Editorial CCS.-La vida del Hermano Rafael fue de una intensa búsqueda de Dios y a medida que iba experimentando en si mismo la presencia del Señor, lo instaba a una entrega cada vez mayor, llegando al anhelo más profundo del alma, que lo condujo a una renuncia total, dando a luz lo que podríamos llamar su sello y firma: Solo Dios… Solo Dios… Solo Dios.
Para más información, pinche aquí