"Los verbos creer y crear están asociados íntimamente"

«El arte posibilita anuncio y denuncia»

Siro López presenta su última obra, 'Contenedor de silencios'

Desde la Ilustración, la Iglesia se puso a la defensiva con el arte

Definirle es, cuanto menos, complicado, porque Siro López es muchísimas cosas. Sobre todo, un artista. Un artista comprometido y polifacético. Toca distintos palos del arte: fotografía, mimo, pintura, literatura… Hoy nos prfesenta la ñultima muestra de su genio creativo. Um libro, ‘Contenedor de silencios’ (Editorial Khaf), que es más que un libro. Es un grito de denuncia y un beso de anuncio.

P- ¿Cómo se define Siro López?

R- Yo lo que intento es caminar desde la pasión, apasionarme con las cosas. El arte siempre me ha ayudado a disfrutar placenteramente de lo que es crear y contemplar la belleza. El recorrido es, en ocasiones, difícil. Pero la dificultad ayuda a encontrar determinados planteamientos que de otro modo sería imposible tener en cuenta.

Por ejemplo, el mimo me ha permitido acercarme al mundo de las cárceles y de los campos de refugiados, lo que para mí es toda una bendición. También la fotografía, el diseño… son herramientas que han hecho que mi vida sea más apasionada.

P- ¿Y es posible la pasión en un mundo como éste?

R- Es vital. Imprescindible. Lo que pasa es que nos vamos imponiendo un ritmo, unos objetivos laborales, que nos obligan a arañar hasta el último segundo y nos impiden disfrutar de las 24 horas que tiene un día. Creo que hoy el mayor lujo no es disponer de un chalet, sino disponer de tiempo. Para vivir desde donde uno quiere. Y en este tipo de sociedad, tal como la estamos organizando, la gente no tiene tiempo. Y las cosas esenciales son las que lo requieren. Parece que hay que sacar la agenda para poder tomar un café…

P- Somos apasionados con cita previa.

R- Sí, totalmente.

P- ¿Esa pasión lleva indefectiblemente a la denuncia?

R- En mi caso, está asociada a la sensibilidad. Hoy en día el disponer de 3 carreras universitarias no es garantía de honradez y de justicia (y esto lo podemos ver en realidades banqueras, de crisis, de inactualidad, donde personas vestidas con corbata pueden responder a realidades insultantes).

Yo creo que la inteligencia tiene que ser sensible a lo que te rodea. A las lágrimas y sonrisas del otro. Cuando uno es sensible interpela, cuestiona los acontecimientos diarios. Hoy, una vez más, dos mujeres son asesinadas en nuestro país. Eso nos tiene que doler a todos. Sobre todo a los varones, que somos los mayores ejecutores de violencia. Más allá de una ideología, eso se siente por los poros de la piel.

Y el arte posibilita esas dos cosas: el anuncio y la denuncia.

P- Eres bastante crítico con la visión que dan los medios de comunicación de la sociedad, y con la propia sociedad en algunos casos. Muchas veces parece que estamos acostumbrados a ver en el telediario al niño que se muere de hambre, a la mujer maltratada y asesinada… ¿Hasta qué punto estamos perdiendo la sensibilidad? ¿Por qué lo catalogamos de «normal», de algo que se puede ver mientras se come?

R- Estamos en un momento importante pero delicado, porque hay un exceso de información, y eso no necesariamente nos moviliza. Al revés: nos puede bloquear. Hoy nadie puede ser poseedor de toda la información, de todo el saber. Por lo tanto, yo creo que requerimos de un cierto equilibrio. En ocasiones hay que tomar distancia, porque un exceso de dolor te puede anular, te puede hundir. Pero un exceso de aburguesamiento, de sinsentido, hace que tu vida pierda la vida. Te desangra.

Por eso, yo creo que tenemos que estar constantemente reorganizando nuestro corazón, para poder decir: «sí, quiero seguir latiendo». Con las personas que tengo más cerca, pero sabiendo al mismo tiempo que lo que acontece al otro lado del planeta también me hace efecto.

P- Efecto mariposa.

R- Sí.

P- Siro López acaba de presentar un libro con Ediciones Khaf. Se llama Contenedor de Silencios, y lo recomendamos vivamente. Es un compendio de imágenes de distintas temáticas que no dejan a nadie indiferente. ¿Qué has pretendido con Contenedor de Silencios? Desde una doble perspectiva -como artista y como creyente-, ¿qué grado de compatibilidad hay entre esos dos adjetivos?

R- Este libro nació hace muchos años, cuando empecé a crear imágenes para algunas portadas de revistas, a partir de que nació la herramienta del ordenador. Son diseños elaborados digitalmente a partir de fotografías o bocetos. Publicarlos persigue la idea de ofrecer estas imágenes a quienes trabajen en grupo, con jóvenes, en el ámbito educativo… Para que puedan disponer de la herramienta que es hoy la imagen. Una imagen que interpela.

Está asociado a espacios de contemplación, (de ahí su título, y también las páginas en blanco del libro). Abordo temáticas sobre la violencia y no-violencia, consumo responsable, tema ecológico, etc. Respondiendo, como decía antes, a la necesidad de servirnos del arte, de la estética, de la belleza, para interpelar.

Personalmente, creo que hay dos verbos asociados íntimamente: creer y crear. Para poder crear, hemos de creer en algo: En la posibilidad de que este mundos sea un espacio más justo y más humano, y -para quienes somos creyentes-, más de Dios.

P- ¿A veces no resulta incompatible? ¿En determinados foros lo parece? ¿El arte que demuestras en este libro (ese crear que viene de un creer que intentas compaginar), puede ser utilizado para acusarte de no creer «lo correcto»?

R- No sé lo que piensan los otros ni su propia forma de concebir las cosas, pero yo creo que una fe que no se expresa, deja de tener sentido. Yo trato de expresar mi propia interpelación, para poderla compartir. Creo que la propuesta evangélica tiene hoy un atrevimiento y una frescura tremenda. Otra cosa muy distinta es el contexto, como el que podemos vivir aquí en España, que es muy diferente al de otros países de Europa o América Latina. Pero es vital poder expresar lo que sentimos, lo que respiramos. Eso el arte nos lo posibilita, aunque alguien se pueda incomodar. También muchos se sienten enamorados de lo que nosotros compartimos. En ese sentido, tengo experiencias muy gratificantes de cómo mis cuadros e imágenes pueden llegar al otro lado del charco. Hay gente que me pide permiso para utilizar alguna de mis imágenes, y para mí ese es el mayor placer: que sean útiles.

P- La fe y el arte siempre han estado, no sé si unidas, pero sí haciendo un camino muy cercano a lo largo de la historia. ¿Cómo lo ves en la actualidad?

R- En la actualidad es un desastre, porque desde la Ilustración la Iglesia se puso a la defensiva, en la sospecha. Y hoy no hay diálogo.

P- ¿Falta creatividad?

R- No, hay gente joven con una creatividad desbordante. Basta entrar en Internet y ver qué están haciendo jóvenes en Rusia, en Tokio, en África… Es maravilloso ver cómo la vida sigue emergiendo en nuevas generaciones: el mundo de los graffitis, la fotografía… El problema es que no estamos ofreciendo unos espacios de encuentro, de debate, de reflexión, de contemplación, sino que estamos cerrando puertas. Quizás con ánimo de protección, pero echando siempre la pelota fuera: Que son los otros los alejados, los culpables. Pero bueno, quienes se cierren, se lo pierden. La vida continúa.

P- ¿Qué papel tiene el artista que también es creyente en ese juego?

R- Yo me voy encontrando con muchos artistas que han sido formados en ambientes religiosos (gente de parroquias, congregaciones… que ha estudiado Bellas Artes, ha hecho sus estudios, su propia carrera), y la mayor parte de ellos se siente muy abandonada. Así que han tenido que decir: «lo siento, pero voy a continuar por otros derroteros». Porque no compensa tanta bofetada. Y es que en muchos casos son criticados en el mundo artístico porque son creyentes, y en el mundo creyente porque son artistas. En mi caso, tengo claro que hay cosas de las que no me voy a desprender. Me considero muy afortunado porque puedo seguir creyendo, enamorado, apasionado… y sigo creando y ofreciendo. Pero es verdad que mucha gente joven está totalmente abandonada. Y se va a pagar un precio muy alto. Ya se está pagando, pero en 10 años vamos a recoger un desierto muy extenso.

P- ¿Cuáles son tus futuros proyectos?

R- En el presente estoy preparando varios libros, también varios cursos. Estoy escribiendo, apuntando. Estoy preparando fotografías sobre el tema del cuerpo, para tratar la desnudez interior junto a la desnudez exterior. Para recuperar la sacralidad y la belleza de nuestro cuerpo, y para ofrecer, al mismo tiempo, un material que se pueda trabajar en espacios educativos. Estoy también creando imágenes constantemente, ideas que me van desbordando la mesa. La verdad es que no paro. Y estoy muy ilusionado por tener el privilegio de disponer de ese tiempo para seguir creando.

P- No sé si se le puede decir a un lector lo que al autor le gustaría que encontrara en su obra, así que, como lector, ¿qué desearías encontrar tú en un libro como Contenedor de Silencios?

R- Es un libro, más que para la lectura, para la contemplación. Es un buen regalo, porque es un libro que seduce diciendo «¡párate!». También incluye una guía didáctica para trabajar con todas esas imágenes, para aquellos que se mueven con jóvenes o dinamizan grupos en este «Siglo de la Imagen». Estoy muy satisfecho, porque Ediciones Khaf ha cuidado mucho la edición y ha facilitado el precio para que pueda ser asequible (18€). Creo que es una apuesta, y estoy muy agradecido de que se haya abaratado al máximo un libro que tiene un coste muy alto. Espero que la gente lo pueda disfrutar.

 

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