Para consolidar el Vaticano II

En el signo del Concilio

Una Iglesia que reconoce las debilidades de los fieles y de sus ministros

En el signo del Concilio
Panorámica del aula del Sínodo

La preocupación de los padres sinodales de hacerse prójimo ha sido la de recalcar la cercanía de la Iglesia a toda clase de sufrimiento humano

(C.D.C, en L’Osservatore).- Había empezado bien y ha finalizado mejor. El Sínodo abre el tiempo de la nueva evangelización llamando a todos los componentes de la Iglesia, eclesiásticos y laicos, a la parrilla de salida para la misión, indicada como una tarea de todos los bautizados. El mensaje al Pueblo de Dios subraya que la Iglesia invita a la misión no porque esté acosada por el pesimismo, sino más bien solicitada por la esperanza, en espíritu de verdadera amistad con la humanidad actual. Sin interrumpir -es más, consolidando- esa línea de novedad pastoral heredada del Vaticano II.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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