Josep M. Martí i Bonet, conservador de la catedral de Barcelona

«Cada palmo de esta catedral me cuenta su historia»

Hitler quiso llevarse el trono del rey Martí a Berlín

En estos sitiales se reunieron todos los monarcas europeos en 1518 para acordar la paz y frenar al turco: ¡en Barcelona fuimos la ONU del momento!

Otra leyenda: mientras se construía la catedral gótica, llenaban su interior de tierra (mezclada con monedas) para que los obreros trabajasen encima cómodamente. Al terminar, el pueblo entró a buscar las monedas y vació gratis la tierra. ¿Versión de un sobado tópico sobre los catalanes? La catedral de Barcelona recibe cada año a 3,5 millones de visitantes admirados: es una obra fabulosa a la que no siempre atendemos los barceloneses. Me señala sus maravillas la mirada sabia de mosén Martí i Bonet, que en su libro La catedral de Barcelona. Historia e historias demuestra saberlo todo sobre el lugar, incluso quién se zampa los huevos de las ocas… Señala el pecado sin citar al pecador.Lo entrevista Victor-M. Amela en La Vanguardia.

Tengo 72 años. Nací en Terrassa y vivo en Barcelona. Soy canónigo conservador de la catedral de Barcelona. Soy delegado de patrimonio cultural del arzobispado de Barcelona, y presidente del archivo arzobispal. ¿Política? Decir la verdad. Soy un entusiasta de Dios

¿Qué hubo aquí antes de esta catedral?

Un templo romano dedicado a Júpiter.

¿Y luego?

Una basílica paleocristiana, en el siglo IV: queda su piscina bautismal…, a cuatro metros de profundidad bajo la entrada de esta catedral.

¿Y luego?

Una catedral visigótica, luego tomada por el islam, luego reconquistada, luego destruida por Almanzor…

¡Agitada historia!

Una catedral románica se alzó en el año 1058, remodelada y ampliada por esta catedral gótica durante el siglo XV.

Y hasta hoy.

La fachada se remató y culminó en 1913.

¿Cuál es su rincón favorito?

El coro. ¡Mire qué sillería de nogal! Es de finales del siglo XIV.

Espectacular, sí.

Aquí se reunía el clero a cantar las oraciones… Fíjese en el primor de los medallones labrados, estas figuras…: vea cómo juegan a hockey… ¡en la Barcelona del 1300!

Curioso.

En estos sitiales se reunieron todos los monarcas europeos en 1518 para acordar la paz y frenar al turco: ¡en Barcelona fuimos la ONU del momento!

¿Tiempos mejores?

Barcelona fue la Nueva York de entonces: a la vez que se levantaba esta catedral, ¡en el radio de un kilómetro se levantaban Santa Maria del Mar, Santa Maria del Pi, Sant Just i Pastor y Pedralbes! ¿Qué le parece?

¿Cómo se explica tanto poderío?

Había lo que hoy no hay: había mucha fe y había mucho dinero, consecuencia de la expansión de Jaume I y sus descendientes.

¿Qué pieza artística es la más valiosa de todas las que alberga esta catedral?

Esta custodia y este trono de oro: el trono del rey Martí l´Humà (¡plegable!, para sus cortes itinerantes). Sin heredero, el rey dictaminó que, muerto él, nadie más se sentara en ese trono…, excepto «el auténtico amo de Catalunya».

¿Quién?

Jesús sacramental: sentó esta monumental custodia de oro sobre su trono.

Y nadie más se sentó.

Nadie. El trono fue a París durante la Guerra Civil. ¡Y Hitler quiso llevárselo a Berlín! Pero volvió: hace unos años, durante una restauración, se retiró el ostensorio… y una monjita despistada ¡se sentó en el trono!

¡Ay, rompió la tradición!

Quedó muy compungida…, pero la calmamos: ¿no era ella esposa del amo del trono?

¿Cuánto valdría este trono en subasta?

¡Millones de euros! No puede saberse.

¿Algún otro tesoro notable?

Tantos… Mire este cuadro: La pietat d´en Desplà, pintado por Bermejo en 1490, la mejor pintura renacentista de Barcelona. Desplà era un obispo: mire, está enterrado aquí, a sus pies, bajo esta lápida.

¿Cuánta gente está enterrada en esta catedral?

Sus 119 obispos. Y había muchos más cadáveres, pero en el siglo XIX fueron retirados y llevados al cementerio… Tenemos también el cuerpo incorrupto de Sant Oleguer.

¿Podemos verlo?

Véalo aquí: sólo puede visitarse el 4 de marzo. Murió en 1137, pero su piel, carne y articulaciones siguen flexibles. ¿Momificación natural? ¿Milagro?

¿Qué cree usted?

¡Dios todo lo puede! La única parte deshecha es el rostro: le pusimos esta máscara de plata y cera con sus mismas facciones.

¿Qué pasó con su cara?

En 1938, cuándo la aviación franquista bombardeó Barcelona, una bomba perforó la techumbre de la catedral. Hasta que se reparó al acabar la guerra, el agua de lluvia entró y corrió hasta la cripta, junto al valioso sepulcro de Santa Eulàlia, donde estaban resguardadas obras de arte y el cuerpo de Sant Oleguer, que resultó dañado…

¿Estaban ahí esos tesoros para evitar su destrucción?

Sí. La furia anticatólica de 1936 destruyó en Barcelona 464 retablos: ¡hoy serían un museo de 2,5 kilómetros! Pero la catedral se pudo tapiar a tiempo. Y por un tobogán de lona se lanzaron los pergaminos del archivo rápidamente a un camión, y así se salvaron.

¿Cuál es el más interesante?

Un pergamino del año 870 en el que Carlos el Calvo dona dinero para reconstruir la catedral tras la destrucción musulmana.

¿Cuál ha sido el último ataque a esta catedral?

Preparando la boda de la infanta Cristina, desalojamos la catedral por aviso de bomba… y estallaron tres artefactos en la girola. La policía detectó un cuarto objeto sospechoso junto a un confesionario… Y entonces llegó un señor diciendo que se había dejado algo en el confesionario: ¡era un melón!

Habrá también muchas leyendas aquí…

Una de las 160 gárgolas de la catedral es un elefante: cierta leyenda asegura que si su trompa se rompiera, se hundiría el mundo. Se ha roto ya dos veces…

Y aquí estoy, con las ocas del claustro.

Avisaban con graznidos si alguien merodeaba por aquí de noche. Deben ser trece: evocan los años de Santa Eulàlia y sus trece suplicios… ¡Las leyendas son la poesía de la historia! Cada palmo de esta catedral habla. Yo hablo con las piedras y me cuentan su historia. Y la historia llena la vida.

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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