"Y no se nos encoge el corazón"

Padre Ángel: «Van a morir otros 30.000 por las riadas en Haití»

El fundador de Mensajeros de la Paz dice que aún no llega la ayuda

"Le echo la culpa a los políticos y a los ciudadanos, que no son capaces de cambiar la situación"

Lleva poco menos de un mes en Haití y el fundador de Mensajeros de la Paz, el padre Ángel, habla alto y claro sobre los problemas que sigue habiendo en la llegada de ayuda a Haití. Pese a estos días devastadores, se queda con la mirada de los niños de Haití. «Con esos ojos vivos se nos quita a veces la pena y el encogimiento de Corazón».Lo entrevista Fran Sevilla en Rtve.

-¿Cómo es la situación en Haití?

A veces uno casi no tiene palabras para poder hablar de la situación Haití. Se me encoge el corazón, pero eso no quiere decir que no vayamos a seguir trabajando allí. Me atrevo a acusar a los gobiernos y a las instituciones que de verdad no hacemos lo que hay que hacer allí.

No es posible que sea verdad lo que vemos, que la gente sigue pasando hambre, sigue pasando frío y sigue sin saber dónde están los suyos. ¿Cómo es posible que la ayuda que ha llegado esté todavía aquí? Hay que repartirla y acusar a los que pueden repartir y no la reparten. De verdad hay que ser valientes y no es posible que la gente se siga peleando por un botellín de agua y un grano de arroz.

-¿Por qué no llega la ayuda de manera efectiva?

-Hay que tener voluntad, no voluntad política sino de humanismo. Nosotros, Infancia sin Fronteras y Mensajeros de la Paz nos la jugamos por la carretera, los alimentos los compramos en Santo Domingo y los llevamos, hoy mismo nos han intentado quemar el camión pero cuando les dijimos que es para repartir no lo han hecho. No es posible que la mayor responsable de la UE aún no haya venido a Haití a ver lo que pasa, pero es verdad. No es posible que los haitianos pidan un poco de pan y de agua habiendo allí y esperando a que nos organicemos.

Los que están ayudando que tengan la certeza que lo que han dado está llegando y lo hemos convertido en plan y agua. Los que trabajamos en esto tenemos la esperanza de que el pueblo de Haití no ha muerto y hay que hacerlo resucitar y hay que seguir diciendo dónde están los millones que han prometido los gobiernos. ¿Acaso esos millones los van a usar para mantener a los militares y a los que están allí y no a los haitianos? ¿De 500 millones que dicen que se dan lo que queda para los haitianos queden diez millones y lo demás queda para los viajes y gastos? No es posible, pero hay que tener cuidado.

-Ha estado en muchos conflictos bélicos y en muchas catástrofes, aún así le sigue sobrecogiendo lo de Haití. ¿Es difícil presenciar un escenario similar?

-Han muerto cientos de miles de personas y ha sido una catástrofe. Más aún que los muertos es los que quedan vivos. Hablan de tienda de campañas cuando son plásticos. Estamos presuponiendo que en unos días van a morir otros 30.000 por las riadas de agua y no se nos encoge el corazón y no se nos atraganta. Estoy convencido de que vamos a seguir sensibilizando a la gente. Haití no puede seguir siendo el país pobre más de América.

Ya basta, no es posible echarle la culpa a Dios y a la naturaleza, yo le echo la culpa a nosotros, los políticos y a los ciudadanos, que no son capaces de cambiar una situación como esa.

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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