José Moreno Losada

Las migajas de los perros

Punta del iceberg de esa muralla nueva que levanta Europa para que no entren los pobres"

Las migajas de los perros
José Moreno, columnista

Estamos siendo hombres de muy poca fe ante el grito de una humanidad desnuda, herida, sangrante y gritando

(José Moreno).- ¿Por qué no damos el mismo trato a los inmigrantes que a este perrito que viajó con nosotros en el avión de Belgrado a Frankfurt? Han muerto más de setenta inmigrantes en camión frigorífico, también había niños. Para pasar la misma frontera que este perrito que nos acompañó en el avión con trato especial normalizado.

Desde que lo vi en el areopuerto, con el trato exquisito de los trabajadores, recordando al campamento de inmigrantes que había visto en el parque de la estación de tren de Belgrado, le vengo dando vueltas en mi interior.

Me recordó al texto evangélico en el que una extranjera se acerca a Jesús a pedirle que cure a su hijo – que le deje entrar en su ámbito de curación y salvación-, El le responde una frase muy fuerte, excluyente desde la identidad pronunciada de los israelitas: «no está bien echar el pan de los hijos a los perros».

La mujer, sin embargo, le transformó su mente llegando a su corazón, porque Jesús también sabía escuchar al Padre en los extranjeros débiles, al decirle: «También los perritos se alimentan con las migajas que caen de las mesas de sus amos».

La reacción de Jesús fue humana, justa, compasiva, acogedora y de reconocimiento: «nunca vi a alguien con tanta fe, con tanta fuerza de sentido y de justicia en medio de la realidad y tan luchadora por la causa de la verdad».

En este caso es mucho más duro, porque el texto tendría que decir algo así como: «no está bien que echemos a los hijos, a la humanidad, el cuidado de los perros… que son nuestros».

Esta mañana al levantarme con la noticia de los setenta muertos en el camión frigorífico, punta del iceberg de esa muralla nueva que se está levantando en Europa para que no entren los pobres y los débiles, no puedo por menos que querer recomponer esta perícopa, a ver cómo suena y cómo llega a mi corazón para transformar más mi pensamiento, y hacerlo más universal, compasivo, solidario y, lo que es más importante, justo y humano.

No hay duda que la perícopa está abierta y sangrante en todos los periódicos, el grito del Papa no está teniendo límites…¿qué falta para que entre en nuestro interior y nos mueva? La verdad que estamos siendo hombres de muy poca fe ante el grito de una humanidad desnuda, herida, sangrante y gritando¡

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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