Aparece en Oviedo la niña de 13 años que abandonó el lunes su casa en Pola de Lena

En la puerta de una iglesia, sola y con miedo

En la puerta de una iglesia, sola y con miedo
Iglesia de los Santos Apóstoles, donde fue encontrada la niña ayer

Thainara Milena de Oliveira ha suspendido varias asignaturas. Lo sabía desde hacía unos días y tenía miedo de que su familia, al ir al colegio esta semana, se enterara y la regañara

Thainara Milena de Oliveira, la niña brasileña de 13 años que abandonó su casa el lunes en Pola de Lena, apareció ayer, a primera hora de la mañana en Oviedo, en perfecto estado de salud. Lo cuenta M. Varela en El Comercio.

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía de Oviedo la encontraron a las 8.45 horas sentada en las escaleras que dan acceso a la iglesia situada en la calle Álvarez Buylla, en las proximidades del centro comercial situado en el Palacio de Congresos diseñado por Santiago Calatrava.

Los policías la localizaron en este centro religioso después de que una vigilante del Calatrava la viera caminando por el exterior del centro comercial a través de las cámaras de seguridad y, ante la posibilidad de que se tratara de la niña desaparecida, avisó a uno de sus compañeros, que pudo comprobar cómo la descripción (llevaba pantalón rojo, calzaba playeros blancos y tenía una mochila) coincidía con la aportada por la Policía Judicial de la Guardia Civil de Oviedo.

Precisamente, miembros de este cuerpo se habían personado en la tarde del martes en el centro comercial después de que el equipo de seguridad la hubiera visto por segundo día consecutivo (la primera vez fue el lunes) merodeando por la zona, y la propia Guardia Civil, por medio de sus pesquisas, hubiera descubierto que la menor se había conectado a internet, vía wifi, en el centro comercial.

Gracias al visionado conjunto de las imágenes grabadas y la fotografía que había facilitado la familia, el equipo de vigilancia supo que la menor que estaba fuera era la niña brasileña desaparecida. Inmediatamente dio aviso al Cuerpo Nacional de Policía y rodeó el edificio, pero su rastro había desaparecido.

En un primer momento, el vigilante creyó que se había dirigido hacia Llamaquique, aunque después un chico de mantenimiento avisó de que se encontraba en el acceso al aparcamiento y que la menor, sabiéndose vigilada, parecía caminar hacia la iglesia cercana. El chico la siguió y, al llegar hacia la zona del templo, interceptó a una patrulla de Policía, que ya se trasladaba al lugar. Instantes después, llegaba el vigilante que pudo ver cómo la niña estaba acompañada por dos agentes y el chico de mantenimiento. «Los policías le hacían preguntas, pero la menor no contestaba, no quería hablar. Tan solo movía la cabeza. Tenía cara de miedo y parecía tener mucho frío», comentó el vigilante. No obstante, tal y como apuntaron después fuentes policiales, la niña reconoció que se había marchado de casa.
 
Fue trasladada al Servicio de Atención a la Familia de la comisaría de Oviedo, donde se iniciaron los trámites pertinentes para avisar a los cuerpos de seguridad de Lena y a los padres. Fue la propia menor la que facilitó el número de su casa. Los policías también contactaron con la Fiscalía de Menores del Tribunal Superior de Justicia de Asturias para transmitirle que la niña era entregada a su familia.

Después de dos días dando vueltas por Oviedo, sin haber comido apenas (pues, según la familia, llevaba «calderilla» en el bolsillo) y resguardándose del frío en portales, los agentes la llevaron a desayunar a una cafetería cercana, donde tomó un cola-cao y un bollycao. Estando allí, según confirmó después la familia, comentó que «estaba cansada y muy asustada» y que quería volver a casa. Al poco tiempo, apareció el padre y la niña se puso «loca de contenta». Él la abrazó muy fuerte, porque se temía lo peor, aunque siempre creyó que era «una chiquillada». El padre estuvo buscándola el martes hasta las dos de la mañana en Oviedo y a las cinco volvió a coger el coche. Al parecer, estuvo dando vueltas por el centro comercial hasta que recibió la llamada de la Policía.

Pasado el susto y ya de vuelta en Pola de Lena, la familia confirmó que la huida de su hija fue por miedo a ser reprendida por sus malas notas. La última vez que había sido vista fue a las ocho de la mañana del pasado lunes, cuando se dirigía al colegio Sagrada Familia, donde cursa sus estudios de Secundaria.

Thainara Milena de Oliveira ha suspendido varias asignaturas. Lo sabía desde hacía unos días y tenía miedo de que su familia, al ir al colegio esta semana, se enterara y la regañara. Al parecer, ya había estado castigada el fin de semana por sus resultados académicos en este primer trimestre.

Los primeros en dar la voz de alarma fueron los profesores del centro, que, al ver que no llegaba a clase, se pusieron en contacto con la familia. Tras un tiempo espera, los padres, angustiados, presentaron la correspondiente denuncia y se puso en marcha un dispositivo de búsqueda que asumió la Policía Judicial de la Guardia Civil, en colaboración con la Policía Local de Lena.

Desde un primer momento, la primera hipótesis que se barajó fue que se tratara de «una rabieta» o de «una chiquillada», tal y como manifestaron los propios padres, y que la huida fuera un toque de atención a la familia. No obstante, al haberse llevado el móvil y el portátil, algo inusual en ella, otra de las líneas de investigación fue que hubiese contactado en internet con otra persona para planear una posible fuga.

Ayer, el alcalde de Lena, Ramón Argüelles -que ha estado en contacto permanente con los familiares- se congratuló de que «solo haya sido un susto y ya estén juntos para celebrar la Navidad». No obstante, confió en que el caso sirva a la familia para «reflexionar y resolver los problemas» con el fin de que no pasen por el mismo trance.

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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