David López Royo

Avanzar en el equilibrio social

Superar la confrontación y construir desde el encuentro

Avanzar en el equilibrio social
David López

Implicarse para descubrir que en el mundo pueden hacerse proyectos creíbles y diferentes

(David López, director de El Correo de Andalucía).- 31 de agosto de 2014. Concluye un mes y comienza otro. ¿Diferencia? ¿Repetición? ¿Continuación? ¿Confianza? ¿Esperanza? ¿Cordura? Qué interrogante es el que más nos puede llamar la atención.

Septiembre es el mes en donde todos, sin excepción, nos ponemos en un punto de partida. Estamos en el cajón que nos ha tocado para comenzar la carrera. Unos lo pueden hacer más entusiasmados, otros menos y la gran mayoría no tiene más remedio que aceptar estar en la carrera; pero sin entender muy bien para qué sirve estar apuntados en la misma.

Estos últimos pueden preguntarse sobre la diferencia existente con el mes de septiembre del año 2013. Miran a su alrededor, se miran a ellos mismos y no perciben ningún cambio. Son los desempleados que la situación económica ha ido generando. Por ende repiten y continúan. No tienen confianza y van perdiendo la esperanza poco a poco. No, no quiero ser pesimista, expongo una realidad, no vaya a ser que nos olvidemos de que existen muchas personas en régimen de continuidad.

Los que están menos entusiasmados, pero han logrado reinaugurar en sus vidas una pequeña luz, comienzan a percibir que no han repetido, que algo se ha movido y que sienten que han superado la racha de la continuidad. No tienen confianza, pero poco a poco comienzan a soñar; sienten que hay algo de esperanza.

Los entusiastas, a pesar de las dificultades y de las situaciones difíciles que pueden vivir, saben descubrir en cada detalle la diferencia rompiendo con repeticiones, arrinconando todo aquello que suponga continuidad negativa, siempre intentan descubrir que la confianza es posible, y no pierden la esperanza.

Cada cuál puede situarse en donde considere oportuno. Pero una vez situados, veamos qué podemos hacer. Efectivamente, no he hecho referencia a la cordura, ¿lo han notado ustedes?

Independientemente de nuestra ubicación, que conlleva: a) una parte experimental porque la realidad económica nos afecta y nos limita tanto para bien o para mal; b) otra parte emocional convirtiéndonos en personas que terminan haciendo lecturas determinadas sobre lo que ocurre a nuestro alrededor; c) y una pequeñísima dimensión para el espacio de la razón que es el único apoyo para poder situarnos en el punto justo de la realidad; todo debería estar tamizado por la cordura. Alcanzar el equilibrio social debería ser la meta de todos aquellos que nos hallamos en los cajones de la carrera que va a comenzar.

La cordura debería ayudarnos a avanzar en el logro del equilibrio social. Perder el equilibrio supone caer al vacío. La caída libre sin ninguna red que nos reciba supone desaparecer.

Estamos tan inmersos en nosotros mismos, situados en los cajones de salida para la carrera, que la misma puede convertirse en una terrible limitación para nuestras vidas porque nuestro espacio de relación se mueve exclusivamente entre los puntos a) y b).

Conviene, por tanto, de vez en cuando mirar y observar qué pasa a nuestro alrededor más allá de nuestra posición y situación en la carrera.

Esta semana, el Papa Francisco, ha nombrado arzobispo de la Arquidióceis de Madrid a Monseñor Carlos Osoro. En cuestión de segundos, los medios de comunicación han escrito sobre él y sin quererlo ni pretenderlo se ha sumado a la carrera que comienza este septiembre; por otra parte no podía ser de otra forma, él es ciudadano de España y por lo tanto forma parte de los participantes que quieren llegar a la meta.

Independientemente de la situación personal en la que cada cuál se ubique, me gustaría reseñar algunos puntos que él ha escrito en la carta que ha dirigido a su nueva Diócesis; puntos que, por otro lado, pueden ser referentes para el conjunto de la sociedad. En los cajones de salida estamos todos, sin excepción.
Su carta habla de:

1) Compromiso: «Como los primeros cristianos, deseo vivir junto a vosotros la valentía apostólica que viene dada por el Espíritu Santo: anunciar a Cristo, llevar hacia delante la Iglesia, hacer perceptible la maternidad fructífera de la Iglesia será mi pasión. Quiero y deseo acercaros la Palabra de Jesús que va al corazón porque es palabra de amor, es bella, lleva amor y nos hace amar».

2) Servicio: «Sabéis muy bien que la misión no se limita a un programa o a un proyecto, es compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo que tiene dos salidas: el encuentro con el Señor y el encuentro con los hombres para anunciarle a todos siendo servidores llenos de misericordia. Valientes para rezar y para salir en medio del mundo a anunciar el Evangelio. La evangelización hay que hacerla de rodillas: escuchando al Señor, caminando juntos en fraternidad, llevando la Palabra de Dios en el corazón y dejando que salga de nuestra vida, caminando siempre con la Iglesia».

3) Reconocer la realidad social, estar muy cerca de todos y de animar a los cristianos a construir una sociedad diferente: «A todos los fieles laicos que sois la mayoría del Pueblo de Dios y que sobresalís por la fuerza misionera del Bautismo. Juntos estamos llamados a anunciar el Evangelio: en la cultura, en la familia, en el trabajo, en los medios de comunicación social, en el deporte, en el tiempo libre, en la animación del orden social, en la vida pública. En Madrid hay muchos inmigrantes, los cristianos tenemos que hacer ver y gustar que nadie es extranjero en el Pueblo de Dios, todos somos hijos de Dios y por ello hermanos de todos los hombres. Hagamos nuestros los sueños de Dios: crezcamos en la gracia y en la fuerza que nos viene del Señor a pesar de nuestra debilidad: Él va delante».

4) Justicia Social : «Quiero tener un recuerdo especial por los que están sufriendo más, entre ellos quiero recordar a los enfermos y a quienes están sin trabajo, que afecta a tantos jóvenes y familias. El trabajo forma parte del plan del amor de Dios, es un elemento fundamental para la dignidad de la persona humana, el trabajo nos unge y nos colma de dignidad, nos hace semejantes a Dios, da capacidad para mantenerse a sí mismo, a la familia y hace crecer y desarrollarse a un pueblo. Siempre y juntos, tenemos que buscar movernos por criterios de justicia social y no por concepciones economicistas».

5) Superar la confrontación y construir desde el encuentro: «La versión del hombre que nos da el Señor tiene tal fuerza de transformación del corazón y de todas las realidades en las que nos movemos, que tenemos que ser valientes para hacerla presente. Tengamos pasión por crear la cultura del encuentro».

6) Implicarse para descubrir que en el mundo pueden hacerse proyectos creíbles y diferentes: «Os invito a tener el atrevimiento de decir en este mundo que es bueno ir con Jesús, seguir a Jesús, escuchar su mensaje, salir de uno mismo y sentir y hacer percibir la alegría de ser cristiano, pues creemos en el Resucitado que ha vencido el mal y la muerte, nos hizo pasar de la muerte a la vida. Y hay que jugarse la juventud por grandes ideales, entre ellos por hacer presente la Vida. Esta apuesta hace grande el corazón, de tal manera que así en él entran todos los hombres. No os encerréis en vosotros mismos, pues de esa manera ocultamos todo lo que el Señor ha puesto en nuestra vida y contagiamos esa enfermedad grave que afecta a nuestro mundo y que en alguna ocasión yo he llamado la enfermedad de las tres D (desdibujamiento del ser humano, desesperanza y desorientación). No tengáis miedo de soñar con cosas grandes. Dejaos acompañar por Jesucristo. ¡Qué vida más novedosa con esta compañía! Nos lo dice el Señor en el Evangelio (cf. Mt 35,31-46): socorriendo al prójimo hambriento, sediento, extranjero, desnudo, enfermo, encarcelado, sin esperanza, sin trabajo, sin horizontes, sin familia, sin saber el camino».

Tenemos como ejemplo a un corredor que vive en nuestra sociedad. Un servidor que nos propone seis puntos para avanzar en la carrera de la vida y llegar a la meta del equilibrio social. Tomemos de estos seis puntos aquello que, desde la razón, nos pueda ayudar. Razonemos. Razonando seremos capaces de avanzar. Es la única manera de no repetir lo que estamos haciendo, de no continuar insistiendo en los puntos que debilitan nuestra convivencia, de no dejarnos arruinar por desconfianza y generar confianza para entendernos entre nosotros, de sembrar el mundo de esperanza con el fin de poner en pie proyectos amparados en la convivencia y de hacer que la cordura sea el común denominador de nuestras vidas. ¡Trabajemos juntos!

Probablemente nos conviene a los ciudadanos alejarnos de los referentes políticos de vez en cuando y acudir a referentes sociales que han construido una vida al servicio de los demás. Tengamos en cuenta que en los cajones de salida de la carrera que vamos a comenzar este septiembre -mañana- existen muchas personas anónimas que pueden ser un rayo de luz. Don Carlos Osoro puede serlo para todos aquellos que, siendo cristianos o no, desde la razón queramos dialogar.

La próxima semana escribiré sobre el objetivo de querer dialogar referido a cómo entienden los partidos políticos este hecho en relación con el electorado. Estamos próximos de unas elecciones autonómicas en Andalucía. Esto es lo que se percibe y ya nos hemos puesto a calentar motores para los procesos electorales que se desarrollarán en el año 2015. Son acontecimientos que forman parte de la carrera que mañana comenzamos.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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