"A la cerrazón eclesiástica se une la cerrazón laical en una incomunicación clericalismo-anticlericalismo"

Andrés Ortíz-Osés: «Necesitamos un Dios heterodoxo respecto a las ortodoxias oficiales de sus propias Iglesias»

Nuestras iglesias están bastante vacías de personas porque están vaciadas de espíritu anímico o alma

Andrés Ortíz-Osés: "Necesitamos un Dios heterodoxo respecto a las ortodoxias oficiales de sus propias Iglesias"
Andrés Ortíz-Osés

Habría que buscar un encuentro que propiciara la unidad católica y la pluralidad reformada, la tradición y la (pos)modernidad

(Javier Otaola).- Conocí a Andrés Ortiz-Osés allá por los 70 del siglo pasado como oyente en sus clases magistrales de Antropología filosófica en la Universidad de Deusto donde se ha desempeñado hasta su jubilación como titular de la cátedra de Filosofía. Desde entonces le he leído y le he seguido porque he encontrado en su pensamiento y en su trato una inspiración constante.

Recuerdo como luminosas y conmovedoras tres de sus conferencias a las que he tenido el privilegio de asistir, una sobre el «Simbolismo del Laberinto» -con la Asociación Anaitasuna Iradier-, «Masonería y hermenéutica» en la Universidad Internacional de Andalucía en la Rábida y otra sobre «La Catedral, como matriz/cueva/oquedad del Sentido» en la Fundación Catedral Santa María de Vitoria-Gasteiz.

Nacido en Tardienta en 1943, Andrés Ortiz-Osés a mi juicio es uno de los grandes en esto del pensamiento filosófico en España, y siempre es apasionante escucharle. Estudió Teología en Comillas y Filosofía en Roma. Dice con frecuencia que sus dos grandes suertes en la vida han sido estudiar en Innsbruck y dar clases en la Universidad de Deusto.

Ha colaborado con el Círculo de Eranos, inspirado por Jung, y del que han formado parte intelectuales como Karl Kerenyi o Mircea Eliade. Ha mantenido una larga amistad intelectual con Raymond Pániker, ha organizado múltiples encuentros filosóficos en Deusto con grandes autores, destaco algunos tan importantes como Paul Ricoeur o G.Vattimo. Está considerado el fundador de la hermenéutica simbólica.
Ha publicado una treintena de libros, entre los que destacan ‘Antropología
hermenéutica’, ‘El matriarcalismo vasco’, ‘Metafísica del sentido’, ‘La
herida romántica’, ‘Las claves simbólicas de nuestra cultura’ o
‘Antropología simbólica vasca’, ha dirigido junto con el profesor Patxi Lanceros el imponente Diccionario de Hermenéutica, y tiene además una rica obra aforística. He tenido el honor de publicar con él un libro conjunto Masonería y hermeútica. Un mundo problemático. Madrid 2011
Andrés Ortiz-Osés es filósofo, cristiano y católico , abierto a un ecumenismo afectuoso e inteligente, participó conmigo en un culto anglicano el día 9 de diciembre de 2012, en Zaragoza precisamente en la parroquia de San Andrés, su Santo homónimo, y ha manifestado su deseo de colaborar con el diaconado de la parroquia.
Andrés ha tenido a bien contestar a una serie de preguntas algunas personales, otras filosóficas, que le he hecho para su publicación en la Revista de la Iglesia Española Reformada Episcopal y nos ha ofrecido como colofón y epílogo de sus respuestas un poema suyo inédito a Cristo crucificado.

1.- Un viejo adagio gremial dice que «lo que hacemos nos hace», a lo que tu añadiste en una ocasión que «lo que deshacemos nos deshace»: ¿qué cosas has hecho y has deshecho a lo largo de tu vida que han terminado perfilando lo que eres?
Me he hecho persona y filósofo al asumir la libertad suficiente para sobrevivir, pero no la suficiente para vivir existencialmente. Vivir existencialmente es convivir radicalmente, y yo he tenido que reprimir/oprimir ciertos aspectos de mi personalidad que chirrían con el contexto tradicionalista, dogmático y cerrado de mi entorno español y eclesiástico, aunque sé bien que en otros lugares sería peor. Así que he hecho cosas que me han hecho y he hecho cosas que no me han rehecho, aunque no me hayan llegado a deshacer. Son las cosas que tienen que ver con esa falta de libertad que comentaba, y que tiene que ver con la Inquisición y el dogmatismo como trasfondo (in)cultural. Dicho en cristiano, me he resentido por la falta de libertad de conciencia y de expresión, aun reconociendo los grandes avances efectuados democráticamente en España y en el mundo.

2.- El filósofo italiano G. Vattimo con el que has compartido coloquios, ha practicado una visión muy crítica de la Iglesia Católico-Romana, especialmente de su jerarquía, al mismo tiempo que ha practicado una especie de «cristianismo filosófico» que se puede resumir en su frase.: «La hermenéutica, en su sentido más radical, no hace más que desenvolver la maduración del mensaje cristiano». En su libro «La edad de la interpretación», que forma parte del volumen El futuro de la religión (Paidós), llega a decir: «Nuestra cultura no tendría sentido sin el cristianismo», al mismo tiempo que anuncia un tiempo post-cristiano. ¿Qué significa post-cristiano en este contexto? ¿Debe perecer la Cristiandad -estructura de poder- para que sea posible el cristianismo -fe personal- ?
Tanto Vattimo como yo mismo somos cristianos y católicos, pero al mismo tiempo críticos y filosóficos. Nuestra filosofía está teñida por la cultura y el culto cristiano, e incluso proyectamos una especie de filosofía cristiana o cristianismo filosófico. Pero al respecto necesitaríamos un contexto más abierto y cultural en la Iglesia y en la sociedad, ya que a la cerrazón eclesiástica se une la cerrazón laical en una incomunicación del clericalismo y del anticlericalismo. Más allá de semejante incomunicación hay que propugnar un ecumenismo cristiano y religioso, filosófico y cultural, un diálogo universal y una comunicación de los diversos en una concepción humanista o humanitaria que no bloquee al hombre sino que lo desbloquee.

2b.-¿Qué significa hoy en nuestra sociedad post-moderna, pluralista, fragmentaria, fuertemente secularizada la presencia histórica y cultural del cristianismo en sus diferentes versiones? ¿Hasta qué punto esa presencia cultural facilita o dificulta la vivencia del cristianismo como confesión de fe?
—Yo pienso que la genialidad del cristianismo es su apertura ad extra, su extraterritorialidad frente a todo concentracionismo dogmático y a toda identidad fundamentalista, lo cual no deja de resultar paradójico tras conocer su historia. El cristianismo es Cristo, y Cristo es universal o, mejor dicho, unidiversal. El cristianismo debe significar ante todo una actitud o talante de humanización, ya que la Encarnación cristiana se traduce como humanización de Dios en el mundo. Ser cristiano es ser encarnatorio, y ser encarnatorio es ser asuntivo y realizativo, abierto y proyectivo, comprensor y mediador de todo lo humano y de toda humanidad.
Pero la institucionalización del cristianismo ha resultado apergaminada y clerical.

3.- ¿Qué aporta la mirada hermenéutica a nuestro talento para vivir la vida? ¿Qué clase de talento nos ayuda a alcanzar una felicidad razonable?
—Junto al talante religioso apuntado más arriba, de signo positivo, la hermenéutica nos aporta un talento más crítico o corrosivo, como corresponde a su naturaleza filosófica. La hermenéutica, como decía el amigo P.Ricoeur, es hermenéutica de la sospecha, porque observa en el mundo mucha palabrería y cuento, mucho idealismo falso, mucha mentira y corrupción. Frente a esta realidad ideologizada, la hermenéutica realiza una crítica de toda ideología en nombre no de las meras ideas especulativas, sino del lenguaje como razón encarnada o logos interhumano que articula y apalabra lo real humanizándolo. La hermenéutica es una filosofía humanista que busca un acuerdo, consenso o consentimiento de abajo arriba, y no de arriba abajo, de un modo inmanente y no trascendente o absoluto, intersubjetiva o relacionalmente, dialógica y no impositivamente, democráticamente o coimplicativamente. De aquí que la felicidad hermenéutica pueda describirse como una felicidad basada en la libertad de conciencia o interpretación y en la liberación de dogmatismos, en la autoafirmación del hombre con el hombre y no contra el hombre, en lo que podríamos denominar el expresionismo existencial del hombre.

4.- Tengo la impresión de que vivimos un tiempo de crisis de la religión institucional y jerárquica, lo que sin embargo es compatible con el crecimiento de una espiritualidad difusa y anárquica. ¿Es una impresión acertada a tu juicio?
—Amigo Javier, tu impresión es la expresión de la realidad contemporánea. Nuestras iglesias están bastante vacías de personas porque están vaciadas de espíritu anímico o alma. Hay una crisis de la religión instituida o institucional de carácter rutinario (la rutinización del carisma, como decía Max Weber), pero la solución no está en una huida a un trascendentalismo espiritualista que se diluye deletéreamente, aunque algo es algo. Yo pienso que la auténtica necesidad actual no es de la corporación eclesiástica ni del espíritu espiritualista, sino del alma o ánima, de la afectividad y la afección, del sentimiento y del corazón. La actual desafección del personal por la religión se debe a que hay un divorcio entre la vivencia o experiencia vital y amorosa de la gente y la visión eclesiástica conservadora de la existencia y del amor, los afectos y la sexualidad. En ello las Iglesias reformadas llevan una trayectoria mucho más abierta que la Iglesia católica, pero aún así hay una retirada de la religión externa a una religiosidad interna o interior, porque la formulación oficial del cristianismo católico o incluso reformado pertenece a un paradigma pre-moderno, y estamos en la posmodernidad, aunque a mí me interesa más la intramodernidad, o sea, una modernidad vuelta al interior del alma o sentido interior, al corazón como «co-razón» de nuestra propia razón.

5.- Por tu formación alemana has conocido más de cerca el pensamiento teológico protestante de raíz luterana y reformada, pero ¿qué visión tienes de la tradición anglicana que se ve a sí misma como una vía media entre el protestantismo y el catolicismo-romano?
—Como siempre, todo tiene ciertas ventajas e inconvenientes que habría que conjugar, por eso lo bueno sería un ecumenismo consecuente. La ventaja del catolicismo es la unidad y la asunción de cierta religiosidad pagana tal y como se muestra en su santoral y folklore. Por su parte, la ventaja del protestantismo luterano está en su libertad de conciencia y en su versión interiorizadora de la Biblia. Finalmente la tradición anglicana parece más medial y pragmática, de acuerdo con la idiosincrasia inglesa. Habría que buscar un encuentro que propiciara la unidad católica y la pluralidad reformada, la tradición y la (pos)modernidad.

6.- ¿De todas las tradiciones espirituales, ¿cuál es la que tiene una visión más amplia y completa de la libertad?
—Quizás no hay ninguna que poses esa especificidad, la cual se basaría en la concepción de un Dios como abertura o apertura, y no como cerrazón u obturación de su propia creación. Teilhard de Chardin ha aportado visiones decisivas al respecto, pero la ortodoxia denegó su pensamiento. Necesitamos un Dios heterodoxo respecto a las ortodoxias oficiales de sus propias Iglesias, un Dios no proyectado a imagen y semejanza del gran Dictador, sino un Dios que muere a su vieja deidad, Logos de amor crucificado, y finalmente un Dios-silencio (típico de la religiosidad oriental).

8.- Decía la reina Isabel I, quien consolidó la implantación del protestantismo en el siglo XVI en la Gran Bretaña y de ahí en todo el mundo anglosajón, que en materia de cristianismo lo esencial era Cristo, y que lo demás no era sino detalle. ¿Qué sería al día de hoy ese contenido esencial y cuáles serían los detalles?
—Como afirmó Romano Guardini, el cristianismo es Cristo, aunque es una definición demasiado tardía del catolicismo respecto a los reformados. En efecto, el cristianismo es Cristo, el cual es la humanización de Dios. Pero aquí hay una paradoja: mientras que Cristo humaniza a Dios, la Iglesia diviniza a Cristo (un matiz nada secundario, como ha estudiado el teólogo jesuita José María Castillo).Todo lo demás son efectivamente detalles y accidentes, aditamentos del hombre al mensaje encarnado por Jesús, el cual es la clave de bóveda del cristianismo. Una clave de bóveda que no puede quedar como un motor inmóvil, sino como un motor móvil frente a todo sectarismo.

9.- Dice el filósofo Fernando Savater que en nuestro tiempo «tener fe no es tanto creer sin haber visto, sino creer después de todo lo que hemos visto». Por su parte, Benedicto XVI ha dedicado este año a la Fe, ¿cómo podemos asumir la fe de una manera sincera y madura a la altura de los tiempos?
—Después de visto lo visto la visión de Dios resulta enturbiada por una realidad problemática no solo a nivel físico sino metafísico, a nivel real y simbólico, a nivel humano y extrahumano. Después de los descubrimientos de la nueva física cuántica, cierta vieja visión del Dios tradicional resulta ridícula, impúdica e infame. De repente el mundo se ha desorbitado con la aparición de un universo gigantesco, al tiempo que la vieja creación está inhabitada de una complejidad descomunal. Hay que revisar la noción de Dios tanto a nivel macroscópico como microscópico, a nivel interestelar como a nivel familiar o casero. Dios ha dejado de ser ingenuo para convertirse ya no en un ingeniero mecánico sino en un ingenio cuántico, si es que realmente existe como tal. Pues los creyentes creemos en Dios, pero no sabemos si realmente existe (al menos como nos lo imaginamos).

10.- Desde la perspectiva de tu experiencia y de tu edad, a qué das más valor: ¿al éxito personal o al éxito profesional? ¿En realidad existe algo que podamos llamar éxito? ¿No es paradójicamente el mensaje cristiano una exaltación -como decía Nietzsche- de todo lo fracasado: los pobres, los que lloran, los perseguidos, los hambrientos…?
—Amigo Javier, aquí vuelves a dar en el clavo y en la clave de la auténtica filosofía cristiana. Esto del éxito es una melopea para tontos y sin éxito, para faltos de éxito que sueñan con emular a los exitosos miserables que nos rodean vergonzantemente, hasta que algunos lo alcanzan y lo sufren. Pero en este cutre mundo el éxito consiste en asumir el fracaso existencial simbolizado por la muerte. Por eso el cristianismo resulta al respecto no solo una religión, sino también una filosofía radical y fundacional. Pues el sentido de la existencia es la coexistencia compartida y compasiva, como han predicado Jesús y el Buda especialmente, ayudarnos interhumanamente a sobrevivir y morir humanamente.

11.- ¿Qué aspiraciones te quedan por cumplir?
—Todas y ninguna. Ninguna porque toda aspiración acaba con la expiración mortal, y uno toma conciencia de la futilidad de casi todo. Todas porque la vida es una existencia abocada a un abismo que no te permite volarlo ni sobrevolar el mundo. Pero hablando más sencilla y filosóficamente mi gran aspiración, mi mayor aspiración, es la de descansar en paz, el descanso eterno y la paz perpetua cantada impecablemente por la vieja liturgia: requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.

12.- ¿Qué persona(s) han sido intelectualmente más importantes en tu vida y por qué?
—Una pregunta imposible, pero recopilo: mi madre por su amor, mi padre por su energía y mi tío canónigo por su cultura. Mis padres doctorales E. Coreth y G. Griesl, y a nivel propiamente intelectual Laozi, Sócrates y Jesús, Nietzsche, Jung y Heidegger, Gadamer y Durand. Pero me dejo en el tintero mis amistades que, como decía Aristóteles, son lo más necesario de la vida, y aquí me vuelvo a Austria, Portugal, Taiwan y el País Vasco.

13.- ¿Qué papel le corresponde -a tu juicio- a la mujer en el seno de la Iglesia? ¿No es paradójico que en seno del catolicismo-romano y en la ortodoxia, Iglesias que reconocen a María -mujer y madre- una posición singular en la Redención, por su proximidad a Cristo, sin embargo no se permita a las mujeres acercarse al Altar?
—Sí, esta es una de tantas paradojas religiosas y eclesiásticas. La razón estaría en el patriarcalismo tradicional, pero también curiosamente en que la mujer -las mujeres- han formado la parte más esencial o intrínseca de las religiones y del cristianismo, hasta el punto de ser calificado este como la religión de las mujeres. Sin embargo, a nivel oficial la cosa cambia debido al tema estupefaciente -estúpidofaciente- del poder masculino, que considera deficiente a la mujer al respecto. De todas formas, pienso que la única salida nueva o novedosa a la crisis de la religión y de las religiones es la entrada de la mujer masivamente a la dirección. Pero la entrada masiva de la mujer es también la clave para la posible solución de la crisis global que padecemos, ya que lo que ha hecho el hombre varón es estabilizar un modelo heroico-competitivo de capitalismo que ha desestabilizado el mundo entero. La única revolución pendiente y relevante es la revolución de la mujer con sus específico carácter, talante y talento: la cual está áun por ver y evaluar, ya que ello conlleva un resurgimiento del «ánima» (la animadidad femenina) capaz de compensar la prepotencia del «ánimus» masculino y su animosidad o belicosidad.

Epílogo poemático.-
Pendiente
AOO

Clavado en cruz gamada y amarrado
por clavos inclementes sin pretexto
duermes la muerte, Cristo, sin denuesto
mientras se aleja aquél que tú has amado.

Absorto está tu cuerpo derramado
por el espacio yerto como un texto
que impregnado de un nuevo manifiesto
se hace biblia nacida del costado.
Abierto estás, Señor, y aporticado
cubierto estás, Señor, sin que haya resto
de iniquidad al que no estés expuesto
ni de equidad o amor no condonado.

Sólo mi amor resiste a tu contrato
sólo mi desamor busca un contexto
para poder vagar aún un buen rato.

Espérame, Señor, que cierro el trato
pues que la vida que amo yo detesto
y prefiero morir justo a tu lado.

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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