"Encuentros maravillosos", de Richard Rohr en Herder

La luz es para ver correctamente

A veces Dios hace cosas para sus propósitos

La luz es para ver correctamente
Richard Rohr, franciscano, en Herder

Los humanos no podemos ver muy bien nuestra propia verdad, y tampoco podemos ver muy bien la realidad

(Richard Rohr, en Herder).- Ahora que los días santos se aproximan, este domingo del «Segundo Escrutinio» de los catecúmenos giró alrededor del tema de la luz y de ver las cosas realmente. Este problema está en el corazón de lo que los antiguos consideraban como el «sentido trágico de la vida».

Nuestra falta de autoconocimiento y de sabiduría nos llevan a hacer cosas muy tontas y autodestructivas. Los humanos no podemos ver muy bien nuestra propia verdad, y tampoco podemos ver muy bien la realidad. Todos tenemos nuestros errores trágicos y nuestros puntos ciegos. Los humanos siempre necesitamos más «luz» o iluminación acerca de nosotros mismos y acerca del misterio infinito de Dios.

En la Primera Lectura, el profeta Samuel puede ver lo que ni el padre de David, Jesé, pudo ver: que este hijo menor de pequeña estatura, que había quedado cuidando del rebaño, era el escogido. «Los humanos solo ven apariencias, pero Dios ve el corazón», le dijo Dios a Samuel. En la Segunda Lectura de Efesios, el texto nos anima a examinar con mucho esmero nuestra conducta y a portarnos como hijos de la luz. Se animó a los catecúmenos a hacer sin temor «un inventario moral», como dirían los programas de recuperación actuales.

Debemos sacar a la luz nuestras vergüenzas y contradicciones o ellas nos matarán por dentro. Finalmente, la dramática lectura del Evangelio habla de un hombre ciego de nacimiento. Algunos piensan que esta lectura realmente se representaba en el presbiterio, por la cantidad de papeles bien definidos, personajes y líneas dramáticas. Aquí solo podemos tocar la superficie, pero espero que sea suficiente para llevarte a mirar más hondo. Permíteme enumerar rápidamente los temas centrales y así no los pasarás por alto: El «hombre ciego de nacimiento» nos representa a todos nosotros al comienzo del camino de nuestra vida. El juego moral de «echarle la culpa a alguien» por el sufrimiento humano es una pérdida de tiempo. El hombre ni siquiera pide ser curado. Se le ofrece y se le da curación.

Muchas veces las autoridades religiosas están más interesadas en mantener el control y en la teología correcta que en realmente curar a la gente. En la historia las vemos como personas muy cerradas que no sienten amor. Mucha gente saca conclusiones espirituales antes de evaluar los hechos que tienen en frente. 

Puesto que lo han definido como «pecador», carece de credibilidad para esta gente. La fe en Jesús y el amor son posteriores al hecho, posteriores a la curación. La fe o la motivación perfectas no siempre son un requisito esencial para la acción de Dios. A veces Dios hace cosas para sus propósitos.

La espiritualidad consiste en ver. El Pecado nos ciega o, como dice San Gregorio Nacianceno: «Pecado es negarse a crecer». El que sabe poco, aprende mucho (lo que llamamos «mente de principiante») y quienes creen tener todas las respuestas, no aprenden nada. Lecturas del día «No sé si [Jesús] es pecador o no; sólo sé esto, que antes estaba ciego, y ahora veo.»

Juan 9,25 «He venido a este mundo a dividirlo, para que los ciegos vean, y para revelarle a aquellos que creen verlo todo, que son ciegos.»

Juan 9,39 Oración de partida «Dios de toda luz y verdad, asegúrate de que yo no sea ciego. Mantenme humilde y honesto, eso será trabajo suficiente para Ti.»

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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