A pesar del “escándalo” denunciado en exclusiva por RD

Juan Carlos Ortega y Florencio Sánchez, capitulares de la Legión

Junto a ellos, otros destacados compañeros de Maciel, como Garza y Corcuera

Juan Carlos Ortega y Florencio Sánchez, capitulares de la Legión
Florencio Sánchez y Juan Carlos Ortega, legionarios

Este episodio demuestra que la Legión no tiene salvación, no puede refundarse y debería desaparecer

(José M. Vidal).- Ni renovación ni purificación. En el más puro estilo de su fundador, Marcial Maciel, los legionarios de Cristo se aferran al poder. Como muestra, dos botones: Juan Carlos Ortega y Florencio Sánchez. El pasado 17 de diciembre publicábamos una foto y el cruce de cartas entre estos dos legionarios españoles, ilustrativas del infantilismo moral y del control interno de la institución. Desautorizados públicamente, los propios compañeros pedían su renuncia como capitulares, pero ambos figuran en la lista de los que van a participar en el Capítulo de la Legión que comienza el día 8 de enero en Roma.

Tal y como contamos con documentos exclusivos, el Padre Ortega mantiene una relación epistolar con una mujer romana, que comienza siendo su dirigida espiritual, para convertirse en su confesora y maestra.

Y, por prescripción del padre Florencio, el padre Ortega le manda a Anne Marie, una foto en la que aparece de rodillas y con un cartel colgado en el pecho: «Perdóneme, porque soy un irresponsable y un soberbio».

Además, le propone a la chica que lo «humille más» y que le imponga como castigo una de estas tres cosas o las tres: «Enviarte una fotografía mía imitando a Cristo humillado en la cruz, enviarte una confesión general de mis faltas contra el sexto mandamiento desde cuando era adolescente hasta ahora que soy sacerdote y durante tres meses someterme a ti como si fueras mi superiora espiritual, contándote toda mi vida personal y espiritual, y pidiéndote permisos, penitencias y consejos».


Tras la denuncia pública del caso y las presiones de sus propios compañeros, el Padre Florencio Sánchez hizo una consulta a sus superiores sobre la eventualidad de su renuncia como capitular, mientras el padre Ortega sostenía su derecho a acudir a la cita, para «exponer en el aula capitular las lagunas de formación y de autoridad» que hay en la Legión. Con dos objetivos: echar por tierra el principio todavía vigente de «proteger a la institución por encima de las personas» y de que la Legión «se gobierne como una empresa».

Y allí estarán los dos. Los capitulares españoles forman parte de los 61 elegidos de la Legión, llamados a refundar la institución creada por Maciel. En la web, que con motivo del Capítulo crearon los legionarios, aparecen sus fotos y su presentación. Con todos los honores. Al lado de los grandes lideres y compañeros de Maciel, como Garza o Corcuera.

Según algunos de sus propios compañeros, tanto la presencia de estos últimos como la de los dos capitulares españoles «empaña ya de entrada, el desarrollo del Capítulo, que podría quedarse en un mero acto de maquillaje publicitario, sin purificar la memoria ni revisar a fondo la espiritualidad y el funcionamiento de la Legión».

O, como dice otro legionario, «este episodio demuestra que la Legión no tiene salvación, no puede refundarse y debería desaparecer». Pero sus líderes no parecen estar por la labor. El Papa francisco tendrá que tomar cartas directamente en el asunto.

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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