Pedro Miguel Lamet

El funambulista de Dios

Los peores son los más fieles, los rigoristas y ultraconservadores de dentro

Francisco puede estar cansado, porque si no, a su edad, no sería un ser humano. Pero su espíritu es libre. Por dentro no teme a nadie, ni a las metralletas de los mafiosos, ni los inmovilismos de los “católicos de toda la vida”

(Pedro Miguel Lamet).- Liu Ming, el médico chino del Papa que le atendió y devolvió la salud cuando éste era arzobispo de Buenos Aires, anda preocupado. Y es para estarlo. Pero no sólo por la inhumana agenda del pontífice, que rebasa con mucho las fuerzas de un hombre de setenta y ocho años, sino porque Francisco, además de su carisma sacerdotal, tiene vocación de funambulista. Sus saltos, piruetas verbales y últimas denuncias confirman los altos riesgos que asume y acabarían con los nervios de cualquiera.

Los mafiosos de Calabria ya han respondido a su pública excomunión, manipulando una imagen de la Madonna -¡pobre aldeana de Nazaret!- que hicieron reclinar ante el domicilio de un famoso capo de la Ndrangheta en un pequeño pueblo de Reggio Calabria, escenario de una sangrienta guerra de clanes.

O el boicot a la misa en la cárcel Mamertina de 200 presos de la Mafia. Y es que, ya se sabe, en Italia hasta el crimen organizado pretende el agua bendita de la Iglesia. Con todo parece, ojalá, que de momento los mafiosos no se atreverán a más, aunque solo sea por la popularidad mundial del papa Bergoglio.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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