Talla emblemática de Fernando Ortíz

Servitas, la imagen de una Dolorosa

El que es Siervo de María recibe al hacer su promesa tan solo un escapulario, como signo de identidad

Servitas, la imagen de una Dolorosa
Servitas de Málaga

Servitas es humildad, sencillez y renuncia a todo tipo de ostentación, los únicos gastos son los de cera de los cirios, y su patrimonio en enseres es escaso

(Rocío Lanzas).- Ayer amaneció como el Viernes de Dolores para la Iglesia Católica. Es el viernes anterior al Domingo de Ramos y se considera oficialmente el inicio de la Semana Santa. Un día en el cual se recuerda y conmemora el dolor y el sufrimiento de María, aquella madre que acompañó a Jesús, su hijo, en la Cruz.

Si existe una imagen que se pueda asociar a este día es precisamente la de una Dolorosa, realizada por Fernando Ortíz, el más destacado escultor de la Málaga del siglo XVIII, y autor de numerosas tallas pasionistas.

Servitas, como popularmente se la conoce, se encuentra en la Iglesia de San Felipe Neri de Málaga. Los actos se sucedieron a lo largo de todo el dia, comenzando con una eucaristía a primera hora de la mañana en honor de la Virgen y el posterior culto para que fieles y malagueños puedan contemplarla fuera del camarín de cristal.

Venerable Orden Tercera de Siervos de María Santísima de los Dolores (Servitas) de Málaga. Para remontarse al origen de esta Orden habría que trasladarse al Siglo XIII en la ciudad de Florencia, cuando una renovación intelectual y económica trajo también una reforma espiritual auspiciada por las dos grandes órdenes mendicantes, dominicos y franciscanos.

En aquel ambiente próspero, siete jóvenes laicos de la nobleza florentina, comerciantes en su mayoría, abandonaron una cómoda situación social y familiar para establecerse juntos en una vida de pobreza y caridad al servicio de los más desfavorecidos, siguiendo las Reglas de San Agustín.

De este modo nació la Antigua Orden Terciaria que a partir del Concilio Vaticano II desaparecerían como Órdenes Terceras pasando a ser Órdenes Seglares. Siglo y medio después la Orden Servita comienza a expandirse por toda Europa y en el siglo XVII llega a España en donde se van creando diversas fundaciones en las principales ciudades. Fue en 1695 cuando la Orden, de clara advocación mariana, se estableció en Málaga gracias a la intervención del Conde de Buenavista, personaje de la nobleza que en 1739 encarga a los Padres Filipenses que promuevan la fundación de dicha Orden en Málaga.

En 1741 quedó constituida y desde entonces permanece en la emblemática iglesia de San Felipe Neri sin haber dejado de dar culto desde entonces. En el año 1936, durante la guerra, la Virgen se custodió en la catedral y en el año 37 fue la única imagen que procesionó, seguida por 85.000 personas.

En mayo de 1931, tras el incendio de la parroquia se perdió la Dolorosa de Pedro de Mena con más de doscientos años de antigüedad. Una pérdida irreparable por la belleza de la talla, por su autoría y por ser la depositaria de la historia de la Orden pero se salvó la talla de Fernando Ortíz, que representa en la actualidad uno de los mayores referentes de la imaginería procesional de la Semana Santa malagueña.

Actualmente Servitas no pertenece a la Agrupación de Cofradías y su peso en el mundo cofrade es casi inexistente, por tanto no recibe ningún tipo de subvención. A su paso por la tribuna oficial durante el recorrido por las calles de la ciudad, no piden la venia, Servitas invita a que se les acompañe en el rezo de la Corona Dolorosa. En la Orden no existe la figura de hermano mayor, sino prior, no se hacen votos sino promesas.

El que es Siervo de María recibe al hacer su promesa tan solo un escapulario, como signo de identidad. Servitas es humildad, sencillez y renuncia a todo tipo de ostentación, los únicos gastos son los de cera de los cirios, y su patrimonio en enseres es escaso. En la procesión del Viernes Santo solo hay penitentes vestidos con sencillas túnicas y caperuzas negras, y portadores del trono con levita como en el siglo XIX.

Durante su recorrido en la madrugada del viernes al sábado, no hay música, son oraciones, una oración similar al rosario en la que se meditan los siete Dolores de la Virgen, ni tampoco hay luces, son velas y cirios unidos a modo de antorcha. No hay aplausos, hay recogimiento porque la devoción de quienes acompañan a Servitas parte del silencio y de la oración. Sólo es posible apreciar la imagen de una Dolorosa vestida de riguroso luto mientras se oye el murmullo de los rezos.

Es difícil poder expresar el sentimiento que produce la oscuridad de la noche más silenciosa de Málaga. Es una madrugada larga en una ciudad a oscuras. Como diría Gonzalez Anaya en su libro, “Las vestiduras recamadas”….en la calle se apagan todas las luces. En el cielo azul de la noche brilla esplendente plenilunio. Sordo tambor. Llamas de cera. Cofrades fervorosos con negros hábitos. Escapularios de María, siervos de la Virgen, terciarios reverentes que se deslizan…que abren un surco en el silencio…

(Mi agradecimiento personal a José Trujillo Garrido, Siervo de María y consejero de enlace entre la Orden primera y las Órdenes Seglares de Andalucia)

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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