La verbena de la Paloma resiste a Messiez

Una producción desafortunada, aunque vigorice las esencias de la pieza con savia juvenil

La verbena de la Paloma resiste a Messiez
La verbena de la Paloma - Proyecto Zarza del Teatro de la Zarzuela

Un director de escena empeñado en ‘rejuvenecer’ la pieza emblemática del género chico, la destroza con alevosía y consigue sobre el escenario la mayor confusión que los tiempos vieron. No obstante, la invencible música de Tomás Bretón y el magnífico libreto de Ricardo de la Vega sobreviven a la carnicería, ejerciendo su magia eterna a través de un elenco de jóvenes aficionados que diciendo y cantando esta magnífica zarzuela incluso llegan a emocionarte.

De este sainete lírico estrenado en 1894, de don Hilarión y su amigo don Sebastián, de la tía Antonia y las chulapas Casta y Susana, del honrado tipógrafo Julián y hasta del sereno de la esquina, todo se sabe, y hasta los más lerdos reconocen su festiva música y sus graciosos diálogos. Pueden y deben aceptarse mil ambientaciones que rehuyan la original, el castizo Madrid de finales del XIX, y al autor, director y actor argentino Pablo Messiez, que lleva una década haciendo buen trabajo en España, se le ha encargado la tropecientas versión para el Proyecto Zarza que la sede del teatro lírico español desarrolla desde hace años con poca fortuna para atraer al público joven.

Messiez sitúa la historia en la inauguración de un centro social de barrio, y cosas mucho peores se ven cada temporada en los cosos operísticos de tod el mundo: mantiene todos los números musicales pero añade una introducción, recrea las situaciones, cambia los textos que no son cantados y se mete en unb lío descomunal en el que no se entiende nada, que en vez de respetar lo mucho que la trama original tiene de actual -chico  ningunea a chica, chica se da a valer dándole celos-, busca ocultarla con referencias LGT que nadie necesita, inventando una presentadora de origen chino por eso de la promoción de los inmigrantes, con un camuflaje nefasto de los personajes secundarios y la conversión de la pareja protagonista en dos oscuros tanguistas que no pegan ni con cola. Patético intento de aproximación, opinará cualquier jovenzuelo con dos dedos de frente, harto de paternalismos que consideran que alguien con 16,18 0 21 años no puede entender tramas adultas y situaciones complejas más allá del tópico de las redes sociales.

Desastre, pues, absoluto de puesta en escena. Pero la magia de Bretón y de De la Vega se cuela por las rendijas. Una pequeña yu juvenil orquesta de cámara con solo ocho integrantes capta la esencia de la partitura gracias a los méritos de sus integrantes y a la dirección musical de Oliver Díaz, titular del teatro. Que además consigue salvar casi todas las partes cantadas porque el reparto dentro de su modestia vocal se ciñe a sus instrucciones y consigue transmitirnos el ambiente popular y la pugna amorosa dentro de la fiesta alegre: ‘¡Por ser la Virgen de la Paloma, un mantón de la China-ná, China-ná, China-ná te voy a regalar! Toma un churrito, mi niña, toma, y no seas endina-ná, dina-ná, dina-ná  ¡que me vas a matar!

Lástima en lo que quedan Don Hilarión y Don Sebastián, la seña Rita y la Tía Antonia, el sereno y hasta los guardias vestidos de sudadera y moviéndose sin sentido en un espacio caótico que quiere ser gimnasio y es circo. Se salvan Casta y Susana, se salvan las cantaoras y poco más. Pero ocurre algo genial: poco a poco los textos y las músicas originales se impone al embrollo, y te sorprendes sonriendo, una vez y otra, y te sorprendes casi tatareando este y aquel trozo, y te sorprendes disfrutando de presenciar una Verbena de la Paloma dicha y cantada por jóvenes que parecen sentirla. Y así los méritos del contenido se imponen a las zafiedades de la forma, y como tiene esa extensión concentrada que deberían tener casi todos los espectáculos teatrales -60 minutos solo ampliables a 90 si lo merecen- cuando termina pareces satisfecho, se ha disipado el cabreo, y aplaudes con ganas intentado creer que el género chico pueda retornar un día, que el teatro musical español sepa resurgir encontrando inspiración en esta vilipendiada tradición zarzuelista que es una aportación genuina y valiosa.

La última producción de esta pieza en el Teatro de la Zarzuela (ver reseña) fue en 2013 en un buen programa doble en la que le acompañaba Los amores de la Inés, de Manuel de Falla, en versión escénica de José Carlos Plaza sobre una  pintura de Amalia Avia. Es la segunda entrega del Proyecto Zarza tras una producción de La Revoltosa hace dos años (ver reseña) en versión libre de Guillem Clua, con dirección artística de José Luis Arellano y mejor resultado que la que ahora reseñamos. Permítanos el director de este teatro, Daniel Bianco, una modesta sugerencia: los jóvenes pueden y deben interpretar papeles adultos si viene el caso; los jóvenes pueden y deben entender historias más allá del aquí y del ahora; el género puede y debe versionarse en forma atemporal o intemporal sin quedarse a la vuelta de la esquina. 

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 5
Partitura: 8
Libreto: 8
Dirección musical: 8
Dirección artística: 4
Orquesta: 7
Voces: 6
Escenografía: 5
Producción: 5
Programa de mano: 5
Documentación a los medios: 9

Teatro de la Zarzuela
PROYECTO ZARZA
LA VERBENA DE LA PALOMA
SAINETE LÍRICO EN UN ACTO
Música Tomás Bretón
Libreto Ricardo de la Vega, en versión libre de Pablo Messiez
ESTRENADA EN EL TEATRO DE APOLO DE MADRID, el 17 de febrero de 1894
NUEVA PRODUCCIÓN DEL TEATRO DE LA ZARZUELA
 
Equipo artístico 
Dirección musical Óliver Díaz
Dirección de escena Pablo Messiez
Escenografía y vestuario Elisa Sanz
Iluminación Paloma Parra
 
Reparto 
Antonio Buendía / Etheria Chan / Lara Chaves / Laura Enrech / Cielo Ferrández / José Luis Fernández /  Ema Hubacková / Luis Maesso / Ángel Martínez / Clara Muñiz / José Miralles / Raúl Ortiz / David Pérez / Nuria Pérez / Lara Sagastizábal / Mitxel Santamarina / Natán Segado

Orquesta de Cámara
Jorge Díaz, violín; Iria Rodríguez, violín; Adrián Arechavala, viola; Laura Algueró, violonchelo; Raquel de la Cruz, contrabajo; Carmen Terol, flauta;  Roberto Fernández, percusión; Aarón Carrión, acordeón.

Asistente de dirección musical Rubén Díez
Ayudante de dirección de escena Fernando Delgado-Hierro
Ayudante de vestuario Paula Castellano
Ayudante de iluminación Alfonso Maland
Producción del Teatro de la Zarzuela

Funciones
Escolares: 26, 27 y 28 de febrero de 2019, a las 10.00 h. y 12:30 h. 
1 de marzo de 2019, a las 11.00 h. 
Abiertas al público:
23 de febrero de 2019, a las 12:00 h. y 19:00 h.
24 de febrero de 2019, a las 12:00 h. 
1 de marzo de 2019, a las 19.00 h. 
2 de marzo de 2019, a las 12:00 h. y 19:00 h.
3 de marzo de 2019, a las 12:00 h.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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