Alfonso Francia. Salesiano y misionero en Perú

“Cristo no es patrimonio de los cristianos: lo es de la humanidad”

“Estamos favoreciendo que haya líderes y dictadores con piel de oveja”

Yo creo que, efectivamente, el Vaticano II no ha enganchado con la fuerza que debería tener por coherencia con el Evangelio y por la realidad que se vive (y se va a vivir) en América

Hoy nos acompaña Alfonso Francia, salesiano, catequista, divulgador. Tiene 72 años y siempre ha sido misionero. Ahora está en Perú, «pero no me gusta la palabra misionero. Sólo soy un servidor«, explica. Hasta que un día, hace un par de años, «quemé las naves, y allá me fui». Ahora, en una breve parada en España, atiende a RD, y nos habla de sus proyectos, de la Iglesia latinoamericana y del presente y el futuro de la fe en el nuevo continente.

«Les dije a mis superiores que quería ir a América, al sitio que más falta hiciera y donde más pudiera servir. No quería ni hacer turismo, ni ganar dinero, ni hacer méritos para obispos o cargos, ni acumular nuevas experiencias… ni siquiera quería un grado más de santidad. No. Solamente servir«.

P- ¿Y cómo sirves en Perú? ¿Qué proyectos tenéis?

R- Yo, como no tengo allí ningún cargo institucional ni responsabilidad directa, estoy al servicio de los más necesitados, en el campo de la promoción, la cultura, la educación y la evangelización. Me llaman de un sitio y otro para charlas y entrevistas, según se va conociendo mi nombre por los libros o la trayectoria. Doy cursillos, voy al norte, al sur… Otro bloque muy interesante de mi acción es un hogar de niños recogidos fundado por un seglar, periodista, al que le murió un hijo con seis meses, y dada su inquietud social y cristiana, empezó a recoger niños de la calle. Niños abandonados, con problemas, en situaciones difíciles. Vendió su casa y su coche y compró casas en una zona casi desértica. Montículos de invasión, donde se va acumulando la gente pobre. Buscó colaboradores y educadores, y ahora mismo tiene 750. Se llama Hogar Sagrada Familia de Perú. Y nosotros, desde la Asociación de Animadores Siglo XXI (de la que soy fundador), apoyamos esa acción sociocultural. Nos sumamos.

P- ¿Qué necesitan esos niños?

R- Tu figúrate lo que le cuesta a cualquier matrimonio alimentar 2 o 3 hijos… pues imagínate lo que hace falta para 750. Necesitan comida, asistencia sanitaria. Tienen una clínica que han ido construyendo con el apoyo de benefactores y voluntarios. Tienen una capilla y una escuela donde se imparte la primaria y la secundaria, además de talleres de autopromoción. Todo para que aprendan a ser útiles a la sociedad, y a redimirse de las carencias afectivas y familiares que tienen: violencia, hambre, padres en la cárcel, etc. Para el tiempo libre tienen actividades musicales y juegos.

P- Tenéis una web y un correo electrónico a través del cual la gente se puede poner en contacto con vosotros.

R- Sí: www.animadoressigloxxi.es

P- ¿Cómo se casa el carisma salesiano con ese tipo de trabajo?

R- Eso es lo más salesiano que puede haber. La Iglesia hace muchas cosas -casi todas muy útiles- pero es que eso, los niños de 3 a 20 años, con su problemática social, abandonados «por Dios», y por la gente y los políticos… recoger a esos niños es lo más evangélico que puede haber. Que un seglar haga eso es lo más bonito, y desde el punto de vista salesiano, ya sabes que Don Bosco fue precisamente recogiendo jóvenes. Además, allí se utiliza el sistema preventivo: razón, religión y amor. Y estos chicos necesitan ternura. También, por influencia mía, al colegio le hemos puesto María Auxiliadora, porque ella siempre va delante de los salesianos.

P- Alfonso Francia también es un prolífico escritor, fundamentalmente de libros de poesía. ¿Por qué y para qué?

R- Con la Asociación Siglo XXI tenemos 140 libros publicados. En la CCS, en San Pablo… y lo que siempre me quemaba es que mis libros en América costaran 12 o 15 euros… ¿Cómo puede aquella gente comprarlos, si un profesor cobra, a lo mejor, 120 euros al mes? Así que al ir allí busqué una solución: imprentas baratas para poner los libros en manos de las clases más populares. Y gracias a las ayudas, he conseguido vender allí los libros a 2 euros.

P- ¿Y qué tal está respondiendo la gente?

R- Me enamoré de la vida, por ejemplo, a los 3 meses se había vendido, que yo pensé que tardaría un año como mínimo. Hemos hecho otra reedición de 1500 ejemplares. El segundo libro, Madre Tierra, yo te adoro (que es sobre temas de la naturaleza) está patrocinado por una parroquia de allí. Y eso es lo que va propiciando que haya respuestas maravillosas de la gente. Porque hay mucha solidaridad en España, pero no encuentra cauce. Hay sensibilidad y además, como yo digo, a los pobres solo les pueden salvar los pobres. Porque los ricos siempre están preocupados, que si la crisis, que si la que va a venir… y siempre encuentran motivos para no compartir. Pero los más pobres tienen corazón. Y el Evangelio es, sobre todo, corazón.

P- Estamos viendo cómo el Vaticano, la Iglesia jerárquica, está de algún modo retornando a puntos anteriores al Concilio Vaticano II. ¿Es igual la Iglesia en Latinoamérica, o es lo suficientemente diferente de la europea?

R- Yo creo que todas las generalizaciones son injustas. Siempre hay un abanico muy amplio. Desde mi punto de vista, hay gente para todo. En el mundo cristiano y en la sociedad. Unos comulgan más con una Iglesia más doctrinal, canónica, moralizante, ritualista… y otros viven más la Cruz. Yo creo que, efectivamente, el Vaticano II no ha enganchado con la fuerza que debería tener por coherencia con el Evangelio y por la realidad que se vive (y se va a vivir) en América. Yo muchas veces les digo que conozco el futuro de Perú mejor que cualquier peruano, porque creo que toda América va a hacer en los años venideros el mismo recorrido por el que pasaron los países europeos. Van a sufrir los mismos procesos de materialismo y de promoción socioeconómica. Por eso hace falta ardor, pasión. El documento de los obispos de Aparecida habría que plasmarlo en la vida, sacarlo del papel. Ésa es una carencia. Falta fuego, vigor, energía. Capacidad de decisión, de canalizar los recursos y convocar todas las fuerzas, para hacer una sociedad más humana y libre. Más justa, solidaria y fraterna, según las claves de Jesús de Nazaret. Cristo no es patrimonio de los cristianos. Es patrimonio de la humanidad. Porque es el mejor líder, el mayor libertador, y no podemos hacernos propietarios de Él. Y menos todavía un grupo de la Iglesia.

P– Perú, Venezuela, Bolivia… estamos asistiendo a un cambio de paradigma en América Latina, en el cual la Iglesia está en muchos casos actuando como una especie de oposición a determinados líderes. ¿Cómo se ve desde allí?

R- Chávez, Correa, Evo Morales; Perú en medio y al otro lado, Uribe en Colombia. Yo creo que la actitud de la Iglesia debe ser defender los valores humanos cueste lo que cueste y caiga lo que caiga. Ni hacer concesiones, ni chaquetear, ni casarse con esto. Pero también tenemos que hacer autocrítica, porque si nosotros espiritualizamos demasiado y no vamos a la entraña, al vibrar de la gente, a lo más profundo de ellos mismos; si no luchamos por la dignidad y por la igualdad de todos (creyentes y no creyentes), estamos haciendo un pobre servicio. Y estamos favoreciendo que haya líderes y dictadores con piel de oveja que no van a servir a todo el pueblo, sino sólo a una facción. O a sus propios intereses.

P- Muchas gracias, Alfonso, ésta es tu casa.

R- A ti. Ya te conocía y te valoraba mucho. Te agradezco esta entrevista.

 

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