Mucho más centrista y centrado

El ‘Católicos y Vida Pública’ en la estela de Francisco

Ha dejado de ser aduana, para pasar a ser casa abierta

El 'Católicos y Vida Pública' en la estela de Francisco
Carlos Romero y Rafael Ortega, responsables del Católicos y Vida Pública

Los que, antes, lo consideraban como algo suyo, protestan y lanzan anatemas y excomuniones. Les han quitado su caramelo

(José M. Vidal).- Es ya una marca consolidada y de prestigio. De la mano de Carlos Romero, presidente de la ACdP, y de Rafael Ortega, su director, el Congreso ‘Católicos y Vida Pública’, que viene organizando desde hace años la ACdP, se asienta y gira al centro, de donde nunca debió haber salido. Porque ésa es la vocación de los Propagandistas: formar líderes políticos y sociales que, desde el centro ideológico, puedan servir de puente y aglutinar voluntades por ambos lados.

En la época de Coronel de Palma y de Alfredo Dagnino, los dos anteriores presidentes de la ACdP, la Asociación quiso convertirse en la aglutinadora de todas las milicias conservadoras eclesiales, a costa de dejar en manos de movimientos y asociaciones jirones de su propio carisma. La ACdP dejó de ser centrista y centrada, para convertirse en el banderín de enganche de movimientos y asociaciones muy conservadoras, algunas de ellas rayanas con el sector ultra.

Desde que llegó a la presidencia de los Propagandistas, en 2011, Carlos Romero quiso reconducir a la ACdP y volver a situarla en la estela de su fundador, el Padre Ayala, y de su máxima figura, el cardenal Herrera Oria. Y para eso, tuvo que soltar lastre y dejar de ser el imán de todo el conservadurismo eclesiástico.

Han pasado tres años, Romero acaba de ser reelegido al frente de la Asociación, y de su mano la ACdP ha vuelto donde solía. Y, como es lógico, al mismo centro ha virado uno de los buques insignias de la institución, el Congreso Católicos y Vida Pública.

Un Congreso que, desde que lo dirige Rafael Ortega, también se ha centrado y, sobre todo, ha sintonizado con el Papa Francisco. Tanto en la elección de los ponentes, como en el temario y en las diversas presentaciones.

La imagen que transmite el nuevo Congreso Católicos y Vida pública ya no es la del búnker católico, condensación de todas las esencias tradicionalistas. Aggiornado, puesto al día, ha dejado de mirarse al ombligo patrio clerical. Ha dejado de ser y sentirse autorreferencial y fortaleza asediada por los enemigos. Ha dejado de ser aduana, para pasar a ser casa abierta, hogar de la misericordia y hospital de campaña. En el más puro estilo de Francisco.

Y un viraje así, que parece el lógico y el esperado en una institución eclesial, no resulta, a veces, nada fácil. Los que, antes, lo consideraban como algo suyo, protestan y lanzan anatemas y excomuniones. Les han quitado su caramelo. Han dejado de usufructuar una plataforma y un escaparate público consolidado de presencia católica en la sociedad y en la cultura. Han perdido la exclusiva de la orientación y del desarrollo del evento…Y no se lo perdonan ni a Carlos Romero ni a Rafael Ortega. Signo evidente de que el Congreso va por buen camino.

Y, a mi juicio, tiene que centrarse todavía más y conectar a fondo con el catolicismo social y con la Doctrina Social de la Iglesia, una de las características distintivas de la ACdP desde su fundación. Volviendo a los orígenes, tanto la Asociación como el Congreso proporcionarán un inestimable apoyo al Papa Francisco y ayudarán a poner, de una vez por todas, el reloj de la Iglesia española a la hora de Roma. Enhorabuena a Carlos Romero y a Rafael Ortega por lo hecho y ánimo para seguir apostando por la primavera, sin miedo a los guardianes del invierno.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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