Don Pasquale Muti

El director musical controla todo en esta producción de la ópera de Donizetti

Don Pasquale Muti

Esta ópera les parece a algunos, con todo el derecho del mundo, una obra menor del repertorio operístico disponible

El consagrado director de orquesta napolitano Riccardo Muti estrenó el lunes en el Teatro Real ‘su’ Don Pasquale, la ópera de Donizetti con la que debutó en Salzburgo en 1971 y a la que ha convertido en un manifiesto personal. Esta producción a su medida fue estrenada en Ravenna en 2006 y es de bella y clásica factura, con una escenografía comedida y preciosista. Muti se trajo su orquesta, su equipo y su reparto. El Real puso el coro y seis figurantes. El público suscribió completa la propuesta y se mostró encantado.

Don Pasquale fue escrita en dos meses y Donizetti aprovechó melodías, estructuras, soportes armónicos y fragmentos de obras anteriores. Es bonita e intrascedente. Es convencional y un tanto estática. Tiene sólo cuatro personajes y medio, y el coro sólo irrumpe de forma destacable ya en el tercer acto. Poblada de recitativos, ofrece una fluida alternancia de arias, dúos, rondós y números de conjunto en la que únicamente el dúo de amor final entre Ernesto y Dorina-Sofronia tiene esa altura de las composiciones memorables, esa gracia vital y esa melodía pegadiza que forma las antologías. En general, la orquesta manda y las voces acompañan. Es, efectivamente como nos cuentan, el canto del cisne de la ópera bufa italiana, cuando ya es un remedo de sí misma y se refugia en París en sus últimos días.

Don Pasquale es un rico septuagenario que se empeña en fastidiar el romance de su sobrino y heredero Ernesto con una joven plebeya. Cosa que su médico de cabecera, el doctor Malatesta, considera que hay que castigar urdiendo un engaño en el que induce al vejestorio a casarse con una supuesta hermana de él , que es en realidad la novia de Ernesto, la cual le va a hacer la vida imposible hasta que ya no pueda más. Una obra sin pretensiones, con un buen libreto y una buena música al servicio de una obra que se ve con agrado, que resulta bonita y digerible, pero que queda a años luz de las emociones intelectuales y viscerales que el espectador exigente de hoy día demandaría del espectáculo total.

Muti se trajo en avión a la Orchestra Giovanile Luigi Cherubini, la niña de sus ojos, y a su frente estuvo muy correcto. La orquesta sonó notablemente, pero tanto en el director como en sus componentes no encontramos notas de excelencia, personalidad e innovación que nos impresionaran.

Las voces del reparto comenzaron un tanto desangeladas pero en el tercer acto terminaron formando un conjunto armonizado. La velada no pasará a los anales, simplemente estuvo bien. Destacó sin duda Nicola Alaimo haciendo un Don Pasquale muy convincente, aunque el personaje y su intervención vocal no formen parte de la primera división histórica. Eleonora Buratto es una buena soprano, cantó la temporada pasada en ‘I due Figaro’. Alessandro Luongo no nos maravilló en su doctor Malatesta, y mucho menos Dmitry Korchak -cantó en L’arbore di Diana, en el Real, en 2010-, el ingrediente ruso de la velada tutta italiana, que en el primer acto estuvo inseguro, que cumple con las exigencias del personaje pero que lo hace justo de fuerzas.

Si toda la medianía examinada hubiera caído en manos de un director artístico de los que pululan por ahí cometiendo desmanes, las cosas hubieran ido por malos derroteros. Pero Andrea De Rosa sólo pretende que Don Pasquales se entienda y resulte bonito, y ambas cosas tan sencillas y tan importantes las consigue con una propuesta sencilla pero llena de belleza, en la que no falla un detalle, en la que no se recurre a los habituales y manidos trucos de tirarse por los suelos o darle a las copas, en la que hay una escena fantástica -el coro del tercer acto- y otra un tanto inexplicable  sobre la que aún nos preguntamos por su significado: esa obertura de la última escena en la que cambian los colores de la tarima y del fondo sin que detectamos el motivo. Dice De Rosa haberse inspirado en el Decamerón de Boccaccio: bien está, aunque no supimos percibirlo.

En realidad la presencia del Don Pasquale de Donizetti en esta temporada del Teatro real es una pura carambola. Muti estaba comprometido a aportar un segundo título de Saverio Mercadante, -en concreto, ‘La rappresaglia’-, que diera continuidad al que en el temporada pasada -‘I due Figaro- inició lo que iba a ser una propuesta triple de este compositor barroco tan ligado a España. Pero al parecer sucesivos inconvenientes rubricados con el post operatorio de una intervención quirúrgica, llevaron a Muti a considerar que no disponía de tiempo suficiente para presentar ‘La rappresaglia’ y decidió sustituirla por este Don Pasquale.

No ha podido tener mejor idea. Es un título y una producción a la justa medida de la parroquia madrileña. Bueno, bonito y barato. El estreno fue un éxito absoluto; no hubo discriminación en los aplausos; Muti confirma su altar en el olimpo sacrosanto del coso madrileño. No hubo disensos visibles, no hubo deserciones en rosario acusador, no hubo desbandada precipitada. ‘Don Pasquale’ ha sido una acertada carambola.

Gaetano Donizetti (1797-1848) terminó su existencia al poco de escribir esta partitura. Las dos óperas que aún escribiría antes de su definitivo internamiento en el sanatorio de la ciudad francesa de Ivry, fueron creadas entre los desvaríos y las crisis de alienación que golpearon el final de su trágica vida de trabajo frenético plasmada en la barbaridad de más de 70 óperas.

En llegando a Madrid, Muti afirmó categóricamente que quien considere Don Pasquale una ópera menor, es un cretino. Un cretino es quien no respeta los gustos ajenos y confunde los suyos con la verdad absoluta.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 7
Libreto: 7
Partitura: 7
Dirección musical: 7
Dirección artística: 8
Voces: 7
Orquesta: 7
Escenografía: 8
Producción: 6


Teatro Real
Don Pasquale, de Gaetano Donizetti
Dramma buffo en tres actos
Libreto de Michele Accursi
13, 15, 17, 19 de mayo 2013
Nueva producción en el Teatro Real procedente del Festival de Ravenna

Director musical, Riccardo Muti
Director de escena, Andrea De Rosa
Escenógrafo, Italo Grassi
Figurinista, Gabriella Pescucci
Iluminador, Pasquale Mari
Director del coro, Andrés Máspero

Reparto:

Don Pasquale, Nicola Alaimo
Ernesto, Dmitry Korchak
Norina, Eleonora Buratto
Doctor Malatesta, Alessandro Luongo
Un notario, Davide Luciano

Coro Titular del Teatro Real (Coro Intermezzo)
Orchestra Giovanile Luigi Cherubini

Duración aproximada:
Actos primero y segundo: 1 hora y 20 min.
Pausa de 25 min.
Acto tercero: 45 min.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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