DEL 4 AL 23 DE DICIEMBRE DE 2014

El Teatro Real acoge ‘Muerte en Venecia’, la última ópera de Benjamin Britten

Con dirección musical de Alejo Pérez y puesta en escena de Willy Deckery, convierte en una de las grandes apuestas para esta temporada

El Teatro Real acoge 'Muerte en Venecia', la última ópera de Benjamin Britten

El Teatro Real acogerá desde el 4 al 23 de diciembre de 2014 ‘Muerte en Venecia’, la última ópera de Benjamin Britten, con dirección musical de Alejo Pérez y puesta en escena de Willy Deckery, que se convierte en una de las grandes apuestas del coliseo madrileño para esta temporada.

Tal y como señaló el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, durante la presentación de la temporada 2014-2015, se trata de una «célebre» puesta en escena, que refleja la crisis existencial y estética del protagonista.

‘Muerte en Venecia’ está coproducida junto al Gran Teatre del Liceu de Barcelona, donde se estrenó con gran éxito en mayo de 2008. En esta ocasión la ópera será protagonizada por el tenor John Daszak, que encarnará al atormentado escritor Gustav von Aschenbach, y el barítono Leigh Melrose, encargado de dar vida a siete distintos personajes en sustitución de Peter Sidhom, inicialmente previsto.

Ambos cantantes debutarán en el Real, al lado de un gran número de solistas, de la mano de Alejo Pérez -que en Madrid ha dirigido ‘Ainadamar’, ‘Don Giovanni’ y ‘La conquista de México’-, y de Willy Decker, responsable de la producción de ‘Peter Grimes’, de Britten (en la primera temporada del renovado Teatro Real), de la tetralogía de Wagner, presentada entre 2002 y 2004, de una versión de ‘La ciudad muerta’, de Korngold, en 2010, y de ‘Werther’, de Massenet, en 2011.

«LIBERADORA DESPEDIDA DE BRITTEN»

‘Muerte en Venecia’ fue la última ópera que escribió Benjamin Britten (1913-1976), considerada una «confesional y liberadora despedida». En ella el escritor Gustav von Aschenbach, alter ego del compositor, camina inexorablemente hacia la muerte, cautivo de su amor por el joven Tadzio, encarnación de la belleza, el erotismo y la eternidad.

En su puesta en escena, Willy Decker se aleja de las lecturas más realistas de la obra para adentrarse en el conflicto interior del protagonista, con sus ensoñaciones y fantasías, ayudado por la atmósfera nebulosa, decadente y poética de Venecia.

Esta ópera estará acompañada de numerosas actividades -exposiciones y conferencias, edntre otras- puestas en marcha por distintas instituciones, como la Biblioteca Nacional, la filmoteca, la Fundación Juan March o el Círculo de Bellas Artes, con el fin, según señaló Matabosch, «de integrar la ópera en el tejido cultural».

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