El fin de ETA no debe ser un cálculo de conveniencia

Munilla:» ¿Hay que ser cristiano para arrepentirse y pedir perdón?»

"La misma ley natural está siendo rechazada y negada de forma explícita"

Munilla:" ¿Hay que ser cristiano para arrepentirse y pedir perdón?"
Munilla, en la marcha por la paz de Aránzazu

La cultura secularizada tiene serias dificultades a la hora de mantener los valores éticos, cuando da la espalda a su fundamento religioso"

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha realizado un llamamiento para que el fin del terrorismo vaya acompañado de «actitudes de humildad y de arrepentimiento» porque, de lo contrario, «existiría el riesgo de que el fin de la violencia fuera un mero cálculo de conveniencia, y entonces el odio perviviría en la sociedad más allá de este fin de la violencia».

Munilla ha realizado estas afirmaciones en la Basílica de Aranzazu, en el acto de oración que ha tenido lugar tras la tradicional Marcha a Aranzazu, que este año se celebra bajo el lema ‘Busca la Paz y corre tras ella’.

En su homilía, ha recordado que la Diócesis donostiarra ha hecho «un largo recorrido en pos de la paz» y ha remarcado la «la influencia que la oración ha tenido en el final del terrorismo«. De este modo, ha agradecido a la virgen de Aranzazu «los pasos dados en el camino de la paz» y le ha pedido que «se complete el proceso del fin de la violencia iniciado, con la entrega de las armas por parte de ETA y con su disolución».

«Le pedimos el milagro de la sanación de tantas heridas abiertas por la violencia y el don de la reconciliación en nuestro pueblo, al mismo tiempo que nos comprometemos con esta tarea«, ha aseverado.

Munilla ha destacado que se han abierto unas expectativas que la Iglesia «mira con esperanza», al mismo tiempo que se pregunta cuáles deberían ser sus aportaciones en este «nuevo camino». «Desde el sentir de la Iglesia Católica, entendemos que existen cuestiones que deben ser discernidas desde las instancias políticas, ante las que la Iglesia no toma partido», ha señalado.

PAPEL DE LA IGLESIA

Tras asegurar que la Iglesia sigue el debate político sobre la pacificación «desde una distancia prudencial, consciente de que no está llamada a entrometerse en el terreno de la legítima pluralidad política», ha afirmado que «el reto de la pacificación tiene múltiples dimensiones que conciernen de lleno al mensaje evangélico» respecto al cual la Iglesia «está llamada a predicar el mensaje de Cristo a tiempo y a destiempo, ya resulte políticamente correcto o incorrecto».

De este modo, se ha preguntado «¿hay que ser cristiano para arrepentirse y pedir perdón? No cabe duda de que en el Evangelio Jesucristo llama a la conversión y al perdón, pero, ¿se trata de un mensaje únicamente para los creyentes?».

A su juicio, el arrepentimiento y la petición de perdón son «valores inherentes a la dignidad humana, y por lo tanto, necesarios para todos los hombres y mujeres, que procuran en su conciencia el discernimiento entre el bien y el mal».

No obstante, para el Obispo de San Sebastián «el hecho de que tal obviedad sea cuestionada en nuestros días -a veces incluso por personajes destacados de la vida social- manifiesta claramente que la cultura secularizada tiene serias dificultades a la hora de mantener los valores éticos, cuando da la espalda a su fundamento religioso».

En ese sentido, ha aclarado que no quiere negar la existencia de «una autonomía del orden ético en un estado aconfesional» puesto que, según ha dicho, «el reconocimiento de un orden ético natural, es fundamental para la ordenación de una convivencia regida por el principio del bien común».

«LAICISMO MAL FUNDAMENTADO»

«Pero, paradójicamente, hoy constatamos cómo la misma ley natural está siendo rechazada y negada de forma explícita, precisamente en nombre de un laicismo mal fundamentado», ha añadido.

Por ello, Munilla ha concluido que la mayor contribución que la Iglesia puede hacer al debate ético es «seguir predicando el mensaje de Jesucristo en su integridad» y ésta actitud será su «gran aportación» a la pacificación y a la reconciliación, ya que de esta forma ofrecerá a la sociedad «el Evangelio como ‘levadura’ dentro de la ‘masa’ de la ética social, que posibilita la pervivencia de los valores naturales inherentes a la dignidad humana».

Finalmente, el prelado donostiarra ha afirmado que el «reconocimiento del daño causado», no deja de ser una «mera constatación de un hecho histórico» y ha considerado necesario «dar un paso más, sin miedo a entrar en la valoración ética del daño causado».

En su opinión, hay algo «mucho más determinante que el cese de las armas» que es «el cambio de los corazones», al tiempo que ha subrayado que se trata del «único camino posible, y que, además es factible».

«Los cristianos estaremos junto a quienes quieran emprender este camino interior, de consecuencias tan positivas para toda la sociedad. Como pastor de la Iglesia, estoy a disposición de cada hombre y mujer que quiera buscar la verdad que sana y que reconcilia«, ha finalizado.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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