‘Mil días en Bruselas’, de Teresa Giménez Barbat

Mil días en Bruselas
Mil días en Bruselas

¡De las ciencias, Dios mío, de las ciencias!, clamaba Pessoa. Bien, pues aquí están las ciencias. O, al menos, la ciencia. Pero esta vez por una causa justa y necesaria. Está demostrado que el ser humano es capaz de aceptar y hacer suyas una cantidad infinita de tonterías. Y viene Teresa Giménez Barbat dispuesta a ponernos unas cuantas ante los ojos. Verlas o no es cuestión nuestra.

Pero sepamos antes algo de la autora. Es una catalana típica. Educada, no levanta la voz, no pierde el objeto de vista, cumple las leyes, sensata, laboriosa… Los catalufos, o sea, catalanes afectados por la ufología, que gritan, desobedecen las leyes, hacen gamberradas…, se apartan del catalán típico. Ella ha sabido conservar la pureza, no se ha dejado seducir por los hdp, perdonen el lenguaje críptico e ininteligible.

La Unión Europea es una necesidad, pero los gobiernos no se la toman muy en serio. Diríase que funciona por inercia. A los políticos que envían allí, por valiosos que sean, los envían en condición de floreros. Los separatistas vascos y catalanes le han cogido el tranquillo y le hacen mucho mal a España. Los sucesivos gobiernos españoles no los han desactivado porque necesitaban su apoyo en España.

Conviene saber cómo funciona la UE y este libro ofrece muchas pistas sobre el particular. Si no todas, la mayoría.

En un momento del libro la autora reconoce que fue ingenua, porque intentó convencer a un catalanista. No diré el nombre del sujeto. Pero sí que ellos saben muy bien que todo lo que dicen es mentira y que el juego sucio es su única vía. La ciencia, si no es para manipularla, no les interesa.

Pero no sólo medran en UE los nacionalistas, sino también otros grupos sustentados en ideas nocivas, estúpidas y peligrosas, con los que la ciencia también tiene que andar con cuidado. Y se da otro tipo de cambalaches ajenos por completo a cualquier tipo de seriedad.

Hay tipos a los que conocemos como estirados y envarados y resultan ser peleles. En muchos casos resulta difícil separar las palabras pelele y político.

Y surgen formaciones políticas cuya finalidad es frenar el progreso e impedir que disminuyan el hambre y la pobreza. Todo esto lo verán en el libro. Curiosamente, se autocatalogan como progresistas y se les acepta. Sus bochornosos discursos son atendidos como si fuera Borges quien disertara sobre El Aleph.

Lean, lean…

Ficha técnica
Título: Mil días en Bruselas
Autor: Teresa Giménez Barbat
Editorial: Funambulista
350 páginas

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Autor

Vicente Torres

Vicente Torres, periodista, historiador y notario del acontecer diario y sobre todo amigo leal.

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