Único y especial

¡José Luis Perales, sólo hay uno!

Son impactantes sus canciones que expresan mejor que uno mismo los sentimientos

Es edificante la sola presencia y naturalidad de quien, con una sincera sencillez, aún se abruma por el aplauso al tiempo que disfruta y agradece de todo corazón el calor del público

Como en todo buen guion cinematográfico, la acción culmina donde comenzó la historia. Ésta comenzó en San Sebastián, donde un chaval de 12 años empieza a fijarse en ciertas canciones cuyas letras tocan especialmente su corazón. No se entera de mucho ese chaval cuando las escucha en los 40 principales y las graba con un viejo radiocasete anaranjado. Cuando le preguntan cuál es su cantante favorito a veces responde que Miguel Ríos, pensando que es quien canta esas canciones. Más adelante ya consigue comprar las «musicasetes» de José Luis Perales y se va haciendo consciente de que él es su cantante favorito. Una vez supo responder correctamente a la pregunta, su prima fue regalándole año tras año los nuevos discos que sacaba. Así pasaban los años y ese chico soñaba cada vez más intensamente con poder ver a Perales en vivo algún día y soñaba, literalmente, con incluso poder darle un abrazo.

Fotos del cocierto tomadas por Dr.E.Stengler

Hace unos días esa espera de 35 años culminaba en esa misma ciudad, tal como ese chico la ha venido soñando todo ese tiempo. Animado por su mujer a aprovechar la oportunidad, tomó un avión desde donde vive actualmente y asistió al concierto de José Luis Perales. Y valió la pena la espera, porque asistió al mejor posible concierto de Perales, un concierto en que cada uno de los temas es una de sus mejores canciones, desde «las de siempre» hasta las del disco «Calma», en cuya gira se enmarcaba esta actuación. Y también hubo sorpresas inesperadas incluso por el más dedicado de sus fans, como la de escuchar cantada por él la canción «Creo en ti» que escribió con Miguel Bosé, o que «Hoy me acordé de ti» se refiere al recuerdo del primer beso.

En contra de todos los tópicos se vio rodeado de un público de jóvenes maduros y repartido a partes iguales entre hombres y mujeres. Hombres que igual que ellas se sabían las letras de las canciones más célebres e incluso se aventuraban a cantar las más recientes. Hombres que igual que ellas le lanzaban gritos de admiración, como ese vasco de pura cepa que en un instante de silencio le gritó «¡Qué grande eres José Luis!». Un público entregado, puesto en pie en dos ocasiones antes de que se empezara a barruntar el final del concierto. ¿Qué puede haber más emocionante que cantar «Y cómo es él» o «Un velero llamado libertad» a una con el propio Perales?
Fue un concierto que tuvo que ser una pesadilla para los técnicos de sonido ya que tenían que oírse igual de bien las canciones cantadas por el auditorio Kursaal al completo junto a Perales como aquellas que éste cantaba, en un silencio íntimo, a solas con una guitarra.

Pero lo más impresionante es que de un concierto de Perales uno sale mejor persona. Es edificante la sola presencia y naturalidad de quien, con una sincera sencillez, aún se abruma por el aplauso al tiempo que disfruta y agradece de todo corazón el calor del público. De quién expresa convencido su admiración por aquellos que han llevado por el mundo sus canciones y les atribuye a ellos su éxito, como Carlos Saura y Jeanette con «Por qué te vas» o Mocedades con «Le llamaban loca». Son impactantes sus canciones que expresan mejor que uno mismo los sentimientos, hablando de un amor real, alejado de ñoñerías y lleno de sacrificio, renuncias, esperas y reconciliaciones. Hacen pensar sus palabras que nos recordaban que nos falta dedicar tiempo a simplemente estar, pasear, hablar o callar con las personas que queremos. Hacen por ello mucha falta personas como José Luis Perales. Pero José Luis Perales sólo hay uno.

 

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