Las obras en la catedral, y sus andamios, han provocado varias incursiones
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) detuvieron a un joven lucense, de 21 años, como supuesto autor de un intento de robo en la Catedral de Lugo, en cuyo interior fue sorprendido después de acceder al templo de madrugada a través del tejado.
A este se subió gracias a los andamios colocados para restaurar la fachada.
Según informaron a EFE fuentes policiales, un particular llamó a la Comisaría Provincial de Lugo en la madrugada del pasado martes -día 13 de septiembre-, en torno a las cuatro y media de la mañana, para avisar de que había visto a una persona en el tejado de la Catedral.
Como hacía sólo dos semanas que alguien había entrado por la noche en el templo, concretamente en las dependencias del Museo Catedralicio y en el despacho de su director, dos patrullas policiales y el coordinador se dirigieron inmediatamente hacia la zona de la catedral.
Cuando llegaron, después de realizar una inspección ocular alrededor del edificio, no apreciaron indicios de la presencia de personas extrañas en el tejado de la catedral, por lo que solicitaron la colaboración del cuerpo de Bomberos de la ciudad para inspeccionar la cubierta.
En esa inspección, se percataron de que una de las claraboyas del tejado estaba abierta, por lo que despertaron al sacerdote que custodia las llaves del templo y entraron en el interior de la iglesia para buscar al supuesto ladrón.
Finalmente, encontraron al joven escondido debajo de un colchón en una de las buhardillas que hay bajo la cubierta del templo y procedieron a su detención, momento en el que también le intervinieron un guante de látex y un cuchillo.
Después de prestar declaración en las dependencias oficiales de la Comisaría Provincial, el joven, que carece de antecedentes policiales, fue puesto a disposición de la autoridad judicial.
En todo caso, la policía no da todavía por cerrado el caso, dado que la investigación continúa abierta para determinar si esta misma persona fue la que utilizó los andamios instalados en la fachada del templo para acceder hace algunas semanas al Museo Catedralicio.
En esa primera incursión, que llevó incluso al Cabildo Catedralicio a tomar la decisión de contratar a una persona para vigilar el templo por las noches, no se echó nada a faltar.
