Diana Navarro pide «al universo hacer un dueto con Coldplay»

Diana Navarro pide "al universo hacer un dueto con Coldplay"

La cabeza de Diana Navarro bulle con ideas y sueños de gran disparidad. Tras contribuir a renovar la copla, ha grabado un homenaje al flamenco, prepara un disco de «zarzuela sinfónica» y ultima «un cambio importante» en su carrera. Y, por si fuera poco, pide «al universo hacer un dueto con Coldplay».

«Flamenco» es el primer plato que sale de ese ecléctico menú desde la publicación de «Camino verde» (2008). «Es como una precuela de aquél, pero, mientras que entonces le hicimos un nuevo vestido musical a la copla, con el flamenco hemos ido al origen, al homenaje a la voz y a la guitarra, sin ningún artificio», ha dicho hoy la artista en una entrevista con Efe en Madrid.

Navarro (Málaga, 1978), que se define como una cantante de copla y «aficionada al flamenco», les envía a los puristas el mensaje de que este disco lo ha hecho «para sumar, no para restar», y añade que nace de una «necesidad vital», «desde el respeto y las ganas», porque eran los cantes que ella hacía desde pequeña.

Para grabarlo, escogió el formato del directo en el Teatro Quintero de Sevilla, bajo la producción de Manuel Illán. «Queríamos hacer un primer ‘unplugged’ de flamenco, con esas luces de Pablo Escamilla; y el Quintero tiene ese ambiente mágico que queríamos para este disco», destaca.

La intérprete de «Sola» dice que, gracias a este álbum, ahora tiene «más paciencia» y que se ha dado cuenta de «lo poquito que canta al lado de los monstruos» a los que homenajea, leyendas como La Niña de la Puebla, Pepe Pinto y Juanito Valderrama, acompañada de Antonio Campos al cante y de Juan Antonio Suárez «Cano» al toque.

Para interpretar «Tinieblas», cuenta que cerraba los ojos y que no los abría en todo el cante intentando sentir lo mismo que La Niña de la Puebla, quien narraba en él lo que sentía con su ceguera.

En consonancia con esa «visceralidad» de la que hace gala, cuando canta temas de su repertorio como «Sola» o «Deja de volverme loca», llega a sentir dolor.

«Pero es un dolor bonito, del aprendizaje, de la experiencia. Es un dolor físico y también mental, porque empatizas con el sufrimiento», dice la cantante.

Siguiendo otra máxima suya, la de «renovarse o morir», Navarro ultima dos proyectos más. El primero, un disco de «zarzuela sinfónica electrónica» con el que cerrará este «ciclo de raíz».

Después, tras «un añito largo», anuncia que llegará su primer disco con temas inéditos desde «24 rosas» (2007), que incorporará «un cambio importante» en su carrera, algo que dice necesitar y que se está retrasando porque busca preservar la «naturalidad y la coherencia» en el cambio, «sin perder el concepto Navarro».

No debería sorprender el cambio de registro en esta artista, que se ve capaz de cantar copla, flamenco y zarzuela o soul y «música electrónica fusionada, que nos gusta mucho».

Muestras de esa versatilidad ha dado en el pasado, tras grabar junto a artistas pop como Cómplices o heavys como Mago de Oz. Ahora sueña con cantar junto a Beyoncé o Jorge Drexler, pero reconoce que, «lo que más me gustaría, es hacer un dueto con Coldplay o con Sting. Se lo pido al universo», añade.

Olfato musical no le falta, pues apadrinó al último y casi único fenómeno comercial de 2011 en España, Pablo Alborán. «Me cautivó, tenía una voz diferente», dice Navarro, que considera que ella sólo tuvo buen gusto y que «a quien se le tiene que agradecer de verdad es a Manuel Illán».

Por Javier Herrero.

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