Antonio Aradillas

Ante el nombramiento de Celso Morga

¿Por qué precisamente un obispo - otro más- del Opus?

Ante el nombramiento de Celso Morga
Antonio Aradillas, columnista

¿Por qué el pueblo de Dios tiene que enterarse de estas noticias por los medios de comunicación?

(Antonio Aradillas).- Gracias a la sensibilidad profesional y eclesial de RD fue posible adelantar la noticia del nombramiento de Mons. Celso Morga, hasta ahora Secretario de la Congregación del Clero, en la Curia Romana, como arzobispo coadjutor de Mérida- Badajoz, que en su día sustituirá en la sede a Mons. García Aracil.

El nombramiento de cualquier obispo, en el ya tan anhelado replanteamiento de la teología y praxis de las iglesias locales, con énfasis para su proyección en la extremeña, suscita preguntas de cuya correcta contestación dependerá en gran parte su recibimiento pacense y la efectividad de su ulterior misión pastoral.

. ¿Pero todavía ha de considerarse normal, educado y hasta legítimo que sacerdotes y laicos, el pueblo de Dios, tenga que enterarse de estas noticias por los medios de comunicación, al igual que le ocurre con otras, de las que jamás se sentirá responsable directo? ¿No se descubrió, ni se pensó en poner en práctica, procedimientos tan sagrados, y provechosos para la Iglesia, como los que harían intervenir en el nombramiento- elección de sus pastores, al clero, instituciones religiosas, seglares y aún a obispos cercanos?.

¿Es posible que para salvaguardar tan inhóspito, ofensivo e inculto sistema «dedocrático», algunos -interesados en ello-, intenten recurrir a argumentos tales como el de que la democracia no tendrá jamás cabida en la Iglesia, por lo de la «teocracia», cuando tal alusión resulta incoherente, marchita y teológicamente inane? ¿No se deberá la gravísima crisis de mediocridad que padece el episcopologio precisamente al sistema y a los criterios seguidos en la selección de los aspirantes, invocando además para su justificación la presencia del Espíritu Santo, involucrándolo con rúbricas, sellos y firmas curiales?

. ¿Y por qué precisamente a la archidiócesis de Mérida- Badajoz le va a corresponder ahora un pastor riojano, después de haberle correspondido un valenciano, que procedente de Jaén, sigue todavía al frente de la misma? ¿Es que en la nómina de los sacerdotes extremeños no se registran nombres y apellidos con similares, y aún más «preclaras», preparación y condiciones episcopables»? ¿Es de superior calidad el vino con Denominación de Origen «Rioja», que el de, por ejemplo, el de «Tierra de Barros», el jamón ibérico que los productos hortícolas de la Ribera del Ebro, con la formación- cultura- incultura religiosa y humana de los habitantes de una y otra Comunidad Autónoma, suficiencias y carencias?¿ Son los personajes representativos de ambas Comunidades, por ejemplo, Francisco Pizarro y el prohijado General Espartero, con sus respectivos corceles, «santos y señas» de identidades colectivas, necesitadas de ser evangelizadas?

. ¿Enriquecen las mismas leyendas piadosas los tramos riojano del Camino Francés de Santiago, que los del Mozárabe, o Vía de la Plata, a su paso por Extremadura? ¿No anduvieron por uno y por otro, y atendieron a sus peregrinos, los monjes riojanos, al igual que los franciscanos de San Pedro de Alcántara, y legendariamente, el mismo Apóstol en persona, en cuya sede emeritense del arzobispo Mausona, sucesor de «Fidelis», en tiempos del visigodo rey Leovigildo, tomara un día posesión y título el todopoderoso compostelano Diego Gelmírez?

.Y, además de riojano, ¿por qué precisamente un obispo – otro más- del Opus? ¿Les falta, o les sobra, razón, a quienes, aspirantes o no, a obispos o a arzobispos, les asalta la tentación de que un buen camino para la consecución de la mitra, de modo similar a como, al paso que vamos, acontecerá en el «nomenclator» oficial de los santos, la pertenencia y el compromiso con la espiritualidad del sodalicio, garantizará algún día la consecución de sus propósitos y aspiraciones de perfección?¿No se dan ocasiones de que se prodiguen en demasía susceptibilidades sobradamente documentadas, que las avalen, sin tener que correr riesgos de equivocarse? ¿Imprime, o no imprime, carácter la pertenencia a la Obra? ¿Son y ejercen, antes o después, de sacerdotes, obispos y de cristianos en general, que miembros del movimiento- organización, en sus distintas esferas y modalidades? ¿Es que la Iglesia sigue tan necesitada de encarnar posiciones de conservadurismo, con las que se identifican -¡y de qué modo¡-, determinadas corrientes eclesiales, y no otras, definidas e inspiradas por el progresismo? ¿Es más o menos cristiana una tendencia que otra?

. El nuevo arzobispo- coadjutor de Mérida- Badajoz procede de la Curia Romana. Es este un dato de extraordinario interés pastoral a tener en cuenta por los diocesanos. Su responsabilidad directa sobre unos 400,000 sacerdotes católicos, como Secretario de la Congregación del Clero, le habrá abierto de par en par las puertas para el conocimiento de la pésima situación sacerdotal que se registra hoy en España, en donde la nómina clerical la han desmochado los años, las desconfianzas en, y con, la jerarquía, incomprensiones, intransigencias y aburrimientos, hasta haber traspasado ya el descenso de vocaciones las gamas de todas las líneas rojas posibles.

.Con algunas experiencia directamente pastorales en Argentina y en Roma, su preparación, docencia y actividad entre cánones, con expresas referencias para los Tribunales Eclesiásticos, en los que actuó como juez, son también elementos dignos de atención para barruntar con sensatez y equilibrio algunas líneas del ministerio pastoral a seguir por el nuevo obispo, pudiendo asegurar nosotros que, si alguna tarea en la Iglesia reclama urgente revisión, re-fundación, a la luz de la transparencia, del servicio y de la actividad religiosa, es la misma concepción y administración de la justicia sacramental referida al matrimonio canónico, tal y como se columbra en el desarrollo del Sínodo sobre la familia.

. Un apasionante ministerio pastoral en la bendita tierra extremeña, en la que por cierto, y por su alta significación religiosa, habrá tomado ya plena y comprometida – no diplomática-, conciencia el ex arzobispo titular de «Alba Marítima», de su contribución necesaria para corregir el desafuero autonómico – también eclesiástico- que supone el hecho paradójico e irrazonable de que su patrona, la Virgen de Guadalupe tenga que seguir perteneciendo administrativamente «por los siglos de los siglos», a la archidiócesis de Toledo, y a su arzobispo, otrora ejerciente como » Primado de España».

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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