Nuevo informe del Servicio Jesuita para los Refugiados

«La UE no está cumpliendo sus propias normas sobre libertad y derechos humanos»

"Rescatados ¿y luego qué? Los que buscan protección se quedan atrapados en Sicilia"

No podemos simplemente centrarnos en la seguridad fronteriza. Tenemos la obligación internacional de desarrollar sistemas de asilo justos y eficaces en Europa que protejan realmente a la gente y le ayuden a reconstruir su vida

(SJR).- Las entrevistas realizadas a migrantes atrapados en el sur de Italia muestran como los sistemas de acogida europeos han fracasado a la hora de defender los principios de dignidad humana, hospitalidad y justicia. Estas son las conclusiones de un nuevo informe del Servicio Jesuita a Refugiados.

​​
El informe Rescatados ¿y luego qué? Los que buscan protección se quedan atrapados en Sicilia, presentado hoy en Bruselas, pone de manifiesto que las garantías de unas normas básicas de asilo y acogida, previstas en el tan publicitado Sistema Europeo Común de Asilo, siguen siendo una excepción.

Por encima de todo, el informe pide una mayor solidaridad intraeuropea para financiar unos mínimos servicios básicos de recepción y los procedimientos de asilo, así como las operaciones de búsqueda y rescate.
​​
Entre 2007 y 2013, si bien la UE asignó unos 700 millones de euros para apoyar los procedimientos de asilo, destinó casi 1.820 millones de euros al control de fronteras.

Un año después de que unos 400 inmigrantes se ahogaran frente a las costas de Lampedusa, el operativo italiano de búsqueda y rescate, Mare Nostrum, ha salvado más de 140.000 vidas. Pero no ha hecho lo suficiente para satisfacer las necesidades básicas de los solicitantes de asilo en Europa, ni por parte de Italia ni por parte de sus colegas de la UE.

«Estamos salvando a gente en el mar porque es lo que hay que hacer», dice máximo responsable de políticas del JRS Europa, Stefan Kessler. «Entonces, ¿por qué castigarlos por solicitar asilo? No tiene sentido. La UE no está cumpliendo con sus propias normas sobre libertad y derechos humanos».

Las voces de las personas que han huido de conflictos y persecuciones en países como Afganistán, Pakistán o Nigeria hablan alto y claro en el informe. Se sienten totalmente excluidos de la vida italiana y sujetos a largos y complejos procedimientos administrativos.

«Vinimos aquí para tener libertad, no hemos venido aquí para encontrarnos con más problemas, para vivir encerrados en un lugar aislado donde no sabemos nada, porque este lugar está… prácticamente en un bosque», dice Marcel, un residente de Centro de Acogida de Solicitantes de Asilo (C.A.R.A, por sus siglas en italiano) de Mineo, donde viven 4.000 solicitantes de asilo en pleno campo siciliano.

«Me dolían los huesos. Todavía tengo dolores de espalda de dormir en la calle. Dormí sobre un cartón sin mantas ni sábanas», cuenta Kofi, cuya esposa y dos hijos se ahogaron al intentar reunirse con él en Europa. La experiencia de Kofi en el centro de recepción era tan mala que decidió ir a Suiza sin documentos. Al poco tiempo lo detuvieron y lo enviaron de vuelta a Italia.

El director del JRS Europa, Michael Schöpf SJ, dice: «Simplemente escuchando a los inmigrantes, personas que lo han sacrificado todo para ponerse a salvo, se ve que las políticas nacionales y europeas no han conseguido respetar su dignidad, crear oportunidades de empleo o ayudar a su integración en las comunidades locales».

«Este informe debería ser una llamada de atención a todo aquel que lo lea», añade Schöpf. «No podemos simplemente centrarnos en la seguridad fronteriza. Tenemos la obligación internacional de desarrollar sistemas de asilo justos y eficaces en Europa que protejan realmente a la gente y le ayuden a reconstruir su vida».

Por favor, baje su copia del informe desde www.jrseurope.org o https://en.jrs.net.

 

 

Te puede interesar

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído