PD entrevista a la autora de 'Reina del duende'

María Estévez: «Pastora Imperio fue la primer artista que pidió el voto para la mujer»

"Su romance con el torero Rafael Gómez 'El Gallo' fue equiparable al de Brad Pitt y Angelina Jolie"

La vida de Pastora Imperio fue única e intensa y así lo desgrana la novela

Reina del duende es una biografía novelada de la artista más importante de los escenarios españoles del primer cuarto de siglo. La novela cuenta la historia y la intrahistoria de Pastora Imperio, pero también la historia y la intrahistoria de esa España convulsa.

La folclórica y el torero Estévez narra la vida de Pastora Imperio, la bailaora, la folclórica, la mujer que tuvo la más breve pero más larga historia de amor con un torero, Rafael el Gallo. Una mirada superficial podría resumir así la vida de Pastora: el amor por su arte y por un hombre con el que no pudo compartir su vida.

Una bailarina es mucho más, infinitamente más. Es el símbolo del arte; protagonista de uno de los dramas más intensos que se vive en España, en ese duelo entre el amor y el duende que tantas veces se sufre en el mundo del espectáculo.

Pero detrás del estereotipo de la folclórica y el torero, detrás del cartel con dibujos de faralaes y toros bravos, está la vida intensa de una mujer intensa, el arte natural de una bailaora única y, sobre todo, la lucha de una mujer por su libre albedrío en un mundo de hombres. Reina del duende cuenta lo uno y lo otro, la historia y la intrahistoria.

La vida de Pastora Imperio fue única e intensa y así lo desgrana la novela. Por los 92 años de vida de la cantante y bailaora pasan Rafael el Gallo, Fernando de Borbón, Alfonso XIII, Carlos I (rey de Portugal), Luis Mitre, Manuel de Falla, Jacinto Benavente, Antonio y Manuel Machado, Mata Hari, Raquel Meller, Manolete y tantos artistas y toreros de las épocas que le tocó vivir, que fueron muchas.

El amor esquivo

Como narra Estévez, la historia de amor de Pastora y Rafael el Gallo vertebra en cierto modo la vida de la cantante. Y eso que su historia juntos apenas duró un año, aunque no pudieran divorciarse hasta 1934.

Para recordarlo tendría que tener un corazón y creo que lo he perdido. 3 de marzo de 1955, entrevista en el Diario de Barcelona Y no duró, como nos cuenta la novela, porque Pastora era mucha mujer y mucha artista, y El Gallo un hombre de su tiempo, es decir, machista y celoso hasta lo enfermizo:

—A partir de ahora quiero que estés en casa. Nada de escenarios. Antes de salir a la calle me tienes que preguntar. Acuérdate de que eres una mujer casada. 

Sin embargo, fue el único hombre al que amó, el único al que deseó entregarse. Pero Reina del duende recoge también sus otras dos historias de amor, con Fernando de Borbón, el padre de la única hija que tuvo Pastora, y Luis Mitre, el adinerado argentino que la trató como a una reina, aunque ella jamás llegara a amarle.

Arte y embrujo natural

Pastora Imperio bailaba, cantaba, actuaba, inventaba y hasta componía. Pero fue su faceta como bailaora la que le dio fama, la que impresionó al público de su tiempo y a los intelectuales.

De hecho, la novela nos cuenta que fue Jacinto Benavente quien le puso el apellido de Imperio: Benavente, conmovido por la magia de los brazos y el hechizo de su belleza, grita con emoción en la voz:

—¡Pastora, tú bien vales un imperio!

Años después será Alfonso XIII (perpetuo «admirador» de la cantante) quien diga:

—Pastora, hoy me gustaría ser emperador.

Y ella lo sabía. Se sabía la mejor, se sabía hipnótica en el escenario. Y a falta de amor, era ese arte el que la alimentaba: Si yo soy de mi baile, pertenezco a mi duende, a mi talento. Desde ahora es lo único en lo que voy a pensar. Mi alimento está sobre el escenario.

La España convulsa

Pastora Imperio vivió el fin de un imperio y la entrada de España en un periodo convulso y difícil. Como cuenta Reina del duende, conoció la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la República, la Guerra Civil, el triunfo de Franco y la instauración de una impasible dictadura. Era una luchadora, una mujer moderna, pero una superviviente. Ella siempre fue monárquica y Estévez recrea más de un momento donde lo mostró públicamente:

La hija de la Mejorana atisba el palco regio con el rabillo del ojo durante su representación. Ve las enguantadas manos de Alfonso de Borbón aplaudir cada baile con entusiasmo.

De pronto el público enmudece, el silencio se apodera de la sala y la noche se llena de dramatismo. Pastora se adelanta y con un ademán para la música. Enarca las cejas, prietas, negras. Alza el brazo y, retando al público, proyecta su voz para que nadie deje de oírla: 

—Viva su real y católica majestad. Sin embargo, esta novela nos muestra cómo supo adaptarse a cada momento y circunstancia para sacar a su familia adelante.

Cuando se proclama la República quema las fotos de Fernando de Borbón, el padre de su hija; cuando estalla la guerra, baila para la República, y eso que cerca está de perder la vida a manos de un grupo de anarquistas:

—Que conteste, coño, porque le puedo meter un tiro en la cabeza como a todos los monárquicos religiosos hijos de la gran puta. —El tono y las palabras la asustan.

De pronto, ve cómo el jefe del grupo se acerca al altar y, tirando de una patada un cáliz, le grita—: Venga aquí. Si es tan artista y tan de los nuestros, a bailar. A bailar en el altar. A zapatear sobre Cristo y su Virgen. Y cuando la dictadura de Franco triunfa, Pastora se adapta y hasta abre un local, La Capitana, en la calle Arturo Soria, esquina con López de Hoyos.

Musa de intelectuales

En una España en declive, un país que acaba de perder su imperio, se buscan referentes, agarraderos de lo español. Es labor de intelectuales, que –como los de la generación del 98– se fijan en Pastora.

Cuenta Reina del duende que gracias a la admiración y el contacto con Benavente, Machado, Villaespesa, Gómez Carrillo, Romero de Torres, Falla y tantos otros (durante la Guerra Civil conocerá al norteamericano John Dos Passos), Pastora amplía horizontes.

Villaespesa escribe: …La Imperio; la gitana ideal, que, cuando avanza agitando en el aire su melena de tempestad, parece que en la escena es el alma española la que danza.

La Imperio conoce el trabajo de Isadora Duncan, Marie Madeleine, Maud Allan y otras que están haciendo crecer la danza en Europa. La novela nos cuenta cómo ella toma ejemplo.

Y así inspira la creación de El amor brujo, que Falla compone para ella. El estreno tiene lugar en abril de 1915. Rivales del escenario.

Desde sus comienzos, Pastora se hace un sitio entre las grandes del momento. Su naturalidad, su duende, su verdad la convierten en la artista más importante. Pero, como narra Reina del duende, el escenario es propicio a crear rivalidades o a que otros las inventen.

En sus muchos años de carrera La Imperio se enfrenta o la enfrentan con otras artistas como Consuelo Bello La Fornarina, Tórtola Valencia, Raquel Meller o finalmente Concha Piquer. Su «choque» con la Meller ocurre en 1928: Las dos representan la antítesis de España.

Pastora, «la reina cañí», como la llaman los periódicos, la dueña de los brazos faraónicos; Raquel, en cambio, es la mejor representante del cante frívolo, del cuplé. Dos bellezas que jamás han sentido aprecio la una por la otra pero que desde la distancia se miden y se temen a su manera. Son mujeres que viven sin miedo al qué dirán. Otras, sin embargo, fueron sus amigas.

Como la famosa Mata Hari y su amiga Maria Kuznetsova: —Querida Pastora, la vida no termina con un matrimonio. La vida empieza después de un mal matrimonio. Dando por terminada una noche que le parece excesivamente larga, Pastora piensa: «No cabe duda de que estas mujeres me llevan la delantera».

Los autores.

María Estévez nació en Madrid y estudió en la Universidad Complutense de la capital española. Es una periodista trotamundos especializada en cine. Empezó a trabajar en la revista Tiempo y de ahí se marchó a Londres.

Después vivió en Nueva York y ahora reside en Los Ángeles, donde colabora desde hace más de una década con las revistas Vogue, GQ y Condé Nast Traveler, además de ser corresponsal en esta ciudad de la Agencia Colpisa y miembro del Women Film Critics Circle.

Enamorada del flamenco, María Estévez pertenece a la familia Ortega: su abuela era la bailaora Regla Ortega, sobrina de Rafael el Gallo.

Héctor Dona Vega, bisnieto de Pastora Imperio, nació en Madrid. Es músico y actor y ha publicado varios discos y participado en largometrajes y series de televisión. En 1997 fue telonero de Michael Jackson en su gira por España, History Tour . Desde pequeño tuvo el deseo de rendir homenaje a su bisabuela, deseo que se hace realidad con su colaboración en esta biografía novelada.

Entrevista de Luis Balcarce

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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