Del horizonte inalcanzable al hermano de al lado

Pobreza cero o evangelizar a los pobres

"Demasiadas veces damos la impresión de ocuparnos de doctrinas y no de personas"

Pobreza cero o evangelizar a los pobres
Pobreza, hambre, miseria y trabajo duro. TM

Ninguno de nosotros puede reducir a cero el número de pobres sobre la faz de la tierra, aunque todos tenemos la capacidad de hacerlo decrecer

(Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger).- Me lo ha escrito un amigo: «Siempre he pensado que nuestros pastores serían más creíbles si acudieran tanto a las manifestaciones a favor de la familia como a las de la plataforma ‘pobreza cero’». Los pobres, querido Rafael, son los destinatarios del evangelio, conforme a lo que Jesús dijo que se estaba cumpliendo en él: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres».

Tal vez estemos hablando de la misma cosa: lo que tú llamas «pobreza cero», Jesús lo llamó «evangelizar a los pobres».

O tal vez estemos hablando de cosas distintas, pues «pobreza cero» parece apuntar más bien a un mundo en el que no haya pobres, y «evangelizar a los pobres» parece dar a entender que Jesús se sintió enviado, no a diseñar caminos para erradicar la pobreza, sino a meter dentro de los pobres lo que él, pobre también, llevaba dentro de sí: un evangelio, una buena noticia hecha de libertad para cautivos, de vista para ciegos, de gracia para todos.

A cada hombre se le ha dado un tiempo, una mente, un corazón, unas manos. Ninguno de nosotros puede reducir a cero el número de pobres sobre la faz de la tierra, aunque todos tenemos la capacidad de hacerlo decrecer.

Entonces lo importante empieza a ser, no el horizonte inalcanzable, no el sueño imposible y frustrante, sino el hermano que tienes a tu lado, a tu alcance, al alcance de tu tiempo, de tu pensamiento, de tus afectos, de tu libertad.

Nuestra falta de credibilidad «como pastores» la veo alimentada, más que por nuestras ausencias de unas u otras manifestaciones, por la impresión que damos demasiadas veces de ocuparnos de doctrinas y no de personas, de ideología y no de pobres, de principios y no de tiempo, mente, corazón y manos: Hemos sido ungidos para amar.

Un abrazo de este hermano menor.

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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