La carta anual de Taizé recuerda los dramas de Chile y Haití

Hermano Alois: «La justicia debe prolongarse en el perdón»

"El amor que se nos muestra hace nacer una felicidad que colma poco a poco el fondo del alma"

"La acumulación exagerada de bienes materiales mata la alegría"

(ZENIT.org).- Las dificultades y las alegrías como parte de la vida y en concreto de los acontecimientos producidos durante el año que concluye en América Latina están presentes en la Carta de Chile, que acaba de publicar el prior de la comunidad ecuménica de Taizé, el Hermano Alois.

«En nuestras existencias, atravesamos dificultades y sufrimientos, a veces durante largos períodos -se lee en la Carta-. Pero quisiéramos buscar siempre reencontrar la alegría de vivir«.

La carta se ha publicado tras el segundo encuentro internacional promovido por la comunidad en América Latina, celebrado en Santiago de Chile del 8 al 12 de diciembre.

La alegría, constata el Hermano Alois en el documento para la reflexión, «se despierta por el asombro de un encuentro, por la duración de una amistad, por la creación artística, o también, por la belleza de la naturaleza…».

 

«El amor que se nos muestra hace nacer una felicidad que colma poco a poco el fondo del alma», añade.

Respecto a la fuente de esa alegría, explica que «no depende solamente de circunstancias momentáneas, viene de la confianza en Dios«.

Según el Hermano Alois, «la opción por la alegría es inseparable de la opción por el hombre. Ella nos colma de una compasión sin límites».

También reconoce que «la acumulación exagerada de bienes materiales mata la alegría» y que la felicidad se encuentra en un estilo de vida sobrio, en trabajar para dar un sentido a la existencia y en compartir con los demás.

Sufrimiento y solidaridad

En la introducción de la carta, el prior de Taizé explica que, al convocar el encuentro de este mes en Santiago, «no imaginábamos que este año 2010 sería para los chilenos un período en el que las dificultades estarían a la altura de las alegrías».

Se refiere la alegría causada por la salvación de los 33 mineros que subieron a la superficie de la tierra tras un accidente en la mina y al terremoto del pasado mes de febrero.

«Al mismo tiempo que los chilenos celebraban, con otros países latinoamericanos, el bicentenario del advenimiento de la República, la violencia de la tierra y el mar les infringía profundos sufrimientos».

También ora ante el «enorme sufrimiento» provocado por el terremoto producido en enero de este año en Haití, país que los hermanos de Taizé tienen previsto visitar a finales de este mes de diciembre para expresar su solidaridad y admiración por este pueblo.

La carta reconoce la «bella generosidad con la que innumerables personas han ayudado a las víctimas de las dramáticas catástrofes naturales«.

Y destaca que los cristianos de América Latina nos recuerdan que «el combate contra la pobreza es un combate por la justicia, la justicia en las relaciones internacionales, no el asistencialismo».

El Hermano Alois indica como signos de nuestro tiempo la inmigración y la creciente pobreza en el interior de los países ricos.

La carta recuerda que «el Evangelio nos anima a ir aún incluso más lejos: la justicia debe prolongarse en el perdón».

Y ante las situaciones «en las que no conseguimos perdonar», continúa, «debemos recordar que el perdón de Dios no falla nunca«.

«Acoger y transmitir el perdón de Dios: ése es el camino que Cristo ha abierto», concluye, «el perdón recibido o dado es creador de alegría» y fuente de paz.

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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