estar pasando a cámara rápida del comunismo maoísta al capitalismo de Estado.

China Fast Forward es un relato trepidante, hecho desde el conocimiento del territorio y la cultura chinas. Es una historia de amor y desamor a un país. Pero sobre todo es un libro imprescindible para entender cómo es la China de hoy y cuáles son sus retos inmediatos de futuro.

TITULARES DE LA ENTREVISTA CON SERGI VICENTE

  • «En un momento me pregunté si valía la pena que mis hijos vivieran en un país con tanta contaminación o donde lo que comes te puede provocar tres piedras en el riñon como a mí»
  • «En China sigue habiendo muchas cosas que contar, pero cuando te has convertido en un experto, esa cierta rutina mecánica hace que pierdas la virginidad de los primeros años: Perdí curiosidad y pasión y con el paso del tiempo»
  • «Desde el 89 hay una corriente subterránea que exige democracia. Pero el problema no es que exista disidencia sino cuando la jerarquía en el poder entiende que esa disidencia puede comprometer la estructura de poder del Partido Comunista Chino. Entonces primero te invitarán a tomar un té; luego quizá desapareces una o dos noches y al final te van a juzgar y a la larga te va a acabar cayendo una sentencia como la que le cayó al premio Nobel de la Paz de 2010, Liu Xiaobo, a quien tuve el honor de conocer»
  • «A la que te pasas de la raya, el Partido Comunista chino no tiene piedad contigo»
  • «En Occidente hemos cometido la ingenuidad de creer que la reforma económica china iba a traer la democracia a largo plazo»
  • «Todas las muestra de libertad en China no dejan de ser voladuras controladas»
  • «No habría que haber cedido en el tema de derechos humanos, un tema que ya ha desaparecido porque China les ha dicho que ‘no me saques este tema o te dejo de comprar aviones»
  • «He conseguido casarme con una china sin poner una casa como exigen las costumbres chinas»

UNA NECESIDAD URGENTE: ABANDONAR CHINA

«Fue entonces cuando me di cuenta de que, mentalmente, estaba más fuera que dentro de China. Cuantas más raíces echara, más podrían tratarme como a uno de los suyos y eso acabaría siendo extenuante con un trabajo que requiere un sacrificio incondicional . Ese día fue un punto de inflexión. Me sentía capaz de luchar por mi espacio personal, pero sabía que el desgaste sería cada vez más amargo. Estaba cansado. Tenía que irme de China en cuanto surgiera la oportunidad. Como dice una amiga mía, tenía ganas de tener otro tipo de problemas.»

¡CUIDADO CON LA COMIDA EN CHINA!

«Por eso no me sorprendió cuando un amigo canadiense me contó que, después de comer chuan’r, las brochetas de carne de cordero que venden en la calle, acabó en la sala de urgencias de un hospital de Shanghái.

– Le pregunté al médico qué había comido realmente.
– No me digas que era gato – me aventuré a decir recordando una noticia similar. – Peor. El médico bajó la vista y me dijo: « Siento decirle que lo que comió era carne de rata ».
Arghhh… – dijo mientras los dos poníamos cara de asco, pero enseguida siguió – : Espera, espera… «Disculpe, pero es que no solo era carne de rata, sino que también era carne de rata muerta y ya en estado de putrefacción .»
– ¡¡¡Arghhhhhhh!!! – «Y siento añadir que el motivo de la muerte de la rata es que había sido envenenada . Tiene suerte de que le hayamos podido hacer un lavado de estómago a tiempo. . »

« Una vez, en una barraca de al lado de la escuela donde se suponía que cocinaban unos buenos jiaozi , me tuve que levantar de la mesa cuando todavía estaban preparándolos delante de mí. Mientras amasaba, el cocinero había apartado un momento la nariz para estornudar y con el delantal se había enjuagado la mucosidad, que después empezó a gotear . No creo que entendiera que ya no me apetecían, o eso es lo que intenté decirle conmi mandarín precario mientras aún se secaba la mano en ese delantal con rastros de múltiples batallas . »

« Yo mismo había relativizado un escándalo anterior, el de los restaurantes que utilizaban opio entre los ingredientes del huoguo, la olla mongola, para narcofidelizar a sus clientes . »

Y CON ALGUNOS LAVABOS…

« De todas esas experiencias de invasión del espacio desconcertantes, una de las que me quedó incómodamente grabada en la memoria fue cuando, en un club nocturno de la ciudad de Taiyuán, entré en un lavabo totalmente diáfano. El lugar tenía unos cuántos váteres de esos de agujero, sin taza, pero lo que realmente lo diferenciaba para mí era que no habían levantado ningún tabique o pared entre agujero y agujero.
Algunos de los hombres que en ese momento defecaban mientras leían una revista o daban caladas a un pitillo para parecer ocupados, acabaron levantando la vista, un poco ofendidos, para fijarse en ese extranjero que los observaba con estupefacción, ahí de pie como un pasmarote, sin poder reaccionar y sin hacer lo que se suponía que había ido a hacer ahí. Si ya cuesta en la intimidad, imagínense hacerlo en compañía»

PROBLEMAS DE LA SOBREPOBLACIÓN

« Me costó aceptar que en China es muy difícil encontrar agua mineral de verdad . La mayoría de las marcas son de agua potable tratada o, a lo sumo, mineralizada. Mucho más tarde, ya entrada la década de 2010, vi por primera vez una marca de agua del Tíbet que sí que, efectivamente, procedía de un manantial de la meseta. No es tan descaradamente cara como las marcas francesas de importación, pero no es barata y queda fuera del alcance de la mayoría de los consumidores, que elegirán las marcas de agua tratada porque eso es precisamente lo que el mercado puede ofrecerles. No hay suficiente agua mineral para todos. Y, si un día todos pueden pagarla, el impacto en las ya escasas reservas mundiales será serio . »

PRECARIEDAD LABORAL

« Los chinos tienen una expresión para describir esta capacidad de sacrificio: chiku , que literalmente quiere decir «comer amargo». Es sacrificio, es perseverancia y es también asumir que, con la competencia de un país superpoblado, son una pieza prescindible de una maquinaria que puede implacablemente conseguir tantos recambios como quiera . »

« La aprobación de una Ley de Contratación Laboral introdujo aspectos tan básicos como la obligatoriedad de contrato, setenta euros de salario mensual mínimo , cinco días de trabajo a la semana con dos de descanso, ocho horas de jornada laboral y pago aparte de las horas extra. Y aunque su cumplimiento sea muy discutible, ha desempeñado un papel clave en la activación de cierta conciencia de clase . »

CONTROL DE LA PRENSA EXTRANJERA Y DETENCIONES A PERIODISTAS

« Miré al hombre y al resto de los policías y funcionarios expectantes y reanudé mi carta a los reyes:
– La segunda condición es que me comprometo a darles la cinta una vez esté en Pekín y ya haya podido dar mi noticia.
– Sabes que eso no es posible. Lo que has hecho hoy no es legal… – y siguió con la misma cantinela que ya llevaba casi ocho horas escuchando.
– De acuerdo. – ¿De acuerdo? – Sí. De acuerdo… Si no dejan que me vaya , pongamos que máximo dentro de media hora, quiero que sepan que mañana, cuando Hu Jintao llegue a Madrid, capital de España, todos los periódicos españoles explicarán que me tienen aquí detenido y probablemente ustedes tengan un problema muy gordo. De repente, sus caras relajadas, que esperaban una resolución fácil a ocho horas de impasse, comenzaron a desencajarse. . »

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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