El simple hecho de la imputación salpica a la imagen pública de la Iglesia española, a la diócesis de Segorbe-Castellón y, especialmente, al obispo
(José M. Vidal).- El Rector del Seminario mayor es uno de los máximos cargos de una diócesis. Un cargo de absoluta confianza del obispo. M.A.A desempeña, desde 2007, la doble función de rector del seminario mayor y menor de la diócesis de Segorbe-Castellón. Y, según cuenta hoy el diario El País, acaba de ser imputado por abusos sexuales, cuando dirigía un colegis diocesano.
El Juzgado de Instrucción número 1 de Castellón ha abierto diligencias por un presunto delito de abusos sexuales y ha llamado ya a declarar el próximo dia 28 a M.A.A. en calidad de imputado, tras haber sido denunciado.
La noticia que publica El País se basa en informaciones del Tribunal Superior de Justicia (TJS) valenciano y, según ella, la denuncia no la efectuó la presunta víctima de abusos, sino el Hospital de Castellón, donde el abusado relató su caso, ocurrido unos años atrás, cuando estudiaba en el colegio diocesano que dirigía el actual rector del Seminario.
El sacerdote imputado, que antes de ser rector de los dos seminarios de la diócesis fue párroco de Almenara, forma parte, por razón de su cargo, del consejo presbiteral y de los máximos órganos de dirección de la diócesis castellonense.
Por el momento, en el obispado guardan silencio. Según fuentes cercanas, el obispo, Casimiro López, está «profundamente consternado» y ya ha pedido todo tipo de explicaciones al rector imputado. Quiere estudiar a fondo el caso para poder tomar una decisión, que, obligadamente, tiene que ser rápida.
El prelado sabe que la «tolerancia cero» rige en estos casos y viene urgida desde Roma. También es consciente que la opinión pública pide máximo rigor y colaboración total de las autoridades religiosas con la Justicia. Y todo ello debe sopesarlo monseñor López LLorente con la debida prudencia, dado que el sacerdote, por ahora, figura sólo como imputado. Es decir, no ha sido juzgado ni sentenciado.
Pero el simple hecho de la imputación salpica a la imagen pública de la Iglesia española, a la diócesis de Segorbe-Castellón y, especialmente, al obispo, por haber designado a M.A.A. para un puesto de suma relevancia como el rectorado de los seminarios mayor y menor.



