Córdoba necesita un obispo, testigo del Evangelio

El preferido por el cardenal Rouco y por el propio Asenjo

Individualismos y camarillas, los mayores peligros de la Iglesia cordobesa

El preferido por el cardenal Rouco y por el propio Asenjo
Demetrio Fernández, en actitud de oración

Córdoba precisa un padre que ilumine caminos y conciencias, un pastor que defienda su grey

(Juan José Primo Jurado).-Desde el momento del nombramiento de monseñor Asenjo como arzobispo de Sevilla, Demetrio Fernández fue siempre el signo 1 en las quinielas para su sustituto en la sede cordobesa. Tanto porque ya desde aquel enero de 2009 sonó con más fuerza que posteriores opciones (Raúl Berzosa, Bernardo Álvarez o los auxiliares de Valencia y Madrid) como porque jugaba de local, pues resultaba bastante comentado que era el preferido por Rouco y el propio Asenjo.

La llegada del nuevo nuncio, otra posible opción de destino (Valladolid) y la resolución del tema de CajaSur, han dilatado la resolución de la quiniela, pero hoy se ha confirmado que don Demetrio deja la diócesis de Tarazona y «asciende» a la de Córdoba, de la que tomará posesión el 20 de marzo.

Si hablásemos en términos de apuestas deportivas, el resultado no deja muchos dividendos porque era el favorito, pero mejor hablemos de las expectativas que la llegada de don Demetrio crea en la Iglesia cordobesa.

Monseñor Asenjo concluyó un pontificado oficialmente brillante, eficazmente gestionado y pastoralmente con tendencias y lagunas discutibles, que no han sido del gusto de todos los ámbitos diocesanos.

En el tema CajaSur, todavía no existe un juicio histórico de su gestión y, por tanto, la responsabilidad en su pérdida para Córdoba que tenga el pastor y el equipo que puso lo dirán futuros análisis.

Pero aunque no es la pérdida de CajaSur y de la influencia en la futura Unicajasur, el principal peligro que se cierne sobre la Iglesia cordobesa. Mayores peligros representan los individualismos, las camarillas, las pastorales convertidas puramente en jugadas de estrategia, o los movimientos, hoy tan de actualidad, que llevados a extremismos se tornan en obstáculos.

Esos son los retos para don Demetrio, que ha pasado por todos los caminos sacerdotales, de coadjutor a obispo, y del que aseguran que es hombre de fuerte personalidad pero accesible y directo.

Córdoba precisa un padre que ilumine caminos y conciencias, un pastor que defienda su grey, desarrollando las capacidades de ésta, y, al fin y al cabo, un obispo que sea, básicamente, testigo del Evangelio y ejemplo con sus decisiones de gobierno.

Córdoba, sus instituciones y los creyentes cordobeses, recibirán bien a don Demetrio, ya se sabe que Córdoba es ciudad de acogidas esplendorosas, a la espera después de comportamientos ejemplares.

 

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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