"El deporte es un lenguaje universal"

«El fútbol es una religión. Como tal, se puede usar para bien o para mal»

José Carlos Rodríguez, de la Fundación Red, Deporte y Cooperación

Las grandes estrellas deben recordar lo que dice el Evangelio: que es muy difícil para un rico entrar en el Reino de los Cielos

José Carlos Rodríguez es un viejo amigo de nuestra casa. Bloguero de Religión Digital, misionero de ida y vuelta en África, con amplia trayectoria en el mundo de la solidaridad y de las ONG. Estuvo trabajando en Cáritas española, y ahora es parte de la fundación Red, Deporte y Cooperación, que intenta transformar el deporte en instrumento de «paz, convivencia y entendimiento entre las personas«, en vez de en «caldo de cultivo para la violencia, el racismo y la intolerancia», como lo es muchas veces.
Opina que los grandes futbolistas deben recordar que es muy difícil para un rico entrar en el Reino de los Cielos, «a no ser que cambien de actitud y que compartan». Y que, por tanto, «la pelota está en su campo«.
Así como en el nuestro. En el de la solidaridad.

P- Háblanos de tu ONG. ¿En qué consiste?

R- La fundación Red, Deporte y Cooperación es una ONG de desarrollo que busca trabajar con niños y jóvenes en países pobres de África y América Latina por medio del deporte. ¿Cómo se hace esto? Por ejemplo, en un barrio marginal o en una zona rural africana o latinoamericana, o en un sitio en posguerra o en conflicto, se trabaja con alguna contraparte fiable y que tenga experiencia en el terreno. Se hacen pistas deportivas y se organizan campeonatos. También se pueden construir dormitorios, aulas, un pozo, un dispensario… Creemos que con el deporte se puede hacer mucho para ayudar a los jóvenes a salir de la pobreza y la marginación. Y también para que la gente pueda reconciliarse en lugares donde ha habido conflictos. Incluso creemos que la mujer, en sitios donde está muy marginada, puede, a través del deporte, obtener una posición de mayor liderazgo y reconocimiento social. La experiencia muestra que con el deporte se puede hacer mucho.
No estamos hablando del deporte de las grandes estrellas millonarias, sino del que se juega en barrios pobres.

P- Con balón o sin balón.

R- Pues sí. Muchas veces el balón está hecho de plásticos viejos o con hojas de platanal. Los chicos juegan descalzos…
Hay que tener en cuenta que el deporte, en ambientes de marginación, tiene la función de dar una alternativa. Jóvenes que tienen mucho tiempo libre y muy pocas posibilidades, pueden ser presa de las drogas y la violencia fácilmente. El deporte, entonces, es una alternativa sana para relacionarse entre ellos.

P- ¿Una actualización del clásico mens sana in corpore sano?

R- Pues sí. De eso saben mucho los salesianos, que en muchos de nuestros proyectos, son la contraparte con la que trabajamos muy bien. Yo he visto a los salesianos en la República Democrática del Congo y en Sudán, contar con campos de deporte bien acondicionados, donde van cientos de chicos y chicas a jugar al fútbol, al baloncesto o al volley-ball. Chicos que viven en la calle, en ambientes marginales, o que han sido niños soldado. Y que van a las instituciones salesianas a participar en los campeonatos.
El deporte es un banderín de enganche muy bueno, pues a esos chicos seguramente no se les ocurriría ir a un colegio y decir «yo quiero estudiar», aunque sea gratis. En cambio, a todos les interesa el deporte. Es un lenguaje universal. Van allí, hacen amigos, aprenden, y algunos se acaban apuntando a algún otro curso. El deporte es la puerta de entrada a otras cosas.

P- La dinámica y la mística del patio, que siguen cultivando los salesianos desde Don Bosco.

R- Sí. Ahora mismo estamos terminando un proyecto muy interesante con los salesianos en San Salvador, en uno de sus barrios más conflictivos, que está dominado por las maras (estas bandas violentas que se han adueñado de muchas zonas del país).

P- Que se han puesto de moda con la película de un fotógrafo (no recuerdo su nombre) que acaba de morir.

R- Exactamente.
Muchos de los patios salesianos son un oasis de convivencia y paz en un ambiente de violencia. Incluso hay algún chico estudiando y haciendo deporte allí, que ha salido de las maras, y que está recibiendo educación profesional para poder abrir su propio negocio.
Eso sí, estamos hablando de personas como el salesiano Pepe Moratalla, muy conocido, que llevan allí mas de 20 años. Nosotros hacemos una contribución para apoyar a estas contrapartes que ya están trabajando con el deporte como medio para luchar contra la marginación social.

P- ¿Tu creencia de antiguo misionero -o de todavía misionero, porque me imagino que eso no debe perderse- te lleva a confiar en la gente que trabaja, misioneros como tú, en Latinoamérica y en África?

R- Cualquier persona que haya hecho un trabajo en cualquier país pobre, haya sido misionero o no, o incluso sin ser creyente, puede remitirse, para confiar, a los hechos. Uno llega a muchos lugares de la geografía de la pobreza y del conflicto más absoluto y se da cuenta de que los misioneros y religiosos son contrapartes muy fiables. De todas formas, nosotros no siempre trabajamos con ellos. En el Sahara hemos tenido siempre proyectos con la Media Luna Roja y el Ministerio de Educación saharaui. Allí la gente lleva muchos años en una situación de incertidumbre, prácticamente sin recursos para vivir. La gente podría deprimirse y pensar que no hay futuro, pero el deporte da a los jóvenes la posibilidad de vivir con algo más de dignidad.
Un cooperante nuestro que ha vuelto ahora de Honduras me contaba que en muchos de los barrios de allí los jóvenes sólo se relacionan para pelearse. Ofrecer el deporte en la cultura de la violencia es una manera distinta de relacionarse.
Antes de trabajar en esta ONG, cuando estaba en Uganda de misionero, me impactó muchísimo en el año 2001 cuando sacamos a un grupo de guerrilleros de la selva. Entregaron las armas, les teníamos en una de las misiones, con personal de Cáritas. Eran 12.
Recuerdo que la primera tarde que estuvieron allí llegó un grupo de soldados, y se pusieron a jugar. Y durante los 3 meses que estuvieron en el centro de rehabilitación, jugaban todos los días con los soldados.
Yo me quedaba maravillado, porque esa gente había estado disparándose y matándose… y de pronto estaban jugando al fútbol.
Algo tiene que tener el deporte, cuando es capaz de crear relaciones humanas nuevas.

P- He visto por vuestra página web que muchos de vuestros proyectos están centrados en África. ¿Por algo especial?

R- Simplemente porque hay mucha necesidad. Porque quizás hace más falta que en otros sitios. Además, nuestro director, que se llama Carlos de Cárcel, empezó con las salesianas en Zambia en un colegio situado en la llamada «Ciudad de la Esperanza». Hemos mantenido vínculos con ese sitio, sobre todo con los proyectos para niñas abandonadas. A partir de ahí fueron surgiendo experiencias en otros países. Se ha trabajado mucho, y se sigue trabajando, en África.
Ahora mismo queremos aprovechar el tirón informativo del Mundial de 2010, que tendrá lugar en suelo africano por primera vez en la historia (en Sudáfrica, en concreto), para llamar la atención sobre el papel del deporte en el continente.

P- ¿Habéis pensado en alguna estrella mediática africana que esté trabajando en España, para serviros de enganche? ¿Estas estrellas procedentes de África -Eto´o, Kanutei, tantos otros- son solidarios como para revertir hacia sus pueblos lo que les ha dado el Primer Mundo?

R- Algunos de ellos tienen su propia fundación. A nosotros nos hacen un favor, que es que, cuando publicamos nuestra agenda, que sacamos todos los años, casi siempre aceptan aparecer en ella. Algunas veces participan también en los actos públicos que tenemos. Por ejemplo, Zidanne, que es de origen norteafricano, fue la estrella principal en un partido solidario que se organizó hace un año para recaudar fondos. Atrajo público y personas.

P- ¿Cuánta gente forma parte de Red Deporte?

R- No somos muchos, porque tenemos todavía pocos años.

P- ¿Nació en el 99?

R- Sí. Ahora mismo en España seremos unas 7 u 8 personas contratadas. También tenemos voluntarios que, desinteresadamente, van allí unos meses, o nos ayudan aquí con los distintos trabajos que hacemos. Por ejemplo, de integración de inmigrantes.
Hace pocos días ha finalizado lo que se llama el Mundialito de Baloncesto por la Inmigración, que organiza la Federación Española de Baloncesto. Es el tercer año que lo hacemos junto a ellos, para que equipos formados por inmigrantes de distintos países jueguen, se relacionen y sientan que su vida no es sólo buscar trabajo y padecer la crisis. Para que el deporte les ofrezca un incentivo.

P- En los barrios de Madrid se ven, en muchísimos terrenos y campos de fútbol, equipos de inmigrantes jugando unos contra otros.

R- Y equipos muy buenos, por cierto. El equipo que ha ganado el Mundialito por tercer año consecutivo ha sido el de la República Dominicana. Es un país donde hay una enorme afición al baloncesto, y muy buenos jugadores. Están muy bien organizados, tienen su propia liga, y entrenadores de cierta categoría.

P- Y al balón-mano, ¿no? En los barrios y pueblos de las cercanías de Madrid se ven muchos equipos de inmigrantes, los domingos, jugando al balón-mano. Y al bolley-ball, que hacía mucho que no se veía en los pueblos de Castilla.

R- Sí, y es curioso, porque el bolley-ball en África tiene gran aceptación entre las chicas. Este es un tema en el que tenemos que incidir más en Red Deporte: que el deporte sirva para luchar por la igualdad de la mujer. En Uganda, en cualquier escuela, aunque sea con dos palos y una cuerda, ves a las chicas jugando. Y esto hace que vaya surgiendo un espíritu de colaboración entre ellas, de organizarse, de liderar. Y en ese tipo de sociedades, es muy importante.

P- ¿Algún proyecto especial de cara a las navidades?

R- Estamos a punto de comenzar el proyecto en el Sahara. Se van a hacer, entre otras cosas, libros de texto sobre educación física en árabe y español, para ayudar a monitores deportivos en las escuelas. También vamos a comenzar un proyecto en Goma (en el Congo), un lugar que sigue sufriendo todavía los embates de una guerra que aún no ha terminado. Será un proyecto de ayuda humanitaria con población desplazada, financiado por al Comunidad de Castilla La Mancha. Intentaremos hacer posible, con los salesianos, que estas personas tengan una vida un poco más normal.
Y también estamos a punto de comenzar un proyecto en Santa Ana (El Salvador) y otro en el Perú. Precisamente, nuestro coordinador de proyectos, Miguel Navarro, está ahora mismo de viaje para ultimar los preparativos para poder empezar de inmediato. Tenemos mucha ilusión.

P- ¿El fútbol es una religión?

R- Si es una religión, desde luego tiene muchos seguidores. Y, como ocurre con las religiones, se puede utilizar para bien o para mal. Con el fútbol la gente gana confianza en sí misma, sobre todo en países deprimidos. Se resuelven conflictos…

P- ¿Es una vía de escape? ¿Incluso, hacia el Primer Mundo?

R- Es un lenguaje universal. El fútbol interesa a todo el mundo, de cualquier parte. Ahora bien, también se puede utilizar para mal. Una de las cosas que más me llama la atención es cómo el fútbol puede ser caldo de cultivo de violencia, racismo e intolerancia. Y a la vez, como intentamos nosotros, de algo muy distinto: paz, convivencia y entendimiento entre las personas.

P- ¿Cómo integrar el fútbol dentro de la «mística evangelizadora» de los misioneros?

R- Para mí no es algo nuevo. Cuando estaba de misionero en Uganda, sin ser ningún experto en cooperación con deporte, participé en varias actividades donde utilizábamos el fútbol. Lo que ya he contado de los chicos que sacábamos de la guerrilla. El fútbol les servia mucho para descargar tensión y agresividad, y para aprender a saber perder (que es uno de los valores más importantes que trasmite el deporte).
También recuerdo un colegio de monjas con el que colaboré, donde tenían chicas con grandes traumas. Conseguimos financiación y ayuda de clubes deportivos (Real Madrid, Barça…), y pudimos ver a las ex guerrilleras vestidas con sus camisetas, jugando entre ellas. Y a los clubes les hacía ilusión que hubieran ganado las que llevaban su camiseta.
A mí me llamaba la atención ver a estas chicas, que estaban deprimidas en el patio, casi sin hablar con nadie, interesadas de pronto en los entrenamientos. Realmente, les levantaba mucho el ánimo.

P- ¿El Madrid y el Barça siguen siendo iconos universales, en África también?

R- Sí. No quiero ponerme de parte de ninguno (aunque tenga mis preferencias, como es lógico), pero, si un equipo español gana por goleada en África, ese es el Barça. Tal vez porque ha tenido más jugadores africanos que otros equipos.

P- ¿La presencia de Eto´o ha sido determinante?

R- Sí, desde luego. Y yo creo que también el hecho de tener una camiseta con colores que a ellos les gustan, y que en esas circunstancias -en que uno se mancha muy fácilmente- es más sufrida que la blanca, que se mancha muy rápido. Aunque sólo sea por esa razón práctica.

P- ¿Los grandes futbolistas creen en Dios?

R- Como en todo, hay los que creen y los que no creen. Pero las grandes estrellas deben recordar lo que dice el Evangelio: que es muy difícil para un rico entrar en el Reino de los Cielos. A no ser que cambien de actitud y que compartan. Y en este tema, utilizando un símil deportivo, la pelota está en su campo.

P- Me llama la atención que en España suelen ser más creyentes, o que al menos lo expresan más públicamente, los evangélicos, que los católicos. Kaká es el último ejemplo.

R- Pues sí. Aunque haya normas que casi se lo lleguen a prohibir, o gente que no lo ve con buenos ojos, es cierto.

P- ¿Hay normas sobre eso en los clubes?

R- Tengo entendido que sí, incluso en la FIFA. Que no dejan hacer ningún tipo de propaganda religiosa.

P- Pero serán manifestaciones externas en los campos. Como los de Brasil, cuando se arrodillaron para dar gracias a Dios…

R- Sí. Pero cuando el sentimiento religioso está muy arraigado en las personas, ya pueden poner todas las normas que quieran, que no se puede erradicar.

P- De hecho, muchos futbolistas católicos se santiguan al salir al campo.

R- Sí, aunque a veces sea un movimiento reflejo.
En África la gente es más religiosa que aquí, y yo he visto a jugadores que hacen un círculo de oración antes de empezar el partido. Son sentimientos que hay que respetar. Y yo creo que también son parte del espíritu deportivo.

P- ¿El deporte hacia la solidaridad podría ser el lema de tu ONG?

R- Desde luego. Cuando he visitado algún club donde jóvenes españoles hacen deporte, he visto que tienen 8 o 9 pares de zapatillas de último modelo, 10 balones nuevecitos para entrenar… Hay que pensar que hay lugares en África y en América Latina donde los chicos tienen la misma ilusión, el mismo empuje, y juegan igual de bien que ellos e incluso mejor, y sin embargo están descalzos y juegan con un baloncito de plásticos viejos porque no tienen otra cosa.
El deporte también pide solidaridad. Hay que ponerla en practica.

P- La gente que quiera colaborar con vosotros, ¿a dónde puede dirigirse?

R- www.redeporte.org Pueden hacerse socios y colaborar económicamente.

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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