Publica "La búsqueda de la armonía en la diversidad"

Victorino Pérez: «El Concilio supuso una apertura insólita en la historia de la Iglesia, que muchos entendieron y otros no»

"Francisco podría convertirse en el Papa más comprometido con el diálogo interreligioso"

Victorino Pérez: "El Concilio supuso una apertura insólita en la historia de la Iglesia, que muchos entendieron y otros no"
Cictorino Pérez Prieto

El encuentro es más fácil a nivel de base que a nivel de jerarquías. Pero no hay nada imposible si se parte del respeto de las diferencias

(Joaquín García de Dios, sj)- Y de nuevo, un libro de Victorino Pérez. Porque ya van muchos, creo que más de veinte. Pero éste es nuevo: La búsqueda de la armonía en la diversidad. El diálogo ecuménico e interreligioso desde el Concilio Vaticano II. Con todo su proceso: La pre-idea (¿Y si escribo sobre esto?), la decisión (¡A por él!), la gestación: elaborar, pensar, investigar, comprobar, formular, puntualizar, perfilar, consultar… y finalmente el parto y la alegría del libro nacido ¡Qué trabajo más admirable has hecho!….

Y ahora a ocuparse del libro. Al ir leyendo tu libro, Victorino, me han surgido unas preguntas que me gustaría hacerte.

¿Por qué se te ocurrió escribir sobre el tema de este libro y por qué creíste que éste era el momento más indicado para hacerlo?

– El tema de mi último libro es una vieja preocupación mía. Llevo muchos años interesado y trabajando en el diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural. Fue el tema de mis tesis doctorales en Teología (en la Universidad Pontificia de Salamanca) y Filosofía (en la Universidad de Santiago de Compostela), sobre la teología interreligiosa y el pensamiento intercultural de Raimon Panikkar. Pero todas estas inquietudes, investigaciones y reflexiones mías esperaban el momento de ponerse en un libro y ofrecérselo a los posibles lectores; esperaban su kairós. Y la ocasión fue una conferencia que di en el año 2013 en el Centro Loyola de Pamplona, de los jesuitas, en un ciclo de conferencias con ocasión de la celebración de los 50 años del Vaticano II. Éste fue el momento oportuno, sorprendente y no programado. Momento necesario que consolidó un proyecto hermoso y conflictivo a un tiempo; ya lo estoy experimentando intensamente en ambos sentido, pues me ha dado muchas alegrías y algunas críticas…

¿Por qué un título elaborado cuidadosa y hasta literariamente con tres palabras supongo que claves: Búsqueda. Armonía. Diversidad?

– Los seres humanos somos diversos: iguales, pero diferentes, en lengua, cultura, religiones… Así nos hizo nuestra historia también diferente. Contrariamente a lo que piensan algunos, esta diversidad no sólo no es mala, sino que es buena, a pesar de las dificultades que supone: Es buena la unidad de todos los seres humanos, como hermanos e hijos de un mismo Padre/Madre (Dios, Yahveh, Allah, Brahman…). Pero es malo el intento de uniformidad, de eliminar esa diferencia e intentar imponer nuestra verdad. Lo que necesitamos es buscar la armonía en esa diversidad que nos enriquece y complementa… Y buscarla siempre en un proceso inacabado, con paz y justicia. Porque todos somos uno y distintos: la realidad es no-dual, como muestra el riquísimo concepto oriental de la no-dualidad, que el pensamiento hindú llama desde hace siglos advaita.

El subtítulo también necesita tu glosa cualificada. Diálogo. Ecuménico. Interreligioso. Y la determinación temporal: desde el concilio Vaticano II. ¿Qué ha pasado o está pasando en ese tiempo?

– Es importante una precisión del subtítulo, sobre todo para quien no está mucho en este lenguaje: El libro trata del diálogo ecuménico, el diálogo entre hermanos/as cristianos/a, del diálogo interreligioso, que realizamos con hermanos/as de otras religiones; pero sin olvidar el necesario diálogo con los hermanos/as que no tienen religión, de lo que me ocupo también en la primera parte del libro y volvía a recordarme J.I. González Faus en una larga recensión y debate sobre el libro, aparecida en el último número de Actualidad bibliográfica de Filosofía y Teología. El libro se ocupa sobre todo del diálogo interreligioso en los últimos años y en la actualidad, con algunas propuestas nuevas.

También es importante la determinación temporal: desde el Concilio Vaticano II, un evento fundamental que marcó un antes y un después en este diálogo, tanto para los católicos como para el resto del mundo. Pablo VI lo definió «el concilio del diálogo» y K. Rahner lo llamó el «principio del principio» hacia una «Iglesia mundial», «la transición de la Iglesia hacia el futuro». Juan XXIII quiso que fuera un auténtico Pentecostés renovador de la Iglesia. Frente al concilio de Trento (400 años antes), el Vaticano II no nació con una actitud de rechazo contra nada, sino de acogida al mundo moderno; para «abrir las ventanas» al mundo, con el que estaba tan enfrentada la Iglesia. Apertura a los hermanos/as de otras confesiones cristianas, a los hermanos/as de otras religiones y a los que no tienen religión. Una apertura insólita en la historia de la Iglesia, que muchos entendieron y acogieron con gozo y otros no.

Según tu comprobación y experiencia personal, ¿cuáles son las confesiones religiosas o equivalentes, que están demostrando interés serio y participación por este diálogo y cómo lo están demostrando? (musulmanes, católicos, ortodoxos, budistas, evangelistas, indefinidos… ¿Cuáles son los puntos en que los acuerdos son más fáciles y cuáles son, en cada una de ellas, los que están funcionando como las dificultades insalvables?

– Este diálogo se está dando hoy de todos con todos… Como refleja el libro, por parte de la Iglesia católica ya desde los primeros tiempos del Concilio y el postconcilio: La creación de los tres secretariados para el Diálogo ecuménico, para el Diálogo interreligioso con las religiones no-cristianos e incluso para el Diálogo con los no-creyentes. Se levantaron las excomuniones mutuas entre Roma y Constantinopla (encuentros entre Paulo VI y el Patriarca Atenágoras); el Primado de Inglaterra, Ramsey, visita al Papa y Paulo VI viaja a Ginebra para un encuentro con las iglesias de la Reforma, etc. Se intensificó el diálogo con las religiones no cristianas y con el mundo secular moderno, subrayando la importancia de la libertad religiosa… Finalmente, Francisco podría convertirse en el papa más comprometido con el diálogo interreligioso en tiempos recientes: La globalización -ha dicho- no debe ser como una bola de billar, con una superficie uniforme, sino que debe ter «la figura de un poliedro, donde todos se integran, pero cada quien mantiene su peculiaridad que, enriquece las otras». «Tenemos que caminar unidos en las diferencias: no existe otro camino para unirnos», dijo. Incluso… «No existe un Dios católico. Existe Dios, nuestro Padre». E incluso: «El proselitismo es una gran estupidez… lo que hay que hacer es conocerse y escucharse», aunque también hay que saber hacerlo desde nuestras identidades, como recordó en su reciente visita a Corea…

Acerca de cuáles son las confesiones religiosas o equivalentes, que están demostrando interés serio y participación por este diálogo, a nivel mundial, se multiplicaron en las últimas décadas los encuentros convocados por distintas confesiones cristianas y otras religiones, conformando distintas organizaciones mundiales: Consejo Mundial de las Iglesias, Parlamento Mundial de las Religiones, Consejo Mundial Interfes… Yo mismo he participado, e incluso organizado en los últimos diez años encuentros de diálogo ecuménico e interreligioso, sobre todo con musulmanes y judíos…

En lo ecuménico los acuerdos entre la Iglesia católica y las demás iglesias son cada vez mayores, pues se parte de que los cristianos tenemos en común, la fe apostólica (el Evangelio, los credos de los primeros siglos, la fe en el Dios trinitario y en Jesucristo salvador…), no de lo que nos separa…

En el diálogo con otras religiones, el encuentro se está realizando tanto a nivel de praxis ética (trabajo por la justicia y la paz…) como espiritual (oración)… En ambos casos, el encuentro es más fácil a nivel de base que a nivel de jerarquías… No hay nada imposible en el encuentro si se parte del respeto de las diferencias…

Me ha llamado especialmente la atención el capítulo 2.2. del índice de tu libro. Precisamente por las características de la palabra «diálogo». El diálogo «interpersonal» ¿también es aplicable cuando los dialogantes no son persona a persona sino grupos, asambleas, confesiones religiosas? Y ¿por qué sin olvidar a los pobres y las mujeres y no empezar en primer lugar por los pobres y las mujeres?

– Esta última cuestión es muy importante, y estoy completamente de acuerdo con lo que dices; pero la realidad es que los pobres y las mujeres estuvieron habitualmente ausentes en el diálogo interreligioso en los primeros tempos de éste, y aún lo están bastante; es un tema que empieza a solventarse ahora…

Respecto a lo primero, el diálogo interpersonal puede hacerse persona a persona y comunidad a comunidad… siempre que éstas sean grupos de personas reales, sino es un artificio abstracto…

¿Podrías imaginar este diálogo a nivel personal, de calle o de encuentros espontáneos con las personas con las que tratamos? ¿Hay que estar especialmente preparados o predispuestos para buscarlo y aceptarlo? ¿Cuáles serían las condiciones indispensables?

– Aunque no se necesita una especial preparación para ese diálogo, pues no es tanto cosa de «especialistas» sino sobre todo de la gente corriente, ese diálogo sí necesita una actitud, una predisposición particular de las personas y los grupos que habitualmente no existe entre nosotros: actitud de diálogo con el diferente. Algo tan natural como el encuentro espontáneo que tuve en tantas ocasiones.

Estas condiciones podrían resumirse en:
· Reconocer humildemente que somos seres inacabados, en proceso, y necesitamos de los otros y del Otro… El otro no es mi enemigo, sino el hermano que me enriquece.
· Reconocer el valor de cada religión como proyecto de salvación.
Se trata de «comprender» en el sentido de la palabra inglesa: under-standing («estar debajo»), abajarse ante el hechizo del otro.
· Pero también, que ninguna religión puede pretender tener toda la verdad, ni agotar la manifestación de lo sagrado y de la salvación.
· Esto supone la necesidad de un diálogo constante (diálogo-dialógico) en el que entren no sólo las cuestiones expresamente religiosas, sino también las seculares: liberación, ecologismo, pacifismo, feminismo.
· Y, en fin, la necesidad de abrirse a la riqueza de otras lenguas, parte indisoluble de esas culturas y religiones diferentes.

¿Qué está pasando en Galicia? ¿Existen síntomas de este diálogo ecuménico e interreligioso o síntomas de resistencias o reticencias o ausencia total de la realidad de este diálogo?

– La realidad galega es aún muy pobre en lo que se refiere al diálogo interreligioso. Hubo y hay algunos intentos, sobre todo en el terreno del ecumenismo, pero cada uno anda a lo suyo… incluso los católicos progresistas, que no tienen casi relación con otras confesiones y religiones. Intentó cubrir este vacío el último número de la revista Encrucillada, que se hizo precisamente a sugerencia mía, y en el que iba un artículo mío, otro de un musulmán de A Coruña (Raed) y otro de un lama tibetano (Tritul Rimpoché). Hablo en él de la necesidad de pasar de la ignorancia, el enfrentamiento y la desconfianza, al conocimiento y la acogida cordial del otro. Este diálogo es importante porque el pluralismo religioso en Galiza es un hecho real cada vez mayor. Sólo en el corto espacio de mi barrio coruñés de Agra del Orzán, cerca del templo de la parroquia de San Antonio están: la Iglesia Episcopal de la Santa Cruz (anglicana), la de San Juan Crisóstomo (ortodoxa), una iglesia baptista y varias iglesias evangélicas más, el Ejército de Salvación, el salón del Reino de los Testigos de Jehová… y un poco más abajo una sinagoga judía y la mezquita musulmana. Ojalá mi libro sirva para ayudar a ese diálogo, y que superemos las desconfianzas.

Y para finalizar, una pequeña muestra de tu experiencia personal. ¿Cuáles son las características de los encuentros interreligiosos a los que asistes y en los que participas?

Mi experiencia personal con respecto a este diálogo es habitualmente muy positiva, tanto a nivel ecuménico como de diálogo con otras religiones. La última y gratísima experiencia personal fue la semana de Pascua, que pasamos mi mujer y yo con unos amigos suecos, de la Iglesia Luterana Sueca: él pastor, ella pastora… No encontramos ninguna de las dificultades insalvables que parece que otros ven frecuentemente. Tanto en este caso como en otros en los que he participado, aunque no coincidamos plenamente, el encuentro siempre fue magnífico… Incluso, en una ocasión hace años, compartiendo mesa en unas conferencias con una musulmana especialista en hermenéutica coránica, yo hablé de la Trinidad cristiana; y al finalizar me dijo: Si eso es el Dios cristiano, yo no tengo problema en aceptarlo… ¡Parece que tuve menos problema con ella que con otros teólogos cristianos!
En fin, en nuestra casa estuvieron en diferentes ocasiones cristianos/as de otras confesiones, musulmanes/as, sufíes, budhistas… Hablamos, compartimos, rezamos juntos… sin ninguna dificultad. As veces siento con pena no encontrar los espacios adecuados para compartir todo esto en mi sociedad, ni siquiera en mi comunidad, por no encontrar una sensibilidad al respecto.

 

 

Quiero acabar con un agradecimiento personal muy sincero y amistoso por el regalo que nos has hecho a todos con tu libro, que invito vehementemente a leer; gracias particularmente por tu profesión personal de fe cristiana con la que cierras esta obra. Eso no se puede glosar. Sólo admirar y agradecer. ¡Muchas gracias!

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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