Comunidad 'Ignacio Ellacuría'

Respuesta al cuestionario sobre la familia

"La doctrina de la Iglesia sobre la familia dista mucho del sentir de los fieles"

Respuesta al cuestionario sobre la familia
Francisco bendice a una familia en Roma Agencias

(Comunidad ‘Ignacio Ellacuría’).- La comunidad eclesial de base «Ignacio Ellacuría» de Santander ha estudiado y orado el cuestionario del papa para el sínodo de la familia y queremos compartir nuestras reflexiones tras unas observaciones previas:

1) Nos alegra que se abra una consulta sobre este tema ya que la doctrina de la Iglesia sobre la familia dista mucho del sentir de los fieles (sensus fidelium). Muchas familias viven con profundidad su fe y con frecuencia dejan a un lado, a veces con dolor, las enseñanzas oficiales de la Iglesia.

2) Nos parece que la formulación concreta del cuestionario es farragosa y no ayuda mucho a que pueda haber una reflexión abierta sobre este tema tan importante. Muchos cristianos, no familiarizados con la «jerga» eclesiástica, tienen dificultades para entender este lenguaje.

3) Nos duele que los obispos hayan dado en sus diócesis muy poca difusión a este cuestionario, aunque dicen que están muy preocupados por la pastoral familiar. ¿No será que están, más bien, ocupados en que no se cuestione su pastoral familiar?

Tras estas observaciones, pasamos a ofreceros las reflexiones que hemos hecho de una manera global, no pregunta por pregunta, al cuestionario.

La catequesis que se hace sobre la familia es doctrinaria e ideológica y se da mucha importancia al mantenimiento de unas estructuras familiares tradicionales sin superar una visión patriarcal y sin tener en cuenta realidades nuevas: familias mono-parentales, sin vínculos jurídicos, de homosexuales o lesbianas…

Estructuras tradicionales que no son necesariamente las únicas o más evangélicas; estructuras más preocupadas, a veces, de atar que de cultivar la frescura de un amor, venido de Dios, que nos hace libres y responsables. Nos da la impresión de que por un lado va la doctrina que se repite machaconamente, sin demasiada convicción, y por otro lado la vida concreta que va haciendo historia.

Nos parece muy importante la necesidad de una reflexión profunda y no partidista para desmontar un concepto interesado de ley natural que utiliza una y otra vez la Iglesia de una manera ilegítima. ¿Quién interpreta lo que es conforme a ley natural y lo que es antinatural? ¿Qué es la recta razón y quien la valida como recta? Con la etiqueta de lo natural se han cometido muchos disparates en las sociedades civiles y en las iglesias de todas las religiones.

Los encargados de velar por la recta doctrina de la Iglesia parecen tener muy claro a quién pertenece la interpretación de qué es y qué no es conforme a ley natural y cuándo algo es verdad inapelable porque proviene de la recta razón. No puede pretenderse que haya una instancia que se auto-arrogue la autoridad humano-divina para tener la última palabra sobre lo que es o no es conforme a la ley natural o a la recta razón. Esto es lo que hace con frecuencia el magisterio católico cuando habla sobre estos temas.

Esto, que parece estar en el terreno de la pura teoría, tiene grandes repercusiones en la práctica. Lo podemos ver con claridad en los siguientes ejemplos:

¿Es ir contra la ley natural y la recta razón el uso de métodos anticonceptivos, llamados por la Iglesia no naturales?
¿Es ir contra la ley natural el que se reconozca el matrimonio de dos personas del mismo sexo que se aman y quieren vivir en pareja de manera estable y con todos los derechos sociales?
¿Es contra la ley natural y la recta razón que dos personas del mismo sexo adopten una niña o un niño?

Creemos que en estos temas no se puede pensar ni obrar a la ligera; pero afirmamos que la búsqueda de lo que es bueno es una tarea que tienen encomendada todas las instituciones y personas que buscan el bien general y no es una exclusiva del magisterio de la iglesia que quiere ir más allá de lo que son sus legítimas competencias. En estos momentos el magisterio está dispuesto a aceptar algunos principios consagrados en el concilio Vaticano II como el pluralismo político y una cierta laicidad del Estado; pero no un pluralismo ético. El magisterio de la iglesia intenta apropiarse la prerrogativa de ser el intérprete de la ley natural. Esto es ilegítimo y acarrea males a la propia iglesia que se enfrenta, sin ningún derecho humano ni cristiano, a la sana autonomía humana.

Se pregunta en el cuestionario cómo viven los bautizados sus irregularidades. Nosotros nos hemos fijado en dos ejemplos que se citan: 1) la convivencia «ad experimentum» (experimental), es decir: ir a vivir en pareja antes de casarse y 2) el acercamiento de los divorciados y vueltos a casar a los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación.

Estos dos ejemplos nos muestran lo alejada que está la Iglesia oficial de la realidad, una realidad no manchada de pecado sino abridora de nuevos caminos. Caminos, en muchos casos, hacia el amor del Dios de Jesús, el Salvador. Quien ha tenido la suerte de hacer estos pasos, que en el cuestionario se llaman poco acertadamente irregulares, en comunidades cristianas fraternales lo vive sin estridencias; quien no ha tenido esa suerte carga con una cruz no salvadora o se aleja de la iglesia por no considerarla madre.

Ojalá el Sínodo sobre la familia ayude a la Iglesia, a la que pertenecemos, a desprenderse de ideologías paralizantes y poderes controladores y así poder reflejar mejor el rostro de Jesús de Nazaret, el Cristo Salvador.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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