Carta de la La Congregación General de las Escuelas Pías

Los escolapios lanzan una campaña mundial de acogida y sensibilización sobre los refugiados

"Se trata de una profunda crisis de humanidad"

Los escolapios lanzan una campaña mundial de acogida y sensibilización sobre los refugiados
Escolapios

Responder, sin miedo y con coraje, ante el dolor de los niños y de las familias, de la gran familia humana

(Congregación General de las Escuelas Pías).- En nuestros momentos comunes de oración solemos hacer siempre una Memoria de San José de Calasanz, citando alguna de sus frases o de sus pensamientos. Eso nos ayuda, sin duda, a crecer en nuestra identificación con quien nos engendró en la Iglesia y en el mundo para el bien de los niños y jóvenes, especialmente de los más pobres. Pues bien, no hay duda de que hacer memoria de Calasanz es tratar de responder como él lo haría ante los diversos desafíos que nos plantean los pequeños. Sabemos que la gran convicción de Calasanz está recogida en la frase del Señor: «Quien acoge a uno de estos, los más pequeños, me acoge a Mí».

Escribimos esta Carta al conjunto de las Escuelas Pías: a la Orden, a las Fraternidades, a cuantas personas comparten nuestra Misión, a los educadores de nuestros centros, a las familias, a los alumnos y exalumnos. Sabemos que muchos de vosotros y vosotras sentís lo mismo que nosotros cuando leéis las informaciones relativas a la extraordinaria crisis migratoria que está viviendo nuestro mundo en estas fechas, de modo particularmente grave y significativo en Europa, África y Oriente Medio. Es evidente que el problema es mundial y no afecta sólo a las sociedades en las que es más palpable; y también es cierto que no se trata sólo de una «crisis migratoria», sino de una profunda crisis de humanidad: la guerra, la intolerancia y la falta de sensibilidad humana están provocando lo que todos los días vemos no ya en los periódicos y en la TV, sino en las calles de nuestras ciudades.

La escribimos también animados por vuestra sensibilidad, por vuestro corazón calasancio, conmovido ante tanto dolor. Y lo hacemos para invitar a las Escuelas Pías a responder, sin miedo y con coraje, ante el dolor de los niños y de las familias, de la gran familia humana. Y no nos dirigimos sólo a los Escolapios de Europa, que son los que quizá más directamente están o van a estar en contacto con la actual situación producida en países como Siria o con la ya desgraciadamente vieja situación de la inmigración africana. Todos conocemos la tragedia de quienes tienen que dejar sus casas, también en América y en Asia, como sabemos. Todos debemos sentirnos interpelados por lo que está pasando.

Hace poco un niño herido en la guerra, antes de morir, decía que le iba a contar a Dios todo lo que está pasando. Seguro que ya lo habrá hecho, pero se habrá dado cuenta de que Dios ya lo sabía. Dios escucha el clamor de su pueblo y su respuesta es suscitar personas y grupos que se entregan por aquellos que sufren. Calasanz fue -es- una de esas respuestas.

Pues bien, acogiendo la sensibilidad de tantos de vosotros y vosotras, y tratando de ser fieles a Nuestro Santo Padre, os proponemos:

1) Que en cada una de nuestras Presencias Escolapias nos preguntemos:
a) ¿Qué podemos ofrecer desde nuestros Colegios y diversas plataformas de misión para los niños y jóvenes migrantes que llegan a nuestras ciudades?
b) ¿Podemos ofertar nuestros locales para la acogida y formación de los niños y jóvenes que van llegando?
c) ¿Podemos organizar campañas de sensibilización para que las familias de nuestros alumnos sean familias de acogida?
d) ¿Qué repuestas nuevas pueden dar nuestras Instituciones ante esta situación?
e) ¿Cómo nos podemos ofrecer a las organizaciones e instituciones que trabajan por los refugiados para «echar una mano»?
f) ¿Podemos organizar actividades para que los más pequeños de los que llegan puedan jugar y hacer amigos?
g) ¿Podemos impulsar que nuestras parroquias organicen de manera significativa la acogida cristiana del que llega en necesidad?
h) ¿Qué nuevas iniciativas podemos poner en marcha?

2) Que nuestras Comunidades religiosas y de la Fraternidad Escolapia se abran a la acogida a los refugiados.
a) ¿Podemos acoger en nuestras comunidades, de modo temporal, a familias que lo necesiten? ¿Podemos invitarles a comer y ayudarles en sus necesidades más urgentes? Y tantas otras preguntas que nos podemos hacer. Os animamos a ello.
b) ¿Qué puede hacer nuestra Demarcación ante esta situación? ¿Qué podemos pedir al conjunto de las Fraternidades Escolapias?

3) Que intensifiquemos nuestra Oración por quienes sufren esta situación y por el don de la Paz y de la Justicia en el mundo.

4) Y, sobre todo, que cada uno y cada una se haga sus preguntas personales y trate de responder desde lo más profundo de su conciencia, iluminada por la fe en Aquél que dio su vida para que todos tuviéramos Vida en abundancia.

Estamos a pocas semanas de que se abra la «Puerta Santa» del Año de la Misericordia. La más santa de las puertas es la del corazón humano que se abre ante el que sufre. Esa es la puerta que abrió San José de Calasanz.
Os animamos a pensar, a orar y a actuar.
Recibid un abrazo fraterno
La Congregación General de las Escuelas Pías
Roma, 5 de septiembre de 2015.

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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